La estructura del Adviento no es idéntica en todas las tradiciones litúrgicas católicas. Cada rito posee su propio calendario, sus textos y sus acentos espirituales.
Rito ambrosiano
El rito ambrosiano, propio principalmente de la archidiócesis de Milán, cuenta con un Adviento más largo que el romano. Comprende seis semanas, con sus respectivos domingos, y comienza la víspera del primer domingo de Adviento. El sexto domingo está dedicado a la Virgen María.
En la tradición ambrosiana, el Adviento mantiene una relación particularmente estrecha con la Cuaresma. La semana anterior a Navidad posee una salmodia propia en el oficio de maitines y recibe tradicionalmente una denominación específica, de exceptato.,
La diferencia entre ambos ritos no implica una divergencia doctrinal. El rito romano y el ambrosiano celebran el mismo misterio de Cristo, pero lo expresan mediante calendarios y tradiciones litúrgicas distintas. En el rito ambrosiano, el período de preparación navideña conserva una extensión y una fisonomía propias, mientras que el rito romano establece cuatro domingos.
Tradiciones bizantinas
Las Iglesias católicas que siguen la tradición bizantina viven una preparación más extensa para la Navidad, conocida habitualmente como Cuaresma de Navidad o Ayuno de Navidad. Esta preparación posee rasgos ascéticos y litúrgicos propios de la tradición oriental, distintos de la organización del Adviento romano.
La diversidad de calendarios no altera el núcleo de la fe católica: todas las tradiciones celebran la venida de Cristo en la carne y orientan a los fieles hacia su manifestación gloriosa.
Tradición hispánica y otras formas antiguas
La historia litúrgica muestra que existieron períodos de preparación para la Epifanía y la Navidad con distinta duración. En la Galia y en Hispania aparecen testimonios antiguos de preparaciones previas a la Epifanía, mientras que en Roma la configuración del Adviento evolucionó gradualmente hasta consolidar la estructura de cuatro semanas.,
La evolución histórica explica por qué las Iglesias de tradición latina no siempre celebran el Adviento con idéntica duración. La unidad de la fe convive con una legítima pluralidad ritual.