Naturaleza de la tipología
La tipología bíblica interpreta personas, acontecimientos e instituciones de la Antigua Alianza como figuras que encuentran su plenitud en Cristo y, de manera subordinada, en los misterios asociados a Él. La figura antigua no equivale simplemente a una metáfora decorativa: mantiene una relación histórica y teológica con su cumplimiento, aunque el cumplimiento posee una profundidad nueva.
La aplicación del simbolismo del Arca de la Alianza a María pertenece a esta lectura cristológica de la Escritura. El Arca antigua guardaba las tablas de la Ley, el maná y la vara sacerdotal; María llevó en su seno al Verbo encarnado, que cumple la Ley, es el verdadero Pan del cielo y ejerce el sacerdocio definitivo como único Mediador y Redentor.
La Anunciación
El relato de la Anunciación presenta el seno de María como lugar de la acción creadora y santificadora del Espíritu Santo. La sombra del Altísimo evoca la nube que manifestaba la presencia divina sobre la Tienda del Encuentro y sobre el Arca de la Alianza. La tradición cristiana interpreta así el seno de María como el santuario vivo de la Nueva Alianza.
La analogía no elimina la diferencia entre el Arca antigua y María. El arca de madera era un objeto sagrado que significaba la presencia de Dios; María es una persona humana, libre y creyente, que acogió al Verbo mediante la fe y lo engendró corporalmente. La dignidad de María supera la del objeto veterotestamentario porque su relación con Dios alcanza la maternidad divina.
La Visitación
La Visitación ofrece otro vínculo tipológico. Isabel saluda a María con palabras que recuerdan la reacción de David ante la llegada del Arca del Señor: «¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a verme?». La tradición cristiana relaciona también los tres meses que María permaneció en casa de Isabel con los tres meses que el Arca permaneció en casa de Obededom, llevando bendición.
Juan el Bautista, todavía en el seno de Isabel, «salta de alegría» ante la presencia de Jesús llevado por María. El mismo motivo recuerda la danza de David ante el Arca. En esta lectura, María no conserva a Cristo de manera estática: lleva la presencia del Salvador y comunica la alegría mesiánica.
El Apocalipsis
La visión del templo celestial y del Arca de la Alianza en el Apocalipsis precede inmediatamente a la aparición de la Mujer vestida de sol. La tradición católica ha relacionado ambas imágenes y ha visto en la Mujer una figura vinculada a María, aunque el pasaje también posee una dimensión eclesial y simbólica más amplia.
La interpretación mariana alcanza una expresión particularmente intensa en la doctrina de la Asunción. Pío XII recordó que diversos teólogos y predicadores, siguiendo la lectura de los Padres, aplicaron a María la imagen del Arca construida con madera incorruptible, entendida como figura de su cuerpo preservado de la corrupción del sepulcro y elevado a la gloria celestial.
Esta aplicación pertenece al lenguaje tipológico y litúrgico de la tradición. No constituye una lectura aislada de un versículo que, por sí solo, formulara explícitamente el dogma de la Asunción. La doctrina de la Asunción posee su fundamento propio en la fe de la Iglesia y en la definición dogmática de Pío XII; el Arca de la Alianza ofrece una imagen bíblica que ilumina ese misterio.