Aarón aparece en el relato del éxodo como colaborador de Moisés. Su misión estaba vinculada a la de su hermano, que ocupaba el primer plano como guía de Israel. Durante el combate contra Amalec, Aarón y Jur sostuvieron los brazos de Moisés hasta que Israel venció. El episodio expresa la cooperación entre ambos hermanos, aunque también muestra la posición subordinada de Aarón respecto a Moisés.1
En algunos momentos, Aarón asumió responsabilidades cuando Moisés se ausentaba. Sin embargo, la tradición bíblica también retrata las limitaciones de su liderazgo: durante la estancia de Moisés en el monte Sinaí, cedió ante la inclinación del pueblo a la idolatría. Su figura combina, por tanto, una función pública relevante con una debilidad que el relato no oculta.1





