La denominación actual de la sede arzobispal recoge explícitamente las antiguas diócesis de la región. En un decreto de la Sagrada Congregación Consistorial (17 de febrero de 1922) se establece que, a partir de entonces, la iglesia de Albi sea honrada también con los títulos de Castrense y Vauriense, y que reciba el nombre de Albiensis, Castrensis et Vauriensis, de modo que el arzobispo sea oído y reconocido con tal denominación.2
Ese acto refleja una realidad histórica: la diócesis de Castres y la diócesis de Lavaur fueron consideradas «ilustres» tanto por su antigüedad como por la calidad de los pastores, y terminaron por quedar vinculadas a la archidiócesis de Albi mediante acuerdos con la Santa Sede y el gobierno francés en el contexto posterior a la supresión de ciertas sedes.2
