Orígenes misioneros y primeras implantaciones (siglo XVI)
La historia de la sede de Colombo se inicia en 1518, cuando el cristianismo fue introducido en la región por los franciscanos. La labor misionera se extendió con rapidez: la ciudad y sus alrededores fueron erigiéndose progresivamente en territorio eclesiástico hasta constituirse en diócesis, con Don Juan de Monteiro como primer obispo de Colombo.
El relato histórico también recoge que este primer obispo incorporó a la Iglesia a Don Juan Dharmapala, nieto del rey cingalés Buwenekabahu VII, quien sucedió a su abuelo en 1542. Se indica que, ya en la fase temprana de consolidación, Colombo contaba con una población católica que alcanzaba cifras relevantes para la época, junto con parroquias y familias religiosas encargadas de diversas tareas pastorales y educativas.
En ese periodo se mencionan con detalle dos iglesias parroquiales (dedicadas a Nuestra Señora y a san Lorenzo), además de conventos o monasterios asociados a distintas órdenes (cordeliers, dominicos, agustinos y capuchinos), y un colegio gestionado por los jesuitas.
Portugal, transición política y conflictos (siglo XVII)
Al morir Don Juan Dharmapala en 1597, el relato sitúa que los portugueses habían establecido su autoridad sobre gran parte de la isla, quedando fuera únicamente el reino de Kandy, en el centro. Esta situación favoreció la posibilidad de desarrollo religioso en regiones como Jaffna y otras zonas de Ceilán.
Sin embargo, el texto subraya que la paz fue breve: tras el avance portugués, llegaron los holandeses. Después de un conflicto prolongado de más de cincuenta años, los holandeses obtuvieron control de los territorios que antes estaban bajo dominio portugués. En esa secuencia, Colombo cayó en 1656 y Jaffna en 1658.
El cambio de poder político estuvo acompañado por una actitud abiertamente hostil hacia la Iglesia: se menciona que, en 1642, los holandeses concluyeron un acuerdo con el rey de Kandy que preveía la expulsión de «todos los sacerdotes, frailes y clérigos» de Ceilán. Posteriormente se instauraron medidas punitivas contra los católicos, con la prohibición de la educación católica, la abolición del culto católico y la consideración de delito capital el hecho de albergar a un sacerdote.
Dominio británico y restauración de derechos (finales del siglo XVIII y comienzos del XIX)
En 1796, Colombo pasó a manos inglesas. El relato destaca que entre las primeras disposiciones tomadas por los británicos se hallaba la revisión del marco legal: se indica que se derogaron, en 1806, las leyes holandesas que habían perjudicado a los católicos, y después se concedieron a los católicos de Ceilán los derechos que ya habían sido restaurados en el Reino Unido por el Emancipation Act.
De la reorganización por vicariatos a la jerarquía eclesiástica (siglo XIX)
Durante el periodo holandés y parte del XIX, la administración eclesiástica se encontraba en manos del obispo de Cochin, en el continente vecino. Más tarde se produjo una reorganización: en 1830 el papa Gregorio XVI constituyó Ceilán como vicariato apostólico y fue consagrado el primer vicario apostólico, Don Vicente de Rozario, en 1836.
Al aumentar el número de misioneros necesarios, en 1845 se enviaron los benedictinos silvestrinos. En 1847, Jaffna (al norte) se separó del vicariato de Colombo y se erigió como vicariato apostólico independiente, y a partir de ahí se suceden indicaciones sobre los responsables de la administración eclesiástica y las congregaciones implicadas.
Un paso posterior se menciona para 1883, cuando el vicariato meridional se dividió en dos: Colombo y Kandy. En ese reparto, se indica que Kandy quedó con los benedictinos y que Colombo fue confiado a los oblatos de María Inmaculada.
Establecimiento de la jerarquía (1886–1887)
La consolidación organizativa se presenta como un hito decisivo en 1886: el texto señala que ese año se estableció la jerarquía eclesiástica en Ceilán, con C. Bonjean, O.M.I., como metropolitanismo en la sede de Colombo, y con dos sedes sufragáneas: Jaffna y Kandy.
Además, se menciona que en 1893 se crearon nuevas diócesis y se asignaron a los jesuitas: Galle (segregada de Colombo) y Trincomali (separada de Jaffna).
Un complemento contextual sobre el marco eclesial de la isla aparece en la referencia histórica relativa a Ceilán: se indica que la jerarquía fue formalmente establecida en Ceilán en torno a enero de 1887, y se recoge el nombramiento del arzobispo de Colombo en ese proceso.