La enciclopedia católica en español

Alfonso Gómez-Lobo

Alfonso Gómez-Lobo (Viña del Mar, 1 de enero de 1940 - Washington, 31 de diciembre de 2011) fue un filósofo chileno, helenista y catedrático de la Universidad de Georgetown, conocido por sus estudios sobre Parménides, Sócrates, Platón y Aristóteles y por su defensa de una ética de la ley natural basada en los bienes humanos básicos. Católico convencido, aplicó ese marco a la bioética con argumentos accesibles a cualquier persona de buena voluntad, formó parte del Consejo Presidencial de Bioética de Estados Unidos y de la Pontificia Academia para la Vida, y defendió con rigor racional el valor de la vida humana desde su comienzo.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreAlfonso Gómez-Lobo
CategoríaLaico destacado
Fecha de Nacimiento1 de enero de 1940
Lugar de NacimientoViña del Mar
Fecha de Muerte31 de diciembre de 2011
Lugar de MuerteWashington
NacionalidadChilena
CargosMiembro del Consejo Presidencial de Bioética de Estados Unidos y de la Pontificia Academia para la Vida
Estado de VidaLaico
InstituciónUniversidad de Georgetown
Obras DestacadasLos bienes humanos: ética de la ley natural, Bioética y los bienes humanos
OcupaciónFilósofo, helenista y catedrático

Tabla de contenido

Vida

Origen y formación

Gómez-Lobo nació en Viña del Mar el 1 de enero de 1940. Cursó los estudios de Filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y completó su formación en la Universidad de Atenas y en tres universidades alemanas: Tubinga, Heidelberg y Múnich. En esta última obtuvo el doctorado en Filosofía, Filología Clásica e Historia Antigua antes de cumplir los treinta años.1,2 Esa doble formación, griega y alemana, marcó toda su carrera: leyó a los antiguos en su lengua original, con la paciencia del filólogo y la exigencia del lógico, y mantuvo siempre la convicción de que los textos de la Antigüedad ofrecen respuestas vivas a las preguntas morales de cada época.

Carrera académica

Comenzó su labor docente en Puerto Rico y en Pensilvania. En 1977 se incorporó a la Universidad de Georgetown, en Washington, donde enseñó hasta su muerte y llegó a ocupar la cátedra Ryan de Metafísica y Filosofía Moral. Entre 1982 y 1997 dirigió el Programa de Grecia de la universidad, que llevaba a los estudiantes a leer a Platón y a los trágicos sobre el terreno.1,2 A partir de 2006 repartió su actividad entre Estados Unidos y la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde trabajó en las facultades de Filosofía y de Medicina.2,3 Su presencia en Chile se extendió además a los centros de bioética de la Universidad Católica, de la Universidad de Chile y de la Universidad del Desarrollo.4 Fue miembro del consejo directivo del Centro de Estudios Públicos y colaborador de la revista Méthexis, dedicada a la filosofía antigua, desde su fundación en 1988.1,2 Recibió becas y distinciones del Servicio Alemán de Intercambio Académico, de la Fundación Humboldt, de la Fundación Guggenheim y del programa Fulbright-Hays, así como el Premio a las Contribuciones a la Cultura Griega, que le concedió la Embajada de Grecia.1

Servicio a la bioética y a la Iglesia

Gómez-Lobo llegó a la bioética desde la historia de la ética y la teoría contemporánea de la ley natural, y no desde la medicina. Esa procedencia le proporcionó una base sólida de ética filosófica y de lógica, que aplicó a los problemas concretos de la vida humana.4 Formó parte del Consejo Presidencial de Bioética de Estados Unidos desde la constitución del organismo en 2002, donde trabajó junto a otros pensadores comprometidos con la dignidad de la vida humana, como Robert George. También perteneció a la Pontificia Academia para la Vida, el organismo vaticano dedicado al estudio de las cuestiones biomédicas y jurídicas relativas a la defensa de la vida.2,4,3

Últimos años y muerte

Un cáncer minó su salud durante casi dos años. Siguió trabajando hasta el final, se despidió de Chile en 2011 y falleció en Washington el 31 de diciembre de ese año, un día antes de cumplir setenta y dos.1,2,4 En una carta de despedida a sus colegas escribió que había querido ser un instrumento para ayudar a otros a comprender textos difíciles.2

Obra de helenista

Antes de ser un referente de la bioética, Gómez-Lobo fue uno de los grandes historiadores de la filosofía griega en lengua española. Sus trabajos de los años setenta sobre el Sofista de Platón y sobre los Segundos analíticos de Aristóteles intervinieron en los debates internacionales de la época y recibieron la atención de estudiosos de la talla de Hans-Georg Gadamer y Jonathan Barnes.2

Parménides

Preparó una edición, traducción y comentario del poema de Parménides, publicada en 1985 con el título El poema de Parménides, que acercó a los lectores hispanohablantes uno de los textos más difíciles y decisivos del pensamiento presocrático.1,2

Sócrates y Platón

Su estudio sobre la moral socrática apareció en español como La ética de Sócrates (1989) y, ampliado, en inglés en 1994. En él sostiene que el pensamiento ético de Sócrates posee una coherencia propia, que gira en torno al cuidado del alma y a la primacía de la virtud sobre cualquier otro bien.1,2 Tradujo y comentó para el público de lengua española tres diálogos platónicos: Eutifrón, Critón y Menón. Perseguía un doble objetivo: un castellano que el lector actual pueda leer con naturalidad y, a la vez, la máxima precisión conceptual y argumentativa. También tradujo un texto del lógico Gottlob Frege.1,2 Dedicó además estudios a la dialéctica platónica en el Sofista y, en general, a la historia de la ética. Su método socrático, paciente y dialogal, le llevó a entender la filosofía como una forma de vida y no como una mera profesión.2

Aristóteles

Aristóteles ocupó un lugar central en su pensamiento. Escribió sobre el sentido de la expresión «lo que es en cuanto es», sobre la llamada cuestión de la existencia en los Segundos analíticos y sobre La fundamentación de la ética aristotélica (1991). De Aristóteles heredó la idea de que la vida moral consiste en alcanzar la plenitud propia del ser humano mediante la razón práctica y la virtud, y de ahí partió su ética de los bienes humanos.2

La ética de los bienes humanos

La obra más influyente de Gómez-Lobo en el terreno moral es su introducción a la ética de la ley natural, publicada en inglés en 2002 y traducida al español como Los bienes humanos: ética de la ley natural (2006). El libro propone el esbozo de una moral común, fundada en el reconocimiento de un conjunto amplio de bienes humanos básicos.5,6

Razón práctica y primer principio

El punto de partida es el principio que la tradición cristiana, desde santo Tomás de Aquino, considera el primero de la razón práctica: hay que hacer el bien y evitar el mal. Gómez-Lobo muestra cómo la razón, al deliberar sobre lo que debe hacer, descubre ciertos bienes que valen por sí mismos y que dan sentido y orientación a la acción.6

Los bienes básicos

Gómez-Lobo propone una lista de bienes humanos que no pretende ser exhaustiva y cuyo valor el ser humano reconoce por la experiencia y por la intuición racional:

  • La vida y la salud.
  • La familia.
  • La amistad.
  • El trabajo y el juego.
  • La experiencia de la belleza.
  • El conocimiento, tanto teórico como práctico.
  • La armonía interior o integridad de la persona.6,7 Cada uno de estos bienes tiene un núcleo inteligible, que cualquiera puede reconocer, y múltiples formas concretas de realización, que dependen de las circunstancias y de las decisiones personales. Gómez-Lobo distingue también los bienes básicos de otros valores que dependen de ellos, como la propiedad, la libertad, la dignidad o el placer, y los contrasta con los males que los limitan o los destruyen.6 La vida ocupa un lugar especial. Es un bien en sí misma y, además, la condición indispensable para disfrutar de todos los demás.7,8

Acto humano y normas morales

El libro estudia el acto humano y la agencia moral, y de ahí deduce las normas que permiten juzgar las acciones. Gómez-Lobo organiza esas normas en siete ámbitos, que abarcan desde las relativas a la vida humana hasta las que afectan a la familia, a las comunidades y a la integridad personal. Examina también los conflictos entre normas, su orden de precedencia y el principio del doble efecto.6 Para reconocer y perseguir los bienes, la persona necesita además una serie de capacidades personales que la tradición clásica llama virtudes. Sin ellas, la mera lista de bienes no basta para vivir bien.6 Los dos últimos capítulos aplican este marco a las cuestiones del aborto y de la eutanasia.6

Una ética abierta a todos

Gómez-Lobo se inscribe en la gran tradición que arranca de Aristóteles y de santo Tomás de Aquino y que, en nuestros días, renovaron autores como Germain Grisez y John Finnis. Con todo, su exposición evita deliberadamente apoyarse en la teología. Relega el vocabulario de la ley natural a un apéndice, y así no necesita definir de antemano la naturaleza humana para fundar la moral.6 Este deseo de universalidad aparece con más claridad en su último libro, donde omitió la religión de la lista de bienes. Católico convencido, no hacía proselitismo, y quiso que su ética resultara aceptable para todas las personas, con independencia de sus creencias.1,2,8 Su convicción era que la razón, bien ejercida, descubre por sí misma lo esencial de la ley moral, y que la fe confirma y eleva lo que la razón alcanza.

Bioética

Una bioética con fundamento

Gómez-Lobo sostenía que sin un marco razonablemente firme de convicciones éticas resulta difícil dirigir la propia vida con coherencia, y que la bioética necesita ese marco más que ninguna otra disciplina. Desde la década de 1990 defendió públicamente el valor de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, y lo hizo siempre mediante el diálogo racional, presentando su postura y sometiéndola a las objeciones.2,8 Su obra póstuma, Bioética y los bienes humanos, concluida por el jurista británico John Keown y publicada en inglés en 2015 (en español, 2018), recoge esta propuesta de forma sistemática.8,3

Ética y ontología

Una de sus aportaciones más claras consiste en distinguir dos preguntas que suelen mezclarse. La pregunta ética inquiere si es correcto tratar a un ser de cierta manera; la pregunta ontológica inquiere qué es ese ser. Para decidir cómo tratar algo, hay que saber antes de qué tipo de realidad se trata.8 Por eso comparó dos grandes visiones del ser humano. Para el dualismo, la persona se identifica con la conciencia o con ciertas funciones cerebrales. Para el monismo, mente y cuerpo forman una sola sustancia. Gómez-Lobo se adhirió a la segunda: la dignidad humana descansa en un ser sustancial que permanece idéntico en todas las etapas de su desarrollo, con independencia del estado de salud o de la capacidad de ejercer ciertas funciones.3

Frente al principialismo y al utilitarismo

Gómez-Lobo reconoce el valor de los cuatro principios de la bioética dominante (autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia), pero estima que, por sí solos, carecen de contenido concreto. Propuso reinterpretarlos desde la ley natural y dotarlos de un contenido objetivo, sobre todo en los casos de la autonomía y de la justicia.8,3 Rechazó también el utilitarismo, que subordina el bien de la persona al cálculo de las consecuencias. Frente a él, defendió que los bienes humanos básicos no se pueden sacrificar de manera intencionada para obtener un beneficio mayor.3,8

El comienzo de la vida: el embrión humano

El debate sobre la investigación con embriones fue el punto de partida de su reflexión ontológica y ética. Sostuvo que el embrión humano es un individuo de la especie humana desde la fecundación y que merece, por tanto, el respeto debido a todo ser humano. Para sostener esta tesis recurrió a la metafísica clásica y a la biología del desarrollo, y afrontó las objeciones más habituales, entre ellas las que invocan la potencialidad y la comparación con los gametos.3,9 En esos trabajos examinó, entre otras cuestiones, si el respeto a los embriones implica también respeto a los gametos, qué significa exactamente la potencialidad y qué relación guarda con el comienzo de la individualidad humana.9 El apéndice de Bioética y los bienes humanos sobre el estatuto moral del embrión lo redactó junto con Robert George.3

Clonación e investigación con células madre

Gómez-Lobo analizó las posibilidades y los problemas éticos de la clonación humana en un ensayo de 2003 y participó en los trabajos del Consejo Presidencial de Bioética sobre clonación y dignidad humana.2,10 Abordó también la evaluación ética de la investigación con células madre embrionarias, en la que examinó el problema que plantea la destrucción de embriones humanos con fines terapéuticos.9

El final de la vida

Dedicó atención a los criterios de muerte y a su relación con la identidad personal. Redactó una declaración personal sobre la determinación de la muerte, que el Consejo Presidencial de Bioética incluyó en 2008 entre sus documentos, y volvió sobre el asunto en un ensayo de 2009.8,11,12 El libro sobre bioética trata, además de la definición de la muerte, la eutanasia, el infanticidio y la retirada de la alimentación por sonda en el estado vegetativo persistente. Gómez-Lobo prefería plantear preguntas bien formuladas antes que ofrecer respuestas apresuradas, por ejemplo sobre la desconexión de un paciente en coma permanente o sobre si ese paciente está vivo o muerto, y declaraba abiertamente su propia postura.8

Fe cristiana y pensamiento

Gómez-Lobo vivió su fe católica con sencillez y sin ostentación, y procuró unirla con el conocimiento de la cultura.1,2 Interesado por la relación entre la antropología aristotélica, que concibe al hombre como una unidad de cuerpo y alma, y la esperanza cristiana de la resurrección de la carne, publicó sus reflexiones sobre la inmortalidad y la resurrección en 2008.1 Rechazó la dictadura chilena y cualquier forma de autoritarismo, convencido de que la dignidad de la persona exige un orden político en el que la razón y el diálogo tengan lugar.1

Estilo intelectual

Quienes le trataron lo recuerdan por su claridad, su elegancia y su humildad. Su método combinaba el rigor del análisis con el cuidado de la forma, y concebía la filosofía como un diálogo paciente, al modo de Sócrates, en el que cada interlocutor examina las creencias propias y ajenas.2 Defendió siempre que las cuestiones morales admiten un tratamiento racional y que el contexto importa, pero sin renunciar a lo que es universal en el ser humano: la necesidad de orientar la propia vida y de actuar de acuerdo con las convicciones.2

Legado

Publicó al menos quince ensayos en la revista Estudios Públicos entre 1990 y 2009, que hicieron accesibles a un público amplio sus ideas sobre ética, bioética y filosofía antigua.1,2 Los especialistas lo consideran uno de los filósofos latinoamericanos más prestigiosos de la segunda mitad del siglo XX.3 Su libro póstumo, la edición española de 2018 y el homenaje titulado Alfonso Gómez-Lobo: un diálogo inconcluso muestran que su pensamiento sigue abierto a la discusión.

La obra de Gómez-Lobo ofrece a la Iglesia un ejemplo de lo que significa pensar con la razón al servicio de la verdad: una ética sólida de los bienes humanos, una defensa de la vida elaborada con argumentos y un testimonio personal de coherencia entre la fe y el trabajo intelectual.

Citas y referencias

  1. Obituario: Alfonso Gómez-Lobo (1940-2011). In memoriam. Estudios Públicos, n.º 124 (2011). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Alfonso Gómez-Lobo. In memoriam. Tópicos. Revista de Filosofía, n.º 42 (2012). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20
  3. Reseña de Bioética y los bienes humanos. Ars Medica. Revista de Ciencias Médicas. 2 3 4 5 6 7 8 9
  4. Alfonso Gómez-Lobo. Centro de Bioética, Facultad de Medicina Clínica Alemana, Universidad del Desarrollo (9 de enero de 2012). 2 3 4
  5. Alfonso Gómez-Lobo. Los bienes humanos: ética de la ley natural. Mediterráneo, Santiago de Chile (2006). Traducción de la obra publicada en inglés por Georgetown University Press en 2002.
  6. Vincent Branick. Reseña de la obra de Alfonso Gómez-Lobo sobre la ética de los bienes humanos. Catholic Books Review (2002). 2 3 4 5 6 7 8
  7. Alfonso Gómez-Lobo y John Keown. Bioética y los bienes humanos. Ediciones UC, Santiago de Chile (2018). 2
  8. Reseña de Bioética y los bienes humanos, de Alfonso Gómez-Lobo y John Keown. Revista de la Universidad Anáhuac de México (2018). 2 3 4 5 6 7 8 9
  9. Alfonso Gómez-Lobo. Estudios sobre el embrión humano, la potencialidad y la investigación con células madre. Kennedy Institute of Ethics Journal (2004) y Theoretical Medicine and Bioethics (2004, 2005, 2007). 2 3
  10. Alfonso Gómez-Lobo. Clonación humana: posibilidades y problemas éticos. Estudios Públicos (2003).
  11. Alfonso Gómez-Lobo. Identidad personal y criterios de muerte. Estudios Públicos (2009).
  12. Consejo Presidencial de Bioética de Estados Unidos. Controversias en la determinación de la muerte. Documento de trabajo (2008).
Modificado el 12 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.75 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/9trmjf5b4

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →