El apostolado laico se extiende a todos los aspectos y situaciones de la convivencia humana. Los laicos tienen el deber de confesar su fe y anunciar su esperanza. Son llamados a ser fermento para la vida cristiana en todos los ambientes en los que viven, trabajan y actúan.
Apostolado en la Familia
La familia es un ámbito privilegiado del apostolado laico. Los laicos pueden y deben testimoniar la fe dentro de sus propias familias,. La pastoral familiar ocupa un lugar especial en este inmenso campo.
Apostolado en el Mundo
Los laicos son la parte preponderante del pueblo de Dios, y a ellos les corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales con las que están vinculados. Deben hacer presente a la Iglesia en aquellos lugares y circunstancias donde la Iglesia no puede ser sal de la tierra sino a través de ellos.
El vasto y complejo mundo de la política, la realidad social, la economía, la cultura, las ciencias, las artes, la vida internacional y los medios de comunicación social son campos propios de su actividad evangelizadora. También realidades como el amor, la educación de los niños y adolescentes, el trabajo profesional y el sufrimiento son especialmente abiertas a la evangelización.
Apostolado Individual y Asociado
El Concilio Vaticano II ha afirmado que la primera, fundamental e insustituible forma de actividad para la edificación del Cuerpo de Cristo es la que realizan los miembros individuales de la Iglesia. Todo cristiano, todo laico, está llamado a comprometerse personalmente en el testimonio, participando en la misión de la Iglesia. Esto implica una convicción personal que nace de la fe y del sensus Ecclesiae.
Además del apostolado individual, el Concilio ha destacado la importancia del apostolado asociado, que responde felizmente a las exigencias humanas y cristianas de los fieles y, al mismo tiempo, se manifiesta como signo de la comunión y unidad de la Iglesia,. La historia de la Iglesia muestra una constante participación de los laicos a través de grupos, movimientos, uniones, fraternidades y asociaciones.
Ejemplos de colaboración más inmediata con el apostolado de la jerarquía incluyen la distribución de ciertos sacramentos y sacramentales, el cuidado de enfermos y niños, y la promoción de grupos bíblicos y de oración. Es especialmente oportuno solicitar el consejo y la colaboración de laicos cualificados para responder a los desafíos de la sociedad contemporánea en sectores que requieren una competencia específica.