Concepto teológico
El abuso espiritual se caracteriza por la explotación de la confianza que los fieles depositan en sus pastores, directores de movimientos o supuestos carismáticos, empleando «experiencias sobrenaturales o elementos místicos reconocidos como pretexto para ejercer control» sobre las personas1. La Doctrina de la Fe señala que tal conducta reviste «particular gravedad moral» y puede constituir una circunstancia agravante cuando se combina con otros delitos canónicos1.
Dimensiones del abuso
Abuso de autoridad: imposición de decisiones o comportamientos bajo la apariencia de mandato divino.
Falsa mística: utilización de supuestos dones espirituales para legitimar actos de dominio o manipulación.
Abuso de conciencia: coacción que atenta contra la libertad interior del fiel, vulnerando su capacidad de discernimiento moral.
