La absolución propiamente dicha es el acto del sacerdote en el Sacramento de la Penitencia que libera al hombre del pecado. Este sacramento es el «único modo ordinario» para que los fieles conscientes de un pecado grave se reconcilien con Dios y con la Iglesia,,.
Elementos Esenciales para la Validez
Para que la absolución sacramental sea válida, se requieren elementos tanto por parte del penitente como del ministro:
Por parte del penitente
Contrición: Un verdadero arrepentimiento por los pecados cometidos.
Confesión: La manifestación de los pecados al sacerdote,.
Propósito de satisfacción: La intención de cumplir la penitencia impuesta y de reparar el daño causado por el pecado,.
Propósito de enmienda: La voluntad de no volver a cometer los pecados confesados.
Por parte del ministro
Orden Sacerdotal válido: El ministro debe haber recibido válidamente el sacramento del Orden Sacerdotal.
Jurisdicción: El sacerdote debe tener la facultad de absolver, concedida por la autoridad competente (generalmente el obispo diocesano) sobre la persona que recibe el sacramento,.
La Fórmula de la Absolución
La fórmula de la absolución utilizada en la Iglesia Latina expresa los elementos esenciales de este sacramento. La parte central y esencial de la fórmula es: «Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo»,,,. Mientras pronuncia las palabras relativas a la Trinidad, el sacerdote hace la señal de la cruz sobre el penitente,.
La fórmula completa, como se encuentra en el Catecismo de la Iglesia Católica, es la siguiente:
«Dios, Padre de misericordia, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.».
Esta fórmula subraya que la reconciliación del penitente procede de la misericordia del Padre, conecta la reconciliación con el misterio pascual de Cristo, exalta la función del Espíritu Santo en la remisión de los pecados y resalta el aspecto eclesial del sacramento, ya que el perdón se pide y se concede a través del ministerio de la Iglesia.
En las Iglesias Orientales, las formas de absolución suelen ser deprecatorias, aunque no excluyen la idea de un pronunciamiento judicial por parte del ministro,.
El Carácter Judicial de la Absolución
Aunque solo Dios puede perdonar los pecados, Él utiliza la instrumentalidad de la absolución sacerdotal. La absolución, junto con la confesión, la contrición y la satisfacción, concurre en la obtención del perdón, en el borrado de la mancha del pecado y en la apertura del reino de los cielos, al cancelar la sentencia del castigo eterno. La absolución es la «respuesta» de Dios al hombre que reconoce su pecado, se arrepiente y se dispone a cambiar de vida. Por parte del sacerdote, la absolución expresa el «juicio» de Dios sobre la mala acción del hombre.
Reconciliación con Dios y con la Iglesia
El pecado es una ofensa contra Dios que rompe la comunión con Él y, al mismo tiempo, daña la comunión con la Iglesia,. Por esta razón, la conversión implica tanto el perdón de Dios como la reconciliación con la Iglesia, que se expresan y se realizan litúrgicamente por el Sacramento de la Penitencia y Reconciliación. La reconciliación con la Iglesia es inseparable de la reconciliación con Dios.