La archidiócesis tiene como rasgo eclesial propio el ser sede metropolitana de la provincia eclesiástica del Alto Rin (Oberrheinische Kirchenprovinz). En este marco, Friburgo conserva el carácter metropolitano y el cabildo metropolitano de la ciudad.1
Su vida pastoral —en el contexto histórico descrito en las fuentes— se organiza en torno a estructuras diocesanas y parroquiales, con parroquias incorporadas en la ciudad (incluida la parroquia catedralicia y otra vinculada a Sankt Peter), y con una red de decanatos que articulan el trabajo pastoral en toda la circunscripción.2
Además, la archidiócesis presenta una configuración institucional que combina organismos eclesiásticos —como el ordinariato (tribunal y administración eclesiástica de ámbito arzobispal)— con formas de administración de bienes que, en parte, se vinculan también a organismos civiles católicos mencionados en las fuentes históricas.2

