La sucesión episcopal de Hierápolis en Siria aparece de forma fragmentaria en la documentación histórica. Conviene distinguir entre los obispos vinculados a la comunión calcedoniana y, por tanto, a la tradición que Roma reconoce como propia, y los prelados pertenecientes a las jerarquías sirias separadas después de las controversias cristológicas.
Obispos de la tradición calcedoniana y comunión con Roma
Alejandro
Alejandro aparece como uno de los obispos antiguos de Hierápolis. La tradición histórica lo presenta como defensor de la posición nestoriana y afirma que murió exiliado en Egipto. Por este motivo, no forma parte de una sucesión católica en comunión con Roma, aunque su actividad pertenece a la historia episcopal de la ciudad.
Su caso ilustra la complejidad de la sucesión episcopal de Hierápolis: la existencia de un obispo documentado no implica automáticamente su pertenencia a la comunión católica, especialmente después de las fracturas doctrinales del siglo V.
Esteban
Esteban, situado aproximadamente hacia el año 600, pertenece a la etapa posterior a la restauración de la comunión calcedoniana en buena parte del Oriente romano. La tradición lo recuerda como autor de una vida de santa Golinduc, mártir cristiana de origen persa.
Su presencia en la cronología corresponde a una época en la que la sede de Hierápolis todavía conservaba rango metropolitano dentro del orden eclesiástico bizantino y mantenía vínculos con la organización antioquena.
Franco
Franco es el obispo latino conocido de Hierápolis en Siria. La documentación lo sitúa en 1136, durante el periodo de presencia latina en los territorios sometidos a los cruzados. Su episcopado representa una fase diferente de la historia de la sede: ya no corresponde a la continuidad ordinaria de la antigua metrópoli bizantina, sino a la implantación de una jerarquía latina en Oriente.
La existencia de Franco no significa que la antigua comunidad cristiana de Hierápolis se transformara íntegramente en una diócesis latina estable. La presencia latina tuvo un carácter limitado y dependió de las cambiantes condiciones políticas y militares de la Siria medieval.
Obispos de tradición siria no calcedoniana
Filoxeno de Mabbug
Filoxeno, también llamado Jenaia o Xenaia, fue uno de los personajes más célebres vinculados a la sede de Mabbug. Murió aproximadamente en 523 y destacó como escritor y teólogo de la corriente monofisita siria.
Su actividad tuvo lugar durante el periodo de conflicto entre los partidarios de Calcedonia y los defensores de la fórmula miafisita. La presencia de Filoxeno en la sucesión histórica de Hierápolis no representa una etapa de comunión con Roma, sino la consolidación de una jerarquía siria separada de la estructura calcedoniana.
La sucesión jacobita
Entre los siglos IX y XII, la tradición siria jacobita conservó una sucesión de trece arzobispos vinculados a Hierápolis o Mabbug. Estos prelados pertenecieron a la Iglesia siria no calcedoniana organizada bajo el patriarcado jacobita de Antioquía.
La palabra «jacobita» procede de Jacobo Baradeo, obispo de Edesa durante el siglo VI, cuya actividad misionera permitió reorganizar la jerarquía monofisita en Siria, Mesopotamia, Asia Menor y otras regiones. La Iglesia siria jacobita llegó a constituir una estructura eclesial extensa, con patriarca, metropolitanos y obispos propios.,
Los nombres individuales de todos esos arzobispos no aparecen conservados de forma uniforme en las listas históricas. La serie permite, sin embargo, afirmar la continuidad de una presencia episcopal siria no calcedoniana durante parte de la Edad Media, distinta de la línea católica latina.
La tradición nestoriana
La documentación histórica también relaciona el entorno sirio y mesopotámico con comunidades de tradición nestoriana. Sin embargo, la sede de Hierápolis Bambice no debe confundirse con las diócesis dependientes del catolicado de Seleucia-Ctesifonte, cuya organización se desarrolló principalmente en territorio persa. La Iglesia persa alcanzó autonomía respecto de Antioquía en el siglo V y extendió su jurisdicción por amplias regiones de Asia.,
Por tanto, la posible influencia nestoriana en el ámbito regional no permite atribuir automáticamente a la archidiócesis de Hierápolis una sucesión nestoriana estable. La cronología conocida identifica con claridad a Alejandro como obispo asociado a esa corriente, pero no ofrece una lista completa de titulares nestorianos de la sede.