Origen y formación
Gómez-Lobo nació en Viña del Mar el 1 de enero de 1940. Cursó los estudios de Filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y completó su formación en la Universidad de Atenas y en tres universidades alemanas: Tubinga, Heidelberg y Múnich. En esta última obtuvo el doctorado en Filosofía, Filología Clásica e Historia Antigua antes de cumplir los treinta años.1,2 Esa doble formación, griega y alemana, marcó toda su carrera: leyó a los antiguos en su lengua original, con la paciencia del filólogo y la exigencia del lógico, y mantuvo siempre la convicción de que los textos de la Antigüedad ofrecen respuestas vivas a las preguntas morales de cada época.
Carrera académica
Comenzó su labor docente en Puerto Rico y en Pensilvania. En 1977 se incorporó a la Universidad de Georgetown, en Washington, donde enseñó hasta su muerte y llegó a ocupar la cátedra Ryan de Metafísica y Filosofía Moral. Entre 1982 y 1997 dirigió el Programa de Grecia de la universidad, que llevaba a los estudiantes a leer a Platón y a los trágicos sobre el terreno.1,2 A partir de 2006 repartió su actividad entre Estados Unidos y la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde trabajó en las facultades de Filosofía y de Medicina.2,3 Su presencia en Chile se extendió además a los centros de bioética de la Universidad Católica, de la Universidad de Chile y de la Universidad del Desarrollo.4 Fue miembro del consejo directivo del Centro de Estudios Públicos y colaborador de la revista Méthexis, dedicada a la filosofía antigua, desde su fundación en 1988.1,2 Recibió becas y distinciones del Servicio Alemán de Intercambio Académico, de la Fundación Humboldt, de la Fundación Guggenheim y del programa Fulbright-Hays, así como el Premio a las Contribuciones a la Cultura Griega, que le concedió la Embajada de Grecia.1
Servicio a la bioética y a la Iglesia
Gómez-Lobo llegó a la bioética desde la historia de la ética y la teoría contemporánea de la ley natural, y no desde la medicina. Esa procedencia le proporcionó una base sólida de ética filosófica y de lógica, que aplicó a los problemas concretos de la vida humana.4 Formó parte del Consejo Presidencial de Bioética de Estados Unidos desde la constitución del organismo en 2002, donde trabajó junto a otros pensadores comprometidos con la dignidad de la vida humana, como Robert George. También perteneció a la Pontificia Academia para la Vida, el organismo vaticano dedicado al estudio de las cuestiones biomédicas y jurídicas relativas a la defensa de la vida.2,4,3
Últimos años y muerte
Un cáncer minó su salud durante casi dos años. Siguió trabajando hasta el final, se despidió de Chile en 2011 y falleció en Washington el 31 de diciembre de ese año, un día antes de cumplir setenta y dos.1,2,4 En una carta de despedida a sus colegas escribió que había querido ser un instrumento para ayudar a otros a comprender textos difíciles.2



