Actus Essendi Puro

El actus essendi puro es un concepto metafísico fundamental en la teología y filosofía católica, especialmente en la tradición tomista, que designa el acto de ser (esse) en su estado más perfecto y absoluto, propio de Dios como Ipsum Esse Subsistens (el Ser Subsistente por sí mismo). Se distingue radicalmente del actus essendi participado en las criaturas, ya que en Dios no hay composición de esencia y existencia, ni potencialidad alguna, sino una simplicidad perfecta donde el ser es idéntico a la esencia divina. Este principio, desarrollado por Santo Tomás de Aquino, subraya la trascendencia divina y sirve de base para comprender la creación, la causalidad y la participación del ser en el universo.1,2,3
Tabla de contenido
Origen y definición conceptual
Raíces en la escolástica medieval
El término actus essendi surge en el marco de la filosofía escolástica, influida por Aristóteles y Boecio, pero recibe su formulación precisa en Santo Tomás de Aquino (1225-1274). En su obra De ente et essentia, Aquino distingue entre esse (el acto de ser) y essentia (la esencia o quiddidad), estableciendo que en las criaturas hay una distinción real entre ambos, mientras que en Dios coinciden perfectamente.4,5,6
El actus essendi puro se entiende como el ser en acto sin mezcla de potencia (potentia). Toda realidad creada es compuesta: posee una esencia que limita el acto de ser, recibiéndolo de Dios como causa primera. En contraste, Dios es actus purus (acto puro), donde el esse no es recibido, sino subsistente por sí mismo. Esta noción resuelve el problema de la composición metafísica: «Lo que recibe el ser está en potencia respecto a él, pero Dios no recibe nada, sino que es su propio ser».2,7
Distinción entre actus primus y actus secundus
En la tradición escolástica, se diferencia el actus primus (primera actualidad, como la facultad o potencia ordenada al acto) del actus secundus (el ejercicio pleno del acto). Aplicado al ser, el actus essendi puro trasciende esta distinción, pues en Dios no hay secuencia de potencialidades: es acto último y perfecto desde toda la eternidad.1,8
Francisco Suárez (1548-1617), en sus Disputationes metaphysicae, profundiza esta idea al afirmar que la voluntad y el conocimiento divinos son por modo de actus ultimus, idénticos a la esencia divina, sin potencia receptiva ni activa.9,8,7
El actus essendi puro en Santo Tomás de Aquino
Dios como Ipsum Esse Subsistens
Para Aquino, Dios es el Ipsum Esse Subsistens, el Ser puro que subsiste sin sujeto receptor. En la Summa Theologiae (I, q. 3, a. 4), se argumenta que en Dios «esse et essentia non differunt», es decir, no hay distinción entre ser y esencia. Este actus essendi puro es la perfección suprema, «entre todos los principios el más perfecto» (De potentia, q. 7, a. 2, ad 9).3,5,10
Desde esta perspectiva, la creación implica una participación en el ser divino: las criaturas tienen esse commune (ser común), un acto de ser participado y limitado por su esencia, mientras que Dios posee el esse ipsum absoluto, abierto a la participación pero no participado.11,10
Pruebas de la existencia de Dios
Aquino integra el actus essendi puro en sus «cinco vías». La tercera vía, por ejemplo, parte de la contingencia de las cosas (seres en potencia respecto al ser) para llegar al Ser necesario, que es puro acto.3,4 En su comentario a Boecio (De hebdomadibus), Aquino interpreta el esse como actus essendi, distinguiéndolo de id quod est (lo que es), reforzando la analogía del ser.6
Diferencias con el actus essendi en las criaturas
Composición esencial en lo creado
En las criaturas, el actus essendi es participado y compuesto. La materia prima es pura potencialidad, determinada por la forma sustancial como primera actualidad, pero el ser completo surge de la unión de esencia y esse, recibidos de Dios.1,2,11
Reinhard Hütter explica que las criaturas imitan a Dios no solo por su actus essendi, sino por sus operaciones específicas, contribuyendo a la perfección del universo bajo la ley eterna.11 Así, el actus essendi puro divino es fuente de toda perfección secundaria en lo creado.
Implicaciones ontológicas
Esta distinción evita el panteísmo: Dios no es el ser de las cosas, sino su causa ejemplar y eficiente. Suárez precisa que esse y existentia se conciben como abstractos en las criaturas (similar a materia y forma), pero en Dios son concretos e idénticos.7
Desarrollo en la tradición católica posterior
En el tomismo del siglo XX
Autores como Avery Dulles destacan cómo Juan Pablo II enriqueció el tomismo existencial con personalismo, pero mantuvo el actus essendi como vía directa al conocimiento de Dios como Ser puro.3 En Fides et Ratio, se subraya la metafísica de la creación, donde el esse commune presupone el ipsum esse subsistens.10
John Knasas defiende la objetividad del ratio entis (razón de ser) contra el tomismo transcendental, insistiendo en el actus essendi como perfección intensiva.4
Influencia en concilios y magisterio
Aunque no explícitamente nombrado, el concepto impregna documentos como los de Juan XXIII sobre el Concilio Vaticano II, donde el progreso se ve en el crecimiento en Cristo, Cabeza que infunde virtud al cuerpo.12 En teología contemporánea, se aplica a la antropología: el hombre, imagen dinámica de Dios, participa del actus essendi para su perfección.11
Implicaciones teológicas y éticas
Trascendencia y providencia divina
El actus essendi puro fundamenta la providencia: Dios gobierna imprimiendo inclinaciones naturales a las criaturas hacia su fin.11 En la ética tomista, el conocimiento sin referencia a Dios (curiositas) es vicio, pues el intelecto debe dirigirse al Ser supremo.10
Relación con la gracia y la redención
En la economía de la salvación, la gracia eleva el actus essendi humano hacia la participación en la vida divina, superando la finitud creada.3,11
Críticas y controversias
Algunos interpretan el esse boeciano como Dios mismo (Henry de Gante) o subsistentia, pero Aquino lo lee como actus essendi, base metafísica de la analogía.6 El tomismo transcendental (Rahner) es criticado por diluir esta distinción en dinamismo a priori.4
En resumen, el actus essendi puro encapsula la esencia de la metafísica católica: Dios como fuente inagotable de ser, del que todo participa ordenadamente. Su estudio invita a contemplar la trascendencia divina en la humildad de lo creado, fiel a la tradición tomista renovada en el Magisterio contemporáneo.
Citas
Actus primus, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Actus primus (1913). ↩ ↩2 ↩3
Actus et potentia, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Actus et Potentia (1913). ↩ ↩2 ↩3
Avery Cardenal Dulles, SJ. Juan Pablo II y la renovación del tomismo, § 8 (2005). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5
Varios autores. Reseñas de libros: Nova et Vetera, edición en inglés, Vol. 2, N.º 1, § 7 (2004). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
Nicholas J. Healy, Jr. Teología natural y la contribución cristiana a la metafísica: Sobre la sabiduría de Thomas Joseph White frente a la modernidad, § 12 (2012). ↩ ↩2
Stephen L. Brock. Armonizando a Platón y Aristóteles sobre el Esse: Tomás de Aquino y el De hebdomadibus, § 7 (2007). ↩ ↩2 ↩3
Disputatio XXXI - Sectio VI - Quae distinctio possit inter essentiam et existentiam creatam intervenire aut intelligi - Quo modo essentia et existentiam distinguantur, Francisco Suárez. Disputationes metaphysicae, §Discusión XXXI, Sección VI.19. ↩ ↩2 ↩3
Disputatio XXX - Sectio XVI - Quid possit de divina scientia ratione naturali cognosci - Qualis voluntas in deo sit, Francisco Suárez. Disputationes metaphysicae, §Discusión XXX, Sección XVI.8. ↩ ↩2
Disputatio XX - Sectio II - Utrum ad creandum requiratur infinita vis agendi, et ideo ita sit dei propria ut creaturae communicari non possit - Expenditur prima ratio d. Thomae, cur ad creandum virtus infinita requiratur, Francisco Suárez. Disputationes metaphysicae, §Discusión XX, Sección II.44. ↩
Reinhard Hütter. Intelecto y voluntad en la encíclica Fides et Ratio y en Tomás de Aquino, § 21 (2005). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
Reinhard Hütter. Sexualidad humana en un mundo caído: una economía de misericordia y gracia, § 17 (2017). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6
B) seguir el desarrollo profundizando en los principios doctrinales, importancia histórica y adecuado criterio práctico, Papa Juan XXIII. Discurso sobre la preparación, los objetivos y las esperanzas del Segundo Concilio Vaticano Ecuménico (5 de junio de 1960), § IV. b (1960). ↩
