La Iglesia de Bogotá aparece históricamente como Arquidiócesis de Santa Fe de Bogotá y como sede de la capital colombiana. En el plano eclesial se indica que se trata de la sede primacial de Colombia, con carácter de arquidiócesis y alcance metropolitano dentro de su provincia eclesiástica.1
Su importancia en la vida eclesial del país se refleja también en la centralidad de su catedral primacial, mencionada explícitamente como punto de convergencia de la vida de la Iglesia en Colombia y situada «a los pies de María, la Inmaculada Concepción», a quien se consagran la basílica, la arcidiócesis y la nación.2

