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Ana (madre de Samuel)

Ana-llamada también Hannah en algunas traducciones- es un personaje del Primer libro de Samuel. Esposa de Elcaná y madre del profeta Samuel, pasó de la aflicción por su esterilidad a la alegría de la maternidad. Su oración en el santuario de Siló, el voto de entregar a su hijo al servicio de Dios y el cántico de acción de gracias que pronunció después forman el centro de su relato bíblico.1,2,3

Anne BnF Grec 139 fol. 428v
Ver información de la imagenAna, mujer de Elcaná y madre de Samuel, orando (cf. 1 Samuel, capítulo 1). Miniatura extraída del Salterio de París. Biblioteca Nacional de Francia (BNF). Signatura: Grec 139, Folio 428v, Autor desconocido, Dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreAna (madre de Samuel)
CategoríaPersona
Nombre Completo
  • Ana
  • Hannah
DescripciónEsposa de Elcaná y madre del profeta Samuel
ReferenciasPrimer libro de Samuel, 1 Samuel 1, 1 Samuel 2
ContenidoPasó de la aflicción por su esterilidad a la alegría de la maternidad mediante la oración en el santuario de Siló.
Contexto HistóricoSociedad israelita antigua
EnseñanzasTestimonio de oración perseverante, confianza en Dios y gratitud
ImportanciaTestimonio bíblico de oración perseverante y esperanza mesiánica
Interpretación TradicionalRelacionado con el Magníficat de María como el Magníficat del Antiguo Testamento
LugarSiló, Ramá
Personas RelacionadasSamuel, Elcaná, Peniná, Elí, Juan Pablo II
TemaMaternidad, oración perseverante y confianza en Dios
TipoFigura bíblica, Antiguo Testamento

Tabla de contenido

Nombre y contexto

El nombre hebreo de Ana suele relacionarse con la idea de la gracia o la benevolencia. En el relato bíblico, vivía en Ramá y estaba casada con Elcaná, quien tenía otra esposa, Peniná. Esta última tenía hijos, mientras que Ana no podía concebir. La esterilidad le causaba un profundo sufrimiento, agravado por las provocaciones de Peniná.1,2

Elcaná amaba a Ana y procuraba consolarla, pero su afecto no lograba aliviar por completo su tristeza. Cada año, la familia peregrinaba a Siló para adorar al Señor y ofrecer sacrificios. En aquel santuario servía el sacerdote Elí.2

El relato refleja la importancia que la descendencia tenía en la sociedad israelita antigua. La falta de hijos podía convertirse en motivo de humillación y dolor, como muestra la experiencia de Ana. Juan Pablo II describió esa situación cultural al comentar el pasaje y subrayó la confianza de Ana en Dios en medio de la prueba.4,5

Oración y nacimiento de Samuel

Durante una peregrinación a Siló, Ana, afligida, oró con intensidad ante el Señor. Prometió que, si recibía un hijo, lo consagraría a Dios durante toda su vida. El voto incluía que el niño no bebiera vino ni bebidas embriagadoras y que no se le cortara el cabello, rasgos asociados en el relato a una consagración especial.2

Ana oraba en silencio: movía los labios, pero no se oía su voz. Elí creyó al principio que estaba ebria; ella le explicó que no había bebido y que derramaba ante Dios su angustia. El sacerdote la despidió deseándole que el Dios de Israel le concediera lo que había pedido. Ana regresó con su familia y dejó de mostrar el semblante abatido.2

Elcaná y Ana volvieron a Ramá. El relato cuenta que el Señor se acordó de ella, que concibió y dio a luz un hijo, al que puso por nombre Samuel, relacionado en la narración con la petición que había dirigido a Dios.2

Cumplimiento del voto

Ana no acompañó a su familia en la siguiente peregrinación anual, pues quería esperar a que el niño dejara de mamar. Después lo llevó a Siló y lo presentó ante Elí, para que permaneciera al servicio del Señor. Elcaná aceptó la decisión y pidió que Dios confirmara su palabra.2

La entrega de Samuel no significó que Ana dejara de preocuparse por él. Cada año, cuando subía a Siló con su marido, le llevaba una túnica pequeña. El relato presenta así tanto su generosidad al cumplir el voto como la continuidad de su vínculo materno con el niño.3

Después de la presentación de Samuel, Elí bendijo a Elcaná y a Ana. El relato añade que Ana tuvo otros tres hijos y dos hijas, mientras Samuel crecía al servicio del Señor.3

El cántico de Ana

En el segundo capítulo del Primer libro de Samuel, Ana pronuncia un cántico de alabanza. Comienza expresando su alegría en el Señor y su confianza en que no hay otro como él. A partir de su propia experiencia, el poema proclama que Dios derriba a los poderosos, fortalece a los débiles, sacia a los hambrientos y levanta a los pobres.3

El cántico no se limita a celebrar el nacimiento de Samuel: presenta a Dios como señor de la vida y de la historia, capaz de cambiar la suerte de quienes sufren. Juan Pablo II destacó en él el tema de la inversión de los destinos y la defensa divina de los humildes y afligidos.6,7

Al final, el poema anuncia que el Señor juzgará la tierra, dará fuerza a su rey y exaltará a su ungido. Juan Pablo II observó que esta referencia al rey y al ungido permite leer el cántico como una oración de esperanza mesiánica.8,3

Interpretación cristiana

La tradición cristiana ha relacionado el cántico de Ana con el Magníficat de María, recogido en el Evangelio de Lucas. Ambos poemas celebran la acción de Dios, que humilla a los soberbios y eleva a los pequeños. Juan Pablo II llamó al cántico de Ana el «Magníficat del Antiguo Testamento» y reconoció en el canto de María un eco del himno de la madre de Samuel.9,6

La historia de Ana también presenta la maternidad de Samuel como un don recibido y, a la vez, ofrecido a Dios. Juan Pablo II interpretó su voto como una respuesta agradecida de una madre que reconoce en su hijo un don de la misericordia divina.5

Ana en la tradición católica

La Iglesia católica lee la historia de Ana como un testimonio bíblico de oración perseverante, confianza en Dios y gratitud. Su cántico, además, introduce una perspectiva de esperanza que rebasa su situación personal: anuncia la acción de Dios en favor de los débiles y abre una expectativa ligada al rey y al ungido.8,6

Citas y referencias

  1. Ana, Enciclopedia Católica, Ana (1913). 2
  2. La Nueva Versión Estándar Revisada, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, 1 Samuel 1 (1993). 2 3 4 5 6 7
  3. La Nueva Versión Estándar Revisada, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, 1 Samuel 2 (1993). 2 3 4 5
  4. La humilde esperanza en Dios, regocijaos en Él, el cántico de Ana, la madre de Samuel, Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 20 de marzo de 2002, 1 (2002).
  5. Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 6 de marzo de 1996, 1 (1996). 2
  6. La humilde esperanza en Dios, regocijaos en Él, el cántico de Ana, la madre de Samuel, Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 20 de marzo de 2002, 4 (2002). 2 3
  7. La humilde esperanza en Dios, regocijaos en Él, el cántico de Ana, la madre de Samuel, Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 20 de marzo de 2002, 5 (2002).
  8. La humilde esperanza en Dios, regocijaos en Él, el cántico de Ana, la madre de Samuel, Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 20 de marzo de 2002, 3 (2002). 2
  9. La humilde esperanza en Dios, regocijaos en Él, el cántico de Ana, la madre de Samuel, Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 20 de marzo de 2002, 2 (2002).
Modificado el 8 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.53 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/m7zxzz7m0

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