El término antífona proviene del griego antiphonon, que significa «sonar en respuesta» o «canto alterno», y del latín antiphona1. Este nombre describe la práctica original de cantar en alternancia entre dos coros o un coro y el pueblo.
En su uso más común hoy en día, una antífona consiste en uno o más versículos de salmo o frases de la Sagrada Escritura1. Estos se entonan o recitan antes y después de cada salmo y del Magníficat durante los oficios de Maitines y Vísperas1. La función principal de la antífona es destacar el pensamiento central del salmo al que acompaña, ofreciendo una perspectiva específica para su comprensión1. Actúa como una clave para interpretar el significado litúrgico y místico del salmo en el contexto de la celebración o la fiesta en la que se utiliza1.
