Desde el principio, Dios se ha revelado como el Dios de la alianza, estableciendo un pacto con la humanidad creada a su imagen y semejanza1. Este deseo de Dios de unirse a la humanidad en armonía es fundamental para comprender la naturaleza de la alianza2. A lo largo del Antiguo Testamento, esta relación se manifiesta a través de sucesivas alianzas que prefiguran la alianza definitiva en Cristo3.
Alianzas Antiguas y Transitorias
La historia de la salvación está marcada por una serie de alianzas que Dios estableció con su pueblo. Estas alianzas, aunque importantes, eran consideradas antiguas y transitorias en comparación con la que vendría4.
Alianza con Noé: Después del diluvio, Dios hizo una alianza con Noé y con toda la creación, prometiendo no volver a destruir la tierra con un diluvio. Esta alianza es un símbolo de la intervención divina en la historia de las naciones y demuestra que hay una única historia de salvación para toda la humanidad5.
Alianza con Abraham: Dios hizo un pacto con Abraham, prometiéndole descendencia numerosa, una gran nación y bendiciones para todas las familias de la tierra (Génesis 12:1-3). Esta alianza se desarrolló en varias etapas, sellada con sacrificios de animales (Génesis 15), la institución de la circuncisión (Génesis 17) y el juramento de Dios después del sacrificio de Isaac (Génesis 22)6. La fe de Abraham fue considerada justicia mucho antes de la circuncisión, lo que subraya que la circuncisión era una respuesta remedial y penitencial6.
Alianza Mosaica o del Sinaí: Con Moisés, Dios estableció una alianza con el pueblo elegido de Israel, revelando su ley y liberándolos de la esclavitud en Egipto. Los profetas, como Oseas y Jeremías, exploraron el misterio de esta alianza a través de la historia de la fidelidad de Dios y las infidelidades de su pueblo, llegando a predecir una nueva alianza2. Esta alianza, concretada en el Sinaí, es el fundamento de las instituciones israelitas, como la Ley y el Templo7.
Estas alianzas antiguas, aunque válidas y graciosas en su tiempo, especialmente antes de la predicación del Evangelio, eran preparatorias para Cristo8. La ley ceremonial del pacto mosaico, si bien fue eficaz por su finalidad cristológica en el tiempo previo a Cristo, perdió su validez después de la pasión de Cristo y la predicación del Evangelio8.
