El cautiverio babilónico
El exilio de los judíos a Babilonia, iniciado en el siglo VI a.C., marcó una época de profunda crisis espiritual y cultural. La población judía, desplazada de su tierra, se vio obligada a vivir bajo el dominio pagano del Imperio babilónico, donde la presión para adoptar la idolatría era constante1. En este escenario, la comunidad mantuvo su identidad a través de la observancia de la Torá y la fidelidad a su Dios, como destaca el estudio del Papa sobre la comunidad religiosa de Israel2.
