Período medieval latino (siglos XIII-XV)
Tras la conquista de Grecia por los cruzados europeos de la cuarta cruzada (conquista consumada en 1204 y 1205), Atenas y la región quedan integradas en el reparto posterior. En ese contexto, Atenas recibe un estatus que permite que se mantenga como sede arzobispal, aunque con un papel político menor frente a otros centros como Tebas.
Una de las consecuencias más señaladas fue la implantación del rito latino en la catedral, que el mismo relato tradicional asocia al Partenón como lugar litúrgico. Se indica que el primer arzobispo latino introdujo el rito latino en 1206: sería el arzobispo Berardo.
Durante el periodo del dominio franco, se afirma que los arzobispos de Atenas fueron sin excepción de rito latino y de linaje occidental, y que los canónigos de la catedral —en el Partenón— también eran de rito latino, principalmente francos. Al mismo tiempo, el mismo texto señala que el culto de los sacerdotes comunes no fue perturbado: el pueblo continuó celebrando sus ritos, con sacerdotes griegos en lengua griega, si bien con reconocimiento —al menos externo— de la jurisdicción del arzobispo latino.
Entre los datos organizativos del arzobispado latino se mencionan sedes sufragáneas asociadas a la arquidiócesis de Atenas, entre ellas: Calcis, Termópilas (o Bodonitsa), Davleia, Avlón, Zorkon, Karistos, Coroneia, Andros, Skyros, Kea y Megara.
En el plano religioso occidental, el periodo también vio la llegada y establecimiento de monjes de tradición latina. Se mencionan especialmente:
Cambio catalán y reconfiguración de la vida eclesiástica (1311-1387)
El relato histórico describe un nuevo giro en el año 1311: los francos son derrotados por los catalanes en los pantanos del Céfiso (en Beocia), y Atenas junto con Tebas pasa a ser posesión catalana durante más de setenta y cinco años.
Bajo esta dominación, se afirma que los más altos dignatarios eclesiásticos siguieron siendo, «naturalmente», latinos. En ese marco se menciona también un dato institucional: en estos años habría catorce sedes sufragáneas bajo la arquidiócesis de Atenas, y en la catedral se contaban once o doce canónigos.
Más adelante, hacia 1387, otra transformación afecta a Atenas: las posesiones catalanas pasan a manos de los Acciajoli, florentinos vinculados al mundo bancario. En el texto se subraya que los Acciajoli permitieron que residieran en Atenas dos arzobispos: uno para los católicos de rito griego y otro para los latinos. Con ello, la «defección» (separación) del clero griego respecto de la jurisdicción romana vuelve a hacerse patente.
Dominio otomano, desaparición del arzobispado latino efectivo y retorno del clero griego
El dominio de los Acciajoli concluye cuando el texto narra que Omær Pasha entra en la ciudad en junio de 1456 y, en 1458, toma posesión de la Acrópolis para el sultán Mehmed II.
En el mismo contexto se afirma que el último arzobispo latino de la sede sería Nicolás Protimus, fallecido en 1483. Tras su muerte, Roma continúa nombrando arzobispos latinos titulares para la sede de Atenas, aun cuando la situación eclesial local queda progresivamente bajo un dominio que favorece el retorno del clero griego.
Durante la dominación turca, el relato describe que la Iglesia y sus propiedades vuelven a ser griegas: se rellenan las sedes sufragáneas con obispos griegos y los monasterios son ocupados por monjes griegos. Además, el Partenón habría sido apropiado por los conquistadores y convertido en mezquita.
También se menciona el papel de los jesuitas, que llegaron a Atenas en 1645, junto con el testimonio del jesuita Padre Babin sobre el estado de las ruinas de la ciudad antigua, publicado posteriormente. Tras la retirada de los jesuitas, el campo de actividad queda mayormente en manos de franciscanos, al menos hasta el inicio de la guerra de la revolución.
Restablecimiento moderno: de la presencia católica reordenada a la sede arzobispal
Según el mismo conjunto documental, con la guerra de la insurrección en 1821 se da por concluida la historia de la «Iglesia antigua» de Atenas, y comienza una etapa nueva: se indica que una nueva arquidiócesis arzobispal latina vuelve a tener su residencia en Atenas.
En el siglo XIX, se describe que tras el asentamiento del Estado griego contemporáneo, y durante el reinado de Oto de Baviera, la situación católica es inicialmente minoritaria. Se menciona que, tras que Atenas se convirtiera en sede gubernamental en 1834, se entregó a los católicos una mezquita abandonada como lugar de culto; allí se celebrarían misas los domingos y días santos por un sacerdote procedente de la catedral.
Posteriormente, en 1876, se establece una arquidiócesis en Atenas y se enumeran algunos de los arzobispos que ocuparon la sede (incluidos Marangos, Zaffino, De Angelis y Delendas).