Nombre y condición canónica
El nombre oficial es archidiócesis de Barcelona (en latín, Archidioecesis Barcinonensis). El Código de Derecho Canónico define la diócesis como una porción del pueblo de Dios confiada al obispo, con la cooperación de su presbiterio, de manera que, unida a su pastor y reunida por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituye una Iglesia particular en la que está presente y actúa la Iglesia de Cristo, una, santa, católica y apostólica.1
Barcelona ostenta la categoría de archidiócesis desde 1964 y de sede metropolitana desde 2004. Como tal, su arzobispo preside la provincia eclesiástica que forman, junto con ella, las diócesis sufragáneas de Sant Feliu de Llobregat y de Terrassa. El metropolitano ejerce sobre las sufragáneas las funciones de vigilancia y de apoyo que el derecho universal le reconoce, sin que ello suprima la autonomía de cada obispo diocesano.2
Territorio
La archidiócesis ocupa una superficie reducida, de unos 340 kilómetros cuadrados, pero con una densidad de población muy elevada. Abarca 26 municipios del sur de la provincia civil de Barcelona, repartidos entre las comarcas del Barcelonés, una parte del Bajo Llobregat y del Maresme. Al norte limita con las diócesis de Terrassa y de Girona, y al sur con la de Sant Feliu de Llobregat. Dentro de este perímetro, además de la propia Barcelona, están ciudades como L’Hospitalet de Llobregat, Badalona, Santa Coloma de Gramenet y Sant Adrià de Besòs.3
Patronos y titulares
La Virgen de la Merced (Mare de Déu de la Mercè) es patrona de Barcelona y de su archidiócesis, y su fiesta del 24 de septiembre constituye la celebración mayor de la ciudad. Santa Eulalia, joven mártir de los tiempos de Diocleciano según la tradición, comparte con la Santa Cruz el título de la catedral. Los barceloneses la veneran como copatrona de la ciudad, con fiesta el 12 de febrero.4




