La antigua sede de Boiano
Boiano ocupa el lugar de la antigua ciudad romana de Bovianum, situada al pie del macizo del Matese. La presencia cristiana organizada en la zona es antigua, aunque la documentación episcopal segura comienza con el obispo Adalberto, documentado en 1071.1
Durante la Edad Media, la sede de Boiano adquirió importancia dentro de la organización eclesiástica del sur de Italia. Entre sus obispos destacó Poliziano, quien consagró la catedral en 1215. Su sucesor Giovanni impulsó la decoración de la fachada, según una inscripción conservada en el edificio. En época posterior, Silvio Pandoni restauró aquellas obras, mientras que los cardenales Franciotto Orsini y Carlo Carafa enriquecieron la catedral con valiosos ornamentos.1
La catedral histórica de Boiano está dedicada a san Bartolomé apóstol. El templo constituye el principal testimonio material de la antigua sede episcopal y conserva el vínculo simbólico entre la Iglesia local contemporánea y sus orígenes medievales.1
Traslado de la sede a Campobasso
El desarrollo urbano de Campobasso modificó progresivamente el centro de gravedad de la diócesis. En 1927 la Santa Sede trasladó a Campobasso la sede episcopal, la cátedra, el cabildo catedralicio y el seminario, hasta entonces establecidos en Boiano. La nueva diócesis recibió el nombre de Boiano-Campobasso.2
La iglesia de la Santísima Trinidad, en Campobasso, fue erigida como nueva catedral. El traslado no eliminó la importancia histórica de Boiano: la antigua catedral de San Bartolomé conservó su dignidad espiritual y la tradición de la visita anual del clero diocesano el 24 de agosto, festividad de su titular.2
La reorganización distinguió así entre la sede histórica, representada por Boiano, y la sede administrativa y pastoral, establecida en Campobasso. Esta distinción continúa siendo esencial para comprender la identidad de la archidiócesis.
Elevación a archidiócesis
En 1973 Pablo VI elevó la Iglesia de Boiano-Campobasso a la dignidad de archidiócesis, hasta entonces sufragánea de Benevento, y la declaró directamente sometida a la Santa Sede. El arzobispo recibió los derechos y privilegios propios de la dignidad archiepiscopal.3
La reforma respondió a la antigüedad de la sede y a la importancia adquirida por la Iglesia molisana. La elevación no constituyó todavía una provincia eclesiástica propia, pero preparó la reorganización posterior de las diócesis de la región.
Creación de la provincia eclesiástica
En 1976 Pablo VI creó la provincia eclesiástica de Boiano-Campobasso, con esta sede como Iglesia metropolitana. La nueva provincia integró las diócesis de Trivento, Isernia-Venafro y Termoli-Larino. La medida reorganizó las circunscripciones eclesiásticas de Molise, que anteriormente dependían de distintas sedes metropolitanas o estaban inmediatamente sujetas a la Santa Sede.4
La provincia eclesiástica permitió una coordinación más estrecha entre las diócesis de una misma región, especialmente en la pastoral, la formación sacerdotal, la acción caritativa y la colaboración entre las Iglesias locales.
Cambio de denominación
En 1982 la Santa Sede modificó el nombre de la archidiócesis. La denominación Boiano-Campobasso pasó a ser Campobasso-Boiano. El cambio reconocía que Campobasso se había convertido en el principal centro civil y eclesial de la región, al tiempo que conservaba el nombre de Boiano como testimonio de la antigüedad histórica de la sede.5
El orden actual de los nombres expresa, por tanto, una doble realidad: Campobasso representa la sede efectiva y la actividad ordinaria de la archidiócesis; Boiano conserva la memoria de la antigua cátedra y la continuidad histórica de la Iglesia local.




