El altar es el corazón de la iglesia, el lugar sagrado donde se hace presente el sacrificio de la Cruz bajo los signos sacramentales y donde se reúne el Pueblo de Dios para participar en la Misa1. Es la mesa del Señor, a la que la Iglesia está convocada para la acción de gracias de la Eucaristía1. Simboliza a Cristo mismo, la «piedra viva» (1 Pe 2,4)2, y por ello se le tributa un profundo respeto, inciensándolo y grabando en él las cinco cruces que recuerdan sus cinco llagas3.
En la tradición católica oriental, el Altar Mayor, llamado Santa Mesa, simboliza el trono de Dios, ante el cual se congrega la asamblea de los fieles, y también la mesa de la Cena Mística a la que el Señor invita a su Iglesia4. Es en este lugar donde se consagra el Libro de los Evangelios y los Dones Eucarísticos4. La unción del altar con el santo Crisma durante su consagración por el obispo significa que toda consagración se realiza por el Espíritu Santo4.
