La importancia de Arlés
Arlés fue una sede episcopal de gran antigüedad. La tradición atribuye su primer episcopado a san Trófimo, aunque la historicidad de su envío directo por san Pedro fue discutida ya por la investigación histórica moderna. La existencia de una comunidad cristiana organizada en Arlés, sin embargo, está documentada desde antes de mediados del siglo III.
En el año 254, el obispo Marciano de Arlés aparece relacionado con la controversia novaciana. Más tarde, la sede adquirió especial influencia durante los episcopados de san Honorato y san Hilario, figuras vinculadas al monasterio de Lérins y a los debates sobre la autoridad metropolitana en la Galia.
El papa Zósimo concedió a Arlés una posición metropolitana muy amplia a comienzos del siglo V. Las disputas posteriores con Vienne, Narbona y Marsella muestran la complejidad de la organización eclesiástica de la Galia meridional.,
La desaparición de la archidiócesis de Arlés
Las transformaciones políticas y eclesiásticas de la Edad Moderna y de la Revolución francesa redujeron progresivamente el papel jurisdiccional de Arlés. En la organización contemporánea, Arlés ya no constituye una archidiócesis independiente, aunque conserva una profunda importancia histórica y patrimonial para la Iglesia de la Provenza.
La vinculación histórica de Aix con Arlés explica la aparición de denominaciones que unen ambas sedes. No obstante, la referencia histórica a Arlés no debe confundirse con la existencia actual de una archidiócesis arlesiana autónoma.