La imagen más detallada de la organización pastoral, tal como aparece en la Catholic Encyclopedia, describe una realidad católica latina numéricamente limitada pero sostenida por un entramado institucional. En el momento de referencia de 1818, se menciona la existencia de 17.000 católicos latinos y también la presencia de melquitas griegos y armenios bajo una organización especial.
La fuente concreta un conjunto de datos sobre el personal y los servicios: se enumeran sacerdotes seculares, religiosos (con referencia explícita a varias familias religiosas), parroquias, iglesias con o sin sacerdotes residentes, así como instituciones educativas y de asistencia: escuelas primarias, colegios o academias, además de hospitales y orfanatos.
Órdenes religiosas y presencia comunitaria
El mismo texto detalla la presencia de múltiples institutos: entre los varones, se citan franciscanos, capuchinos, lazaristas, dominicos, salesianos y otros, además de congregaciones de hermanos dedicados a la educación. También se mencionan comunidades femeninas (carmelitas, hermanas de caridad y otras). La acumulación de nombres no responde solo a un inventario: refleja que la atención pastoral solía apoyarse en el carisma educativo y asistencial.
En la sección sobre Asia Menor se vuelve a confirmar la relevancia del ministerio educativo y de caridad en Esmirna, con referencias a la actividad de congregaciones en obras de beneficencia y enseñanza.
Educación, caridad y «misiones» en rutas de comunicación
La misma Catholic Encyclopedia vincula el crecimiento y la actividad pastoral con rutas de comunicación. Se menciona que misioneros y congregaciones dedicaron esfuerzos a lo largo de la línea ferroviaria entre Broussa y Koniah (Iconio), abriendo escuelas para niños y niñas y atendiendo a un número significativo de menores. Se añade que la oposición encontraba causas tanto en el fanatismo musulmán como en celos griegos.
En esa misma perspectiva, se recuerda la importancia de la obra jesuítica durante un periodo amplio (entre 1618 y el final del siglo XVIII), cuando los jesuitas ejercieron con éxito el ministerio pastoral en Esmirna, principal centro de los católicos latinos «levantinos» (en su mayoría italianos y franceses), dedicados al comercio y al tráfico mercantil por las «escalas» comerciales de las islas y la costa.