Entre las figuras vinculadas a Hamar destaca la tradición sobre San Thorfinn (mencionado como obispo en el periodo 1278–1282).
Destierro y muerte en Ter Doest
La Catholic Encyclopedia ya lo asocia a Hamar mediante el dato de que fue exiliado y murió en Ter Doest en Flandes.
Tradición hagiográfica
En Butler’s Lives of the Saints se ofrece un relato que conserva el recuerdo de su muerte, conectándolo con la espiritualidad monástica de la época.
Se afirma que, en 1285, Thorfinn murió en el monasterio cisterciense de Ter Doest, cerca de Brujas.
También se narra que, más de cincuenta años después, durante obras de construcción, se abrió su tumba, y se comunicó un testimonio sobre su permanencia en la memoria.
El mismo texto señala que su veneración se mantuvo en círculos cistercienses y que, en la época más reciente, su memoria se habría reavivado entre los pocos católicos de Noruega; además, indica explícitamente que su fiesta se observa en la ciudad episcopal de Hamar.
La tradición vinculada a Thorfinn sostiene, en particular, su imagen como un hombre de bondad paciente unida a firmeza ante lo que consideraba malo o impío.