Anagogía procede del griego anagōgē, «conducción» o «elevación». En la interpretación cristiana de la Biblia, designa la lectura de las realidades escriturísticas según su significado último, en cuanto encaminan al ser humano hacia Dios y la vida eterna. La fórmula tradicional resume los cuatro sentidos así: la letra narra los hechos; la alegoría enseña qué creer; el sentido moral, cómo obrar; la anagogía, hacia dónde caminar.2,3
El Catecismo de la Iglesia Católica define el sentido anagógico como la consideración de las realidades y los acontecimientos bíblicos bajo su significación eterna. El ejemplo que ofrece es la Iglesia terrena, signo de la Jerusalén celestial.1


