Orígenes cristianos
Una tradición local atribuye la primera predicación cristiana en Benevento a san Potino, enviado por san Pedro. La documentación histórica, sin embargo, permite identificar como primer obispo conocido de la ciudad a san Jenaro, mártir durante la persecución de Diocleciano. Juan Pablo II recordó en 1991 que Jenaro era el primer obispo históricamente acreditado de Benevento.1,3
Jenaro sufrió martirio en Pozzuoli en el año 305, junto con el diácono Próculo y dos laicos. Sus reliquias se conservan en la catedral de Nápoles. La antigua tradición beneventana también recuerda a san Agripino como obispo de la ciudad.1
Durante la Antigüedad tardía, Benevento consolidó su condición de centro cristiano. En el año 313, su obispo figuró entre los prelados presentes en el sínodo de Roma, dato que atestigua la temprana organización de la comunidad eclesial local.4
El ducado lombardo y la evangelización del territorio
En la Edad Media, Benevento fue durante aproximadamente medio milenio capital de un ducado. El pontificado de Juan Pablo II relacionó el impulso de la evangelización del territorio circundante con el periodo de Arechis I, durante el cual también surgieron importantes edificios religiosos, entre ellos la catedral y la iglesia de Santa Sofía.3
La iglesia beneventana mantuvo vínculos estrechos con Roma. En la Edad Media, los habitantes de la ciudad juraron fidelidad a la Iglesia y al pontífice, y Benevento formó parte durante siglos de los territorios vinculados al Estado Pontificio.2
Sede metropolitana
Benevento fue elevada a sede metropolitana en 929. Una bula de Juan XIII, fechada entre 965 y 972, menciona Ariano como sede sufragánea de la metrópoli beneventana, señal de la organización provincial eclesiástica que ya entonces articulaba diócesis del entorno.1,4
La provincia metropolitana se amplió y reorganizó a lo largo del tiempo. Una relación de comienzos del siglo XX enumera entre sus diócesis sufragáneas las de Alife, Ariano, Ascoli y Cerignola, Avellino, Boiano, Bovino, Larino, Lucera, San Severo, Sant’Agata de’ Goti, Telese y Termoli. Esta relación corresponde a la configuración histórica descrita en aquella época.1
Sínodos y concilios
Benevento acogió numerosos sínodos y concilios. Entre los encuentros medievales más destacados figuran los de 1059, 1061 y 1087. En este último, Víctor III excomulgó al antipapa Guiberto; otro concilio, celebrado en 1091, renovó esa excomunión y aprobó cánones disciplinares.1
También tuvieron lugar reuniones en 1108, contra las investiduras laicas; en 1113 y 1117, esta última contra el antipapa Burdino; y en 1119. La tradición conciliar de la ciudad incluye también encuentros de 1314, 1470 y 1545.1




