Del uso personal del Papa al sellado de documentos
Las menciones más tempranas del anillo papal aparecen en el contexto del sellado de la correspondencia pontificia. Clemente IV escribió en 1265 a su sobrino Pedro Grossi y describió la práctica de distinguir documentos privados y documentos públicos: el Papa sellaba cartas privadas con el «sello del Pescador», mientras que los documentos públicos se asociaban con «bullas» de plomo.,
Con el paso del tiempo, el Anillo del Pescador adquirió un papel relevante en el sellado de cierto tipo de documentos pontificios. A partir del siglo XV, el anillo se empleó para autenticar la familia de documentos denominada breves (en latín, breve).
Sellado de los breves apostólicos
El empleo del anillo en el ámbito de los breves se inserta en una evolución documental: los breves buscaban mayor simplicidad y rapidez frente a las complejidades de otras formulaciones.
El breve apostólico se redactaba sobre pergamino y, con frecuencia, aparecía cerrado (plegado); la autenticación se realizaba con cera roja y la impronta del Anillo del Pescador.
En términos prácticos, el anillo ofrecía un sello capaz de confirmar la autenticidad del documento: la finalidad del sello consistía en impedir alteraciones y en asegurar que la pieza conservase la integridad necesaria para surtir efecto.