La misión del laicado
Un discurso de Juan Pablo II en la catedral dedicada a la Santa Cruz en Boston se centra en el papel del laicado: se afirma que los fieles laicos, unidos al cardenal y al clero en una misión común, son trabajadores de la evangelización en las realidades cotidianas, y que dan testimonio del amor de Cristo mediante el servicio, «comenzando por sus propias familias».
También se presenta la catedral como recordatorio del llamado cristiano a la grandeza, conectándolo con el misterio de la Encarnación y con el sacrificio redentor de Cristo en la cruz.
En ese mismo marco, el Papa envía su saludo a los habitantes de Boston y subraya que la ciudad, «a través de las muchas conmociones de la historia», ha sabido cambiar sin perder su identidad; y que personas de distintos orígenes, credos, razas y convicciones han contribuido con soluciones posibles a los problemas, creando un hogar donde las personas sean respetadas en su dignidad humana.
Solidaridad y dignidad humana frente al sufrimiento
En el mensaje dirigido a Boston, se pide que la paz de Dios descienda sobre la ciudad y lleve alegría a cada conciencia y a cada corazón.
Se insiste, además, en una atención explícita a quienes sufren: enfermos, personas postradas y quienes la sociedad podría haber dejado de lado, así como aquellos que han perdido la fe en Dios y en los demás.
Evangelizar ante la secularización y la diversidad cultural
En otro discurso, Juan Pablo II presenta desafíos pastorales que pueden leerse como aplicables de modo general a la Iglesia local: la secularización tiende a excluir a Dios de áreas de la vida, y por eso se subraya un deber «urgente» de evangelizar e impregnar los entornos con valores cristianos, ofreciendo ocasiones para un encuentro con la palabra de Dios y con la persona de Cristo.
Del mismo modo, se menciona el desafío de la multi-etnicidad, con la invitación a no cerrar el corazón a quienes piden hospitalidad, convencidos de que la acogida y el testimonio del amor «hablan» de Jesús a quienes todavía no lo conocen.
Aunque el texto no describe en detalle la vida interna de Boston, aporta criterios pastorales que encajan con la propia historia migratoria y plural de la archidiócesis.