La diócesis aparece atravesada por tensiones entre jurisdicciones eclesiásticas y poderes regionales (incluido el componente mercantil de Bergen). Los obispos son retratados con frecuencia en relación con disputas sobre privilegios, elección de titulares y obligaciones económicas.
Privilegios, elección de obispos y tensiones jurisdiccionales
Durante el siglo XIV, por ejemplo, el obispo Arne Sigurdssön (1305–1314) consideró que los privilegios de la Capilla Real eran una intromisión en los derechos de su sede. Sin embargo, no pudo despojar al deán Finn Haldorssön de su posición «semiindependiente», especialmente porque contaba con apoyo de la Sede Apostólica.
En esa misma etapa, Arne también reclamó —sin éxito— que los obispos de las islas Feroe debían elegirse entre el clero perteneciente a la diócesis de Bergen. Pese a las dificultades, sí se afirma que logró obligar a los mercaderes alemanes residentes en Bergen a pagar el diezmo.
La Peste Negra y el impacto demográfico
La enfermedad que se describe como Peste Negra afectó severamente a la jerarquía local: se indica que el obispo Thorstein (1342–1349) murió a causa de la peste, como también «casi todos los obispos noruegos» de ese tiempo. Esta mención subraya cómo la crisis sanitaria alteró la continuidad institucional de las sedes episcopales.
El Manuscrito de Bergen
A continuación, el relato atribuye a Gisbrith (1349–1369), un obispo descrito como inglés, una aportación documental: el Manuscrito de Bergen (Björgynjar kálfskinn). Aunque el texto no detalla su contenido, la mención lo sitúa como un elemento de valor histórico asociado a la vida diocesana.
Aslak Bolt y la movilidad de sedes
Se indica que Aslak Bolt, obispo de Bergen desde 1408, fue trasladado a la sede de Trondhjem en 1430. Esta traslación muestra la integración de Bergen en una red de sedes y el modo en que ciertos prelados podían pasar a circunscripciones de mayor relieve metropolitano.
Muerte violenta del obispo Thorleif Olafssön
Otro episodio especialmente dramático es la muerte de Thorleif Olafssön (1430–1450), que tras unirse al convento brigittino de Munkalif fue muerto allí por los alemanes pertenecientes a la Liga Hanseática el 1 de septiembre de 1455. El dato evidencia el contexto de tensiones entre actores económicos y ámbitos eclesiásticos.