El relato del Diluvio y la promesa divina
En el libro del Génesis, después de que Dios destruyera la tierra por la corrupción del ser humano, estableció una alianza con Noé, su familia y todo ser viviente (Gen 9:8‑11). La promesa se resume en la garantía de que «no volverá a destruir toda carne por el agua del diluvio»1.
El arco iris como señal visible
Dios declaró que el arco iris sería el signo de esta alianza: «He puesto mi arco en las nubes, y será por señal del pacto entre mí y la tierra» (Gn 9:13‑15)1. El texto subraya que cada vez que aparezca el arco iris, Dios recordará su pacto eterno con la creación2.
