Apostolado personal
El apostolado personal nace de la iniciativa del cristiano y se desarrolla en las circunstancias ordinarias de su vida. Incluye la oración por los demás, el ejemplo, la conversación sobre la fe, la amistad, la ayuda material, el consejo prudente y el acompañamiento de quienes atraviesan dificultades.
Este apostolado adquiere especial importancia en ambientes donde la Iglesia institucional tiene una presencia limitada. La relación personal permite un diálogo cercano y respetuoso, adecuado a la historia y a las preguntas de cada persona.
Apostolado asociado
Los fieles pueden unir sus esfuerzos en asociaciones, movimientos, comunidades y otras realidades eclesiales. El apostolado asociado facilita la formación, la coordinación de iniciativas, la vida fraterna y la realización de proyectos evangelizadores y sociales.
La asociación no sustituye la responsabilidad personal. La pertenencia a un grupo apostólico debe fortalecer la comunión eclesial, la madurez cristiana y el servicio, no convertirse en una causa de división o de rivalidad.
Apostolado parroquial
La parroquia ofrece un marco ordinario para la participación apostólica de los fieles. La catequesis, la preparación sacramental, la liturgia, la atención a los enfermos, la acción caritativa, la formación bíblica y la acogida de nuevos miembros requieren la colaboración de numerosos bautizados.
La participación parroquial debe respetar la diferencia entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común de los fieles. La colaboración laical no convierte al laico en clérigo ni reduce el sacerdocio bautismal a una simple ayuda funcional.
Apostolado misionero
El apostolado misionero anuncia el Evangelio a quienes no conocen a Cristo y acompaña a las comunidades cristianas jóvenes. Puede adoptar formas diversas: misión directa, cooperación económica, formación, traducción, educación, sanidad, promoción humana y oración.
Toda la Iglesia conserva una dimensión misionera. La misión no pertenece solo a quienes viajan a países lejanos; también alcanza los barrios, las universidades, los centros de trabajo y los ambientes donde muchas personas viven alejadas de la fe.
Apostolado caritativo y social
La caridad cristiana atiende al necesitado como persona creada a imagen de Dios. El apostolado caritativo incluye la asistencia inmediata y la búsqueda de soluciones que protejan la dignidad, la libertad y la integración social.
La acción social cristiana puede abarcar la ayuda a los pobres, la atención a los enfermos, la protección de los menores, el cuidado de los ancianos, el acompañamiento de las personas solas y la defensa de quienes sufren exclusión. El servicio caritativo pertenece a la misión evangelizadora cuando manifiesta el amor de Cristo con obras concretas.