La tradición patrística no presentó una única interpretación de la apocatástasis. Algunos Padres sostuvieron una visión claramente contraria a la salvación universal, mientras que otros emplearon un lenguaje favorable a una restauración final amplia, aunque no siempre en el sentido estricto del origenismo.
San Gregorio de Nisa
San Gregorio de Nisa describió el castigo como una purificación dolorosa destinada a separar el bien del mal. Según esta interpretación, el fuego no constituiría el fin último del castigo, sino el medio mediante el cual Dios extirpa el mal de la criatura. Cuando todo mal desapareciera, la voluntad creada retornaría a Dios y se cumpliría la afirmación de que Dios es «todo en todos».
En algunos pasajes, Gregorio extendió la restauración incluso al demonio, presentado como aquel que introdujo el mal en el mundo. También afirmó que la purificación alcanzaría finalmente una plenitud completa.
Sin embargo, sus escritos utilizan expresiones aparentemente diferentes sobre la duración del castigo. En algunos lugares hablan del fuego y del sufrimiento como eternos; en otros describen la desaparición del mal después de largos períodos. Esta variedad explica que la interpretación de Gregorio de Nisa haya sido objeto de discusión teológica.
Otros Padres favorables a una esperanza universal
La tradición oriental conservó autores que expresaron, con diversos matices, una esperanza amplia en la misericordia divina. Entre ellos figuran san Gregorio de Nacianzo, san Isaac de Nínive y san Máximo el Confesor, aunque sus posiciones no deben identificarse automáticamente con el origenismo condenado en el siglo VI.
La existencia de estos testimonios demuestra que la historia patrística no puede resumirse mediante una oposición simple entre una unanimidad absoluta y una herejía completamente aislada. También exige diferenciar entre:
- La afirmación dogmática de que Dios quiere salvar a todos.
- La esperanza espiritual de que nadie rechace finalmente la gracia.
- La tesis de que todos se salvarán necesariamente.
- La negación de la eternidad del infierno.
Estas afirmaciones no poseen el mismo contenido ni la misma fuerza teológica.
Padres contrarios al universalismo
Otros Padres, entre ellos san Agustín de Hipona y san Juan Crisóstomo, sostuvieron una doctrina según la cual algunos seres humanos pueden permanecer eternamente separados de Dios. La tradición latina desarrolló especialmente la enseñanza sobre la eternidad del castigo y la seriedad del juicio final.
La presencia de posiciones diversas entre los Padres no convierte todas las doctrinas en equivalentes. La recepción eclesial posterior otorgó un peso decisivo a la afirmación de que el infierno no constituye una mera etapa temporal de purificación para todos los condenados.