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Archidiócesis de Beroea (titular)

La Archidiócesis titular de Beroea es una sede arzobispal histórica que la Santa Sede conserva como título honorífico para determinados arzobispos que no gobiernan una diócesis residencial. En la nomenclatura contemporánea, el título corresponde a Beroea de los sirios, es decir, a la antigua sede de Alepo, en Siria, y no a la sede histórica de Beroea de Macedonia, identificada con la actual Veria, en Grecia.1,2

Cathedral of Our Mother of Reliefs, Aleppo, 30 November 2017
Ver información de la imagenCatedral de Nuestra Madre de los Refugios, Alepo, 30 de noviembre de 2017. El primado Petros Miriatyan visita la iglesia y la escuela cercana. c. 2017. Original, Preacher lad, CC BY-SA 4.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArchidiócesis de Beroea (titular)
CategoríaOrganización religiosa
Nombre CompletoBeroea Syrorum
DescripciónSede arquepiscopal histórica conservada como título honorífico para arzobispos sin diócesis residencial, vinculada a la antigua Alepo (Beroea de los sirios). La archidiócesis titular de Beroea corresponde a la antigua sede cristiana de Alepo, Siria, conocida como Beroea durante la época helenística. No posee comunidad diocesana actual ni jurisdicción territorial; sirve como título honorífico para arzobispos que ejercen otras funciones en la Iglesia universal
Autoridad EclesiásticaSanta Sede
ObservacionesSe diferencia de la Beroea macedonia (actual Veria, Grecia). El título se expresa en latín como Beroea Syrorum o Aleppensis Syrorum para evitar ambigüedad.
PaísSiria
TipoDiócesis, Titular, Archidiócesis, Sede titular, Noroeste de Siria
UbicaciónAlepo
Uso LitúrgicoTítulo honorífico sin uso litúrgico propio; el titular celebra la liturgia en su cargo actual asignado por la Santa Sede.

Tabla de contenido

Denominación y naturaleza

La denominación latina vinculada al título es Beroea Syrorum, expresada en los registros actuales mediante la forma Aleppensis Syrorum, literalmente «de Alepo de los sirios». Esta formulación diferencia la sede titular siria de otras antiguas sedes llamadas Beroea o Beroe, especialmente la sede macedonia de Veria.1

La palabra archidiócesis no significa aquí que exista actualmente una comunidad diocesana establecida con territorio, clero y fieles bajo el gobierno de un arzobispo titular. El título recuerda una antigua Iglesia local cuya estructura residencial desapareció o experimentó una transformación histórica profunda. El arzobispo titular recibe el nombre de una sede antigua, pero no administra la diócesis histórica ni ejerce jurisdicción ordinaria sobre sus habitantes. El Código de Derecho Canónico distingue expresamente entre los obispos diocesanos, encargados del cuidado de una diócesis, y los obispos titulares, que no reciben ese encargo.3

Identificación histórica: Beroea de Siria

Beroea y la ciudad de Alepo

Beroea de Siria corresponde a la ciudad conocida actualmente como Alepo, en el noroeste de Siria. La ciudad recibió el nombre de Beroea durante la época helenística y conservó esa denominación en el periodo romano y en los primeros siglos cristianos. La tradición histórica relaciona el cambio de nombre con Seleuco Nicátor, gobernante de la dinastía seléucida, que dio a la ciudad el nombre de Beroea.2

Alepo ocupaba una posición estratégica entre el Mediterráneo, Mesopotamia y las rutas comerciales orientales. Su localización favoreció tanto el intercambio económico como la difusión de corrientes culturales y religiosas. La ciudad formaba parte del ámbito sirio vinculado a Antioquía y quedó integrada en la vida eclesial de las comunidades cristianas de Oriente.2

La sede no debe confundirse con la antigua Beroea de Macedonia. La Enciclopedia Católica de 1913 recoge ambas realidades: por una parte, Beroea como sede macedonia, situada en la actual Veria; por otra, Beroea como antiguo nombre cristiano de Alepo.1 La nomenclatura moderna de la Santa Sede emplea una designación diferenciada para la sede siria, asociándola a Alepo y a los sirios.

Relación con la tradición cristiana de Siria

Beroea de Siria perteneció al conjunto de Iglesias locales que participaron en la vida teológica y disciplinar de la cristiandad antioquena. Su historia estuvo marcada por las controversias doctrinales de los siglos IV y V, por la organización de las sedes episcopales orientales y por las tensiones entre las distintas comunidades cristianas de la región.

Entre sus obispos antiguos figura Acacio de Beroea, nacido en Siria hacia el año 322 y fallecido aproximadamente en 432. Antes de acceder al episcopado, Acacio llevó vida monástica en las proximidades de Antioquía. El obispo Eusebio de Samosata lo ordenó para la sede de Beroea después del año 378.4

Acacio intervino en cuestiones doctrinales y eclesiales de gran importancia. Participó en la defensa de la doctrina ortodoxa durante las controversias arrianas y acudió a Roma como representante de sectores de la Iglesia de Antioquía durante los debates relacionados con el apolinarismo. En ese contexto suscribió una profesión de fe sobre las dos naturalezas de Cristo, expresión fundamental de la doctrina cristológica católica.4

También participó en el Concilio de Constantinopla del año 381, que reafirmó la fe de Nicea y condenó los errores de los macedonianos o pneumatómacos, quienes negaban o debilitaban la divinidad del Espíritu Santo. La trayectoria de Acacio muestra la importancia que la sede de Beroea de Siria alcanzó en los debates doctrinales de la Iglesia antigua.4

Distinción entre Beroea de Siria y Beroea de Macedonia

Beroea de Macedonia: la actual Veria

La Beroea macedonia era una ciudad situada al pie del monte Bermio, en la región histórica de Macedonia. En la actualidad corresponde a Veria, en Grecia. Roma la incorporó a su dominio después de la batalla de Pidna, en el año 168 antes de Cristo. Durante la época romana, la ciudad desempeñó un papel relevante dentro de la provincia de Macedonia.1

El libro de los Hechos de los Apóstoles relata que san Pablo predicó en la sinagoga de Beroea durante su segundo viaje misionero. El relato presenta a sus habitantes como personas que acogieron el anuncio cristiano con atención y examinaron las Escrituras para comprobar la enseñanza recibida. Ante la oposición procedente de Tesalónica, Pablo continuó su viaje hacia Atenas, mientras Silas y Timoteo permanecieron durante un tiempo en Beroea.1,5

La tradición recogida en las Constituciones Apostólicas atribuye a Onésimo, antiguo esclavo relacionado con Filemón, el primer episcopado de Beroea. La documentación histórica registra asimismo varios obispos vinculados a la sede macedonia, entre ellos Geroncio, presente en Sárdica en el año 344; Lucas, relacionado con el sínodo de Éfeso del año 449; Timoteo, presente en Constantinopla en el año 536; y José, participante en el Concilio de Constantinopla del año 869.1

Durante el reinado de Andrónico II Paleólogo, entre 1283 y 1328, la sede macedonia alcanzó rango metropolitano. La tradición ortodoxa griega vinculó posteriormente el título metropolitano de Veria con Naousa, ciudad próxima.1

Beroea de Siria: la actual Alepo

La Beroea siria no corresponde a Veria. Su identificación geográfica es Alepo, ciudad situada en el norte de Siria. En la época cristiana antigua, Alepo recibió el nombre de Beroea y albergó una sede episcopal propia vinculada al ámbito de Antioquía.2

La diferencia entre ambas sedes resulta esencial para interpretar correctamente el título de la archidiócesis titular. Una referencia genérica a «Beroea» puede conducir a la identificación errónea con la sede macedonia, especialmente porque la literatura eclesiástica antigua utilizó diversas grafías, como Berrhoea, Beroie y Beroe. La designación actual «Beroea de los sirios» elimina esa ambigüedad y remite a Alepo.1

La sede titular en la organización de la Iglesia católica

Sedes residenciales

Una sede residencial es una Iglesia particular confiada a un obispo diocesano. El obispo residencial posee la responsabilidad pastoral ordinaria sobre una comunidad concreta, con territorio, fieles, presbiterio y estructuras eclesiales. El Código de Derecho Canónico llama diocesanos a los obispos a quienes corresponde el cuidado de una diócesis.3

La diócesis constituye una porción del Pueblo de Dios confiada al cuidado pastoral de un obispo. Cuando esa Iglesia particular posee rango metropolitano, recibe el nombre de archidiócesis y su obispo recibe normalmente el título de arzobispo. La dignidad de archidiócesis expresa una posición determinada dentro de la organización eclesiástica, pero no modifica la naturaleza sacramental del episcopado.

Sedes titulares

Una sede titular conserva el nombre de una antigua diócesis o archidiócesis que ya no funciona como Iglesia residencial. La Santa Sede atribuye ese título a obispos que ejercen otros servicios eclesiales: obispos auxiliares, nuncios apostólicos, representantes pontificios, responsables de organismos de la Curia Romana y otros prelados cuya misión no coincide con el gobierno ordinario de una diócesis propia.6,7

El canon 376 del Código de Derecho Canónico formula la distinción de manera concisa:

«Los obispos a quienes se encomienda el cuidado de alguna diócesis reciben el nombre de diocesanos; los demás se llaman titulares».3

El arzobispo titular de Beroea no gobierna actualmente Alepo por el mero hecho de ostentar ese título. Tampoco posee jurisdicción ordinaria sobre los cristianos de la ciudad o de la región histórica de Beroea. Su autoridad pastoral procede del cargo concreto que la Santa Sede le haya confiado, no de la posesión efectiva de la antigua sede titular. La disciplina eclesiástica distingue, por tanto, entre título episcopal y jurisdicción pastoral.6,7

Propósito pastoral de las sedes titulares

La sede titular no constituye un adorno protocolario sin contenido eclesial. Su finalidad principal consiste en conservar la memoria de antiguas Iglesias locales y expresar que el ministerio episcopal está ordenado al servicio de una comunidad cristiana. La tradición teológica vincula el episcopado con el pastoreo de una Iglesia, aunque el obispo titular ejerza ese servicio mediante una misión distinta del gobierno residencial.8

La atribución de una sede histórica manifiesta varios aspectos:

  • Memoria eclesial: mantiene vivo el recuerdo de comunidades cristianas antiguas que tuvieron obispo, clero y fieles.
  • Continuidad apostólica: expresa la pertenencia del obispo al colegio episcopal y a la sucesión apostólica.
  • Servicio a la Iglesia universal: permite conferir la ordenación episcopal a quienes desempeñan tareas de carácter supradiocesano.
  • Dimensión pastoral del episcopado: recuerda que todo obispo recibe una misión para edificar y servir al Pueblo de Dios, aunque no siempre presida una diócesis territorial.
  • Vinculación con la historia cristiana: conserva los nombres de sedes que contribuyeron a la evangelización, la reflexión teológica y la vida sacramental de la Iglesia.

La antigua expresión latina in partibus infidelium, utilizada históricamente para designar estas sedes, cayó en desuso por decisión de la autoridad eclesiástica en 1882. La terminología actual prefiere hablar de obispos titulares y de sedes titulares, sin incorporar aquella expresión.9

Rango arzobispal del título

La denominación Archidiócesis titular de Beroea conserva el rango de archidiócesis que tuvo la sede histórica o que la tradición eclesiástica le atribuye dentro de la organización de las Iglesias antiguas. Un arzobispo titular posee la dignidad honorífica correspondiente al título, pero esa dignidad no equivale al gobierno de una provincia eclesiástica ni implica que tenga diócesis sufragáneas.

La antigua Enciclopedia Católica empleaba categorías históricas que no siempre coinciden con la nomenclatura administrativa actual. En su tratamiento de las sedes titulares distinguía entre diócesis y archidiócesis titulares, y explicaba que el título podía corresponder a obispos que no administraban una diócesis residencial.7 La Santa Sede ha actualizado con el tiempo la forma de designar las sedes, especialmente para diferenciar ciudades homónimas y sedes pertenecientes a distintas regiones eclesiásticas.

Por esa razón, la identificación de Beroea debe realizarse mediante la fórmula completa. La forma contemporánea vinculada a Alepo es Beroea de los sirios, mientras que la Beroea de Macedonia corresponde a la sede histórica de Veria.1,2

Historia eclesiástica de Beroea de Siria

Vinculación con Antioquía

Beroea de Siria formó parte del espacio eclesial de la tradición antioquena. Antioquía fue uno de los grandes centros de la cristiandad antigua y ejerció una influencia decisiva en las Iglesias de Siria y de las regiones vecinas. La sede de Beroea participó en las controversias teológicas y en las relaciones episcopales que afectaron a la Iglesia oriental durante los siglos IV y V.

La figura de Acacio ilustra esa conexión. Su actividad lo llevó a Roma, Constantinopla y otros centros episcopales, donde intervino en cuestiones relacionadas con el apolinarismo, las disputas antioquenas y la elección de san Juan Crisóstomo para la sede de Constantinopla.4

La importancia de Acacio de Beroea

Acacio combinó la formación monástica con el ministerio episcopal. La tradición lo presenta como un obispo de vida ascética rigurosa y de gran influencia entre los prelados orientales. Teodoreto lo describió como un «atleta de la virtud», mientras que otras fuentes antiguas reconocieron la importancia de sus servicios para la Iglesia.4

Su trayectoria también muestra las complejidades de la historia eclesiástica. Aunque defendió posiciones doctrinales ortodoxas en varias controversias, apoyó la consagración de Flaviano de Antioquía tras la muerte de Melecio, decisión que provocó un conflicto con el papa Dámaso I. El Concilio de Capua lo readmitió posteriormente a la comunión eclesial hacia los años 391 o 392.4

La historia de Acacio impide reducir la sede de Beroea a una mera referencia geográfica. La ciudad estuvo integrada en los grandes debates sobre la unidad de la Iglesia, la autoridad episcopal y la formulación de la fe cristológica y trinitaria.

Uso actual del título

La Santa Sede utiliza las sedes titulares para completar la estructura canónica de determinados ministerios episcopales. Un obispo auxiliar, por ejemplo, ayuda al obispo diocesano sin convertirse por ello en obispo residencial de una segunda diócesis. Del mismo modo, un nuncio apostólico o un representante pontificio puede recibir una sede titular que manifiesta su dignidad episcopal y su pertenencia al colegio de los obispos.6,10

La atribución del título de Beroea de los sirios debe entenderse dentro de esa práctica. El título conserva la memoria de la antigua Iglesia de Alepo y, al mismo tiempo, permite distinguirla de otras sedes históricas homónimas. La referencia no confiere al titular competencias pastorales sobre la actual Archidiócesis de Alepo ni sobre las Iglesias católicas orientales presentes en la ciudad.

Alepo cuenta con una historia cristiana compleja y con diversas comunidades eclesiales. La documentación histórica de comienzos del siglo XX describe la presencia de comunidades melquitas, sirias, armenias, maronitas, caldeas y latinas, cada una con su propia organización y tradición litúrgica.2 El título latino de Beroea de los sirios pertenece a la categoría de las sedes titulares y no debe confundirse con las circunscripciones católicas residenciales actuales de Alepo.

Valor histórico y eclesiológico

La Archidiócesis titular de Beroea conserva dos dimensiones inseparables. Desde el punto de vista histórico, recuerda a la antigua sede cristiana de Alepo, ciudad que recibió el nombre de Beroea durante la época helenística y que desempeñó un papel relevante en la Iglesia de Siria. Desde el punto de vista eclesiológico, expresa la relación entre el ministerio episcopal y el servicio a una comunidad, incluso cuando la misión concreta del arzobispo titular se desarrolla en otro ámbito.2,8

La precisión terminológica resulta fundamental. Beroea de Macedonia remite a Veria, en Grecia, y aparece vinculada a la predicación de san Pablo en los Hechos de los Apóstoles. Beroea de los sirios remite a Alepo, en Siria, y constituye la referencia de la sede titular arzobispal recogida por la nomenclatura contemporánea.1,5

Conclusión

La Archidiócesis titular de Beroea corresponde actualmente a la antigua sede siria de Beroea-Alepo, no a la Beroea macedonia de la actual Veria. Su título mantiene la memoria de una Iglesia local antigua, vinculada a la tradición antioquena y representada por figuras como Acacio de Beroea. Como sede titular, no constituye una diócesis residencial ni otorga jurisdicción sobre Alepo; ofrece, más bien, una referencia histórica y pastoral para un arzobispo que ejerce su ministerio en servicio de la Iglesia universal.4,3

Citas y referencias

  1. Beroea. Enciclopedia Católica, Beroea (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  2. Alepo. Enciclopedia Católica, Alepo (1913). 2 3 4 5 6 7
  3. Can. 376. Código de Derecho Canónico, 376 (1983). 2 3 4
  4. Acacio. Enciclopedia Católica, Acacio (1913). 2 3 4 5 6 7
  5. B42. Complexiones in Actus apostolorum et Apocalypsin, 9 (1847). 2
  6. Obispo auxiliar. Enciclopedia Católica, Obispo auxiliar (1913). 2 3
  7. Diócesis. Enciclopedia Católica, Diócesis (1913). 2 3
  8. . La capitalidad de las estructuras jerárquicas de la Iglesia, 21 (1991). 2
  9. In partibus infidelium. Enciclopedia Católica, In partibus infidelium (1913).
  10. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 2, febrero de 2021, 90 (2021).
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