Actus essendi
Actus essendi significa literalmente acto de ser. No equivale simplemente al hecho empírico de que algo exista, ni designa solo la existencia considerada como dato lógico. En la metafísica de santo Tomás de Aquino, el acto de ser constituye la perfección fundamental por la que una esencia llega a existir realmente.
Una cosa posee una esencia -por ejemplo, la naturaleza humana-, pero esa esencia no explica por sí sola que exista. La esencia responde a la pregunta «¿qué es?»; el acto de ser responde a la pregunta «¿es?». En las criaturas, ambas dimensiones no son idénticas: una cosa puede ser comprensible por su naturaleza sin que esa naturaleza exija necesariamente su existencia.3,2
El acto de ser actualiza la esencia y hace que el ente sea real. La esencia recibe y limita el acto de ser, de modo semejante a como una potencia recibe y determina un acto. Por esta razón, el acto de ser posee prioridad metafísica respecto de la esencia en el orden de la actualidad, aunque una realidad concreta nunca aparezca como un acto de ser aislado, separado de toda esencia.3
Puro
El calificativo puro significa sin mezcla de potencia. Todo lo que puede cambiar, perfeccionarse, perder una cualidad o recibir una determinación posee alguna potencialidad. La materia primera representa, en la filosofía aristotélico-tomista, el extremo de la potencialidad; Dios ocupa el extremo contrario como acto puro, plenamente realizado y sin capacidad pasiva pendiente de actualización.1
En las criaturas, la actualidad siempre aparece limitada. Una planta, un animal, un ser humano o un ángel poseen perfecciones reales, pero no las poseen de modo ilimitado ni idéntico a su ser. Dios, en cambio, no recibe el ser: es el Ser mismo subsistente. Ninguna perfección puede añadirse a Él, porque toda perfección está contenida en la plenitud de su ser.1,4




