La Archidiócesis de Granada combina continuidad y recomposición histórica: desde el antiguo mundo romano y la sucesión episcopal documentada en catálogos, pasando por períodos de interrupción vinculados a cambios de dominio, hasta su configuración archiepiscopal por Alejandro VI en 1493.,,
La etapa posterior a 1492, conectada con la reorganización bajo los Reyes Católicos, abre un período de esplendor, donde se integran memoria catedralicia, instituciones religiosas, vida intelectual —incluida la Universidad— y una proyección eclesial que, al recordar la evangelización de América, entiende la fe como impulso hacia el anuncio y el testimonio.,,
Con todo ello, Granada aparece como una sede que ha sabido conservar su identidad cristiana y, al mismo tiempo, renovarla en distintos momentos históricos mediante la acción pastoral, el cultivo de la ciencia sagrada y la promoción de una vida espiritual fecunda.,,