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Ambón

El ambón es el lugar litúrgico destinado principalmente a proclamar la Palabra de Dios durante la celebración cristiana. Por su función, su ubicación y su configuración, ayuda a que la asamblea escuche las lecturas y comprenda la importancia de la Liturgia de la Palabra; en la tradición cristiana oriental, además, puede desempeñar funciones y adoptar formas diversas.

Pfarrkirche Mooskirchen Interior 07
Ver información de la imagenIglesia parroquial de Mooskirchen - Interior, c. 2020. Original, Nxr-at, CC BY-SA 4.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreAmbón
CategoríaTérmino
DescripciónPlataforma o tribuna elevada en una iglesia desde la cual se proclaman las lecturas ante la asamblea. Lugar litúrgico destinado principalmente a proclamar la Palabra de Dios durante la celebración cristiana
EjemplosBasílica de San Clemente de Roma, basílica de San Marcos de Venecia y el ambón de Santa Sofía de Constantinopla.
Escritos RelacionadosCatecismo de la Iglesia Católica, Instrucción General del Misal Romano, Manual de estudios litúrgicos: La Eucaristía
HistoriaEn las iglesias antiguas designaba una plataforma o tribuna. Alcanzó un notable desarrollo arquitectónico y artístico en la Edad Media, perdiendo presencia en muchas iglesias occidentales donde el púlpito asumió parte de sus funciones.
LugarRoma, Venecia, Constantinopla
OrigenProcede del griego y suele relacionarse con la idea de elevación o lugar elevado; su introducción en las iglesias se sitúa a partir del siglo IV.
Personas RelacionadasEmperador Justiniano
SimbolismoLa tradición cristiana relaciona el ambón con el anuncio de la Resurrección y como imagen de la tumba de Cristo.
TipoTérmino litúrgico, Siglo IV
Uso LitúrgicoDestinado a la proclamación de las lecturas bíblicas, del salmo responsorial, del pregón pascual (Exsultet), de la homilía y para anunciar las intenciones de la oración de los fieles.

Tabla de contenido

Nombre y significado

La palabra ambón procede del griego y suele relacionarse con la idea de elevación o lugar elevado. En las iglesias antiguas designaba una plataforma o tribuna desde la cual se proclamaban las lecturas ante la asamblea. La etimología exacta no resulta segura, aunque su asociación con la altura expresa bien su disposición habitual y su función pública.1

El ambón no es solo un soporte para un libro ni un recurso práctico para que el lector pueda ser oído. Representa un espacio propio de la celebración: desde allí, la Palabra de Dios se dirige a la comunidad reunida. Por eso, su forma y emplazamiento deben facilitar la atención de los fieles y permitir que los lectores y ministros sean vistos y escuchados con claridad.2,3

Función litúrgica

En el rito romano, el ambón está destinado a la proclamación de las lecturas bíblicas, del salmo responsorial y del pregón pascual, o Exsultet. También puede utilizarse para la homilía y para anunciar las intenciones de la oración de los fieles. La dignidad de este lugar pide que accedan a él los ministros de la Palabra.2

El ambón ocupa un lugar propio dentro de la Liturgia de la Palabra, junto con otros espacios litúrgicos como el altar y la sede. No cumple la misma función que el altar, vinculado a la celebración eucarística, ni que la sede, relacionada con la presidencia de la asamblea. La disposición de la iglesia debe permitir que los fieles dirijan naturalmente su atención hacia el ambón cuando comienza la proclamación.2,3

La predicación también puede tener lugar desde el ambón, aunque su uso no queda reservado a la homilía. En cambio, las moniciones, los comentarios, los avisos y la dirección del canto deben realizarse desde otro lugar, de modo que el ambón conserve su carácter propio de espacio para la proclamación litúrgica.2,4

Forma y emplazamiento

La normativa litúrgica romana considera conveniente que el ambón sea normalmente una estructura estable, antes que un atril móvil. Su ubicación depende del diseño de cada iglesia, pero debe permitir que los fieles vean y oigan a quienes proclaman la Palabra. La altura, las dimensiones y la ornamentación han de estar proporcionadas al edificio y a la función del lugar.2,4

El ambón forma parte del conjunto arquitectónico de la iglesia y debe guardar una relación visual y decorativa adecuada con el altar y la sede. En las celebraciones multitudinarias, conviene que tenga suficiente elevación y visibilidad para que la asamblea pueda seguir la proclamación sin dificultad. No debe convertirse, sin embargo, en una plataforma que absorba el espacio celebrativo o desdibuje la distinción entre los diversos lugares litúrgicos.5,4

La normativa romana también contempla la bendición del ambón antes de su uso litúrgico cuando se trata de uno nuevo. Esta práctica expresa que no es un mueble indiferenciado, sino un elemento destinado a un servicio particular en la celebración.2

Simbolismo cristiano

La tradición cristiana relaciona el ambón con el anuncio de la Resurrección. La proclamación evangélica recuerda la buena noticia de la tumba vacía y transmite a la asamblea el anuncio pascual. Por ello, algunas interpretaciones litúrgicas han visto en el ambón una imagen de la tumba de Cristo: un lugar desde el que el diácono, como mensajero de la Resurrección, proclama el Evangelio.6,5

Este simbolismo no sustituye la función práctica del ambón, sino que la ilumina. La lectura bíblica dentro de la liturgia no consiste simplemente en comunicar información: proclama la Palabra ante una comunidad reunida y participa del anuncio cristiano de salvación. La elevación, la ubicación y la singularidad del ambón pueden expresar visualmente la importancia de esa proclamación.7,5

En la tradición oriental, el simbolismo pascual también aparece en el bema de ciertas Iglesias siríacas. Este espacio, situado en el centro de la iglesia, puede incluir asientos para el obispo y los presbíteros, un pequeño altar con la cruz, el libro de los Evangelios y candeleros; desde él se proclama el Evangelio y puede pronunciarse la homilía. Su configuración recuerda la muerte y sepultura del Señor, y sirve a la proclamación de la Resurrección.6

Historia

Los primeros ambones cristianos guardaban relación con plataformas elevadas utilizadas para leer públicamente las Escrituras. La tradición histórica sitúa su introducción en las iglesias a partir del siglo IV. Con el tiempo, el ambón alcanzó un notable desarrollo arquitectónico y artístico, especialmente en los siglos medievales; desde la Baja Edad Media perdió presencia en muchas iglesias occidentales, donde el púlpito asumió parte de sus funciones.1

En las iglesias antiguas hubo diferentes disposiciones. Algunas contaban con un solo ambón; otras tuvieron dos, uno para las lecturas distintas del Evangelio y otro para este último. En ciertos casos, un único ambón disponía de niveles diferentes. La basílica de San Clemente de Roma y la de San Marcos de Venecia figuran entre los ejemplos históricos asociados a estas formas.1,8

El ambón de Santa Sofía de Constantinopla, erigido bajo el emperador Justiniano, fue célebre por su riqueza material y ornamental. Los ambones medievales podían incorporar mármoles, relieves, incrustaciones y mosaicos. La arquitectura de estas estructuras no respondía solo a criterios de visibilidad: también expresaba la importancia que la comunidad atribuía a la proclamación litúrgica.1

Ambón, atril y púlpito

El ambón, el atril y el púlpito pueden parecer similares, pero no son términos equivalentes. El atril es un soporte para un libro o una lectura; el púlpito es una tribuna elevada asociada sobre todo a la predicación; el ambón es el lugar litúrgico destinado a la proclamación de la Palabra, con usos definidos por la celebración. La historia muestra que el púlpito asumió funciones de predicación que antes también podían desempeñarse desde el ambón.2,9

En la liturgia romana actual, un atril móvil no constituye la forma ordinaria preferida para el ambón, pues la normativa considera conveniente una estructura estable. La diferencia, por tanto, no depende solo de la apariencia del objeto: también importa su función dentro del espacio celebrativo y el respeto a los usos litúrgicos establecidos.2

Diversidad en las Iglesias orientales

El ambón presenta formas distintas en las tradiciones orientales. En el ámbito griego puede consistir en una estructura elevada que domina la nave y sirve para proclamar el Evangelio, pronunciar la homilía o ejercer el ministerio del cantor. En las Iglesias siríacas, el bema ocupa a menudo el centro del templo y reúne varios elementos litúrgicos.6

En algunas Iglesias orientales, el término ambón designa también una plataforma o unos escalones situados ante el iconostasio, el elemento que delimita el santuario en ciertos templos. Así, el nombre no siempre corresponde a una estructura idéntica a la del rito romano: su forma y sus usos dependen de la tradición litúrgica propia de cada Iglesia.10

Citas y referencias

  1. Ambón, Enciclopedia Católica, Ambón (1913). 2 3 4
  2. Capítulo v - La disposición y el amueblamiento de las iglesias para la celebración de la eucaristía - Ii. Disposición del presbiterio para la sagrada sinaxis (asamblea eucarística) - El ambón, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 309 (2003). 2 3 4 5 6 7 8
  3. Capítulo dos - La celebración sacramental del misterio pascual, Catecismo de la Iglesia Católica, 1184 (1992). 2
  4. B3. Los espacios y la ministerialidad - D) el ambón, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Guía para las Grandes Celebraciones, 20 (2014). 2 3
  5. B2. Ambón, Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de estudios litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 398 (1999). 2 3
  6. Capítulo xiv - Lugares sagrados, gestos y objetos - 105. El ambón, Congregación para las Iglesias Orientales. Instrucción para la aplicación de las prescripciones litúrgicas del Código de Cánones de las Iglesias Orientales, 105 (1996). 2 3
  7. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de estudios litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 399 (1999).
  8. Las lecturas en la liturgia, Enciclopedia Católica, Las lecturas en la liturgia (1913).
  9. Púlpito, Enciclopedia Católica, Púlpito (1913).
  10. Ambón (en la Iglesia rusa y griega), Enciclopedia Católica, Ambón (en la Iglesia rusa y griega) (1913).
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