Contrición según el Magisterio
El Concilio de Trento define la contrición como «un dolor de alma y una detestación del pecado cometido, junto con la resolución de no pecar más»2. El Catecismo de la Iglesia Católica repite esta definición, señalando que la contrición ocupa el primer lugar entre los actos del penitente3. La Santa Sede, a través de la exhortación Reconciliatio et Paenitentia, subraya que la contrición es «un rechazo claro y decisivo del pecado, unido a la resolución de no volver a cometerlo, motivado por el amor a Dios»4.
Contrición perfecta e imperfecta
Se distingue entre contrición perfecta, nacida del amor a Dios, y contrición imperfecta (o attrición), motivada por el temor al castigo. La contrición perfecta puede reconciliar al pecador con Dios incluso antes de recibir el sacramento, aunque la Iglesia enseña que la gracia sacramental completa se alcanza al combinarla con la confesión y la absolución5.
