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Archidiócesis de Hierápolis en Siria

La Archidiócesis de Hierápolis en Siria fue una antigua sede metropolitana cristiana situada en Hierápolis Bambice, también llamada Mabbug, Maboug o Bambyke, en la actual región de Manbiy, al norte de Siria. Vinculada históricamente al patriarcado de Antioquía y a la provincia eclesiástica del Éufrates, la diócesis desapareció como circunscripción residencial y permanece en la Iglesia católica como sede titular latina. No debe confundirse con otras ciudades antiguas llamadas Hierápolis, especialmente la Hierápolis de Frigia, situada en la actual Turquía.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArchidiócesis de Hierápolis en Siria
CategoríaOrganización religiosa
DescripciónAntigua metrópoli cristiana del norte sirio, hoy conservada como sede titular del rito latino
Autoridad EclesiásticaPatriarcado de Antioquía
Contexto HistóricoSituada en una ruta comercial del Éufrates, sirvió como fortaleza fronteriza bizantina y fue escenario de disputas entre calcedonianos, monofisitas y nestorianos.
EstadoDesapareció como circunscripción residencial; permanece como sede titular latina en la Iglesia católica
HistoriaFundada en la Antigüedad tardía, alcanzó rango metropolitano en el siglo VI, sufrió declive tras invasiones y cambios políticos, y su memoria se conserva como título eclesiástico.
Importancia HistóricaRepresentó la expansión del cristianismo antioqueno, reflejó las controversias cristológicas del siglo V-VI y mantuvo una memoria episcopal plural entre distintas corrientes.
PaísSiria
TipoDiócesis, Arquidiócesis histórica, Sede titular latina, Norte de Siria, Arquidiócesis histórica (actual sede titular)
UbicaciónHierápolis Bambice (Mabbug, Maboug, Bambyke), región de Manbiy, norte de Siria

Tabla de contenido

Nombre y localización

Denominaciones históricas

La ciudad recibió diversos nombres a lo largo de su historia:

  • Mabbug o Maboug, denominación local de origen sirio.
  • Bambyke, forma griega relacionada con el nombre indígena.
  • Hierápolis o Hierópolis, nombre difundido por la administración y la cultura helenísticas.
  • Membidj o Manbiy, formas árabes y modernas vinculadas al emplazamiento histórico.

El nombre griego Hierápolis significa «ciudad santa» y aludía originalmente al célebre santuario de la diosa siria Atargatis, cuyo culto tuvo gran importancia en la región. El santuario atrajo peregrinos de distintos territorios de Siria y Mesopotamia, y la ciudad conservó durante siglos un marcado carácter religioso y comercial.1

La Hierápolis del Éufrates

La sede episcopal correspondía a Hierápolis Bambice, ciudad situada al oeste del río Éufrates, en el norte de Siria. Las ruinas antiguas se encuentran cerca de la actual Kara-Membidj, mientras que el núcleo moderno de Manbiy ocupa un emplazamiento próximo, aunque no idéntico al centro monumental antiguo.1

Esta precisión geográfica resulta necesaria porque el mundo antiguo conoció varias ciudades con el nombre de Hierápolis. La sede siria no corresponde a:

  • Hierápolis de Frigia, en Asia Menor, famosa por sus aguas termales y sus monumentos grecorromanos.
  • Hierápolis de Arabia, mencionada en las listas de sedes episcopales antiguas.
  • Hierápolis de Cilicia, nombre alternativo de Castabala, sede sufragánea de Anazarbo.1,2

Historia de la ciudad

Centro religioso precristiano

Antes de la expansión del cristianismo, Hierápolis Bambice albergó un santuario dedicado a Atargatis, divinidad siria asociada a la fertilidad y representada en ocasiones con rasgos marinos. El templo atraía peregrinos dos veces al año y contaba con ritos relacionados con el agua. El general romano Craso saqueó el santuario durante su campaña contra los partos.1

La posición de Hierápolis favoreció tanto su desarrollo económico como su importancia militar. La ciudad se encontraba en una de las rutas caravaneras que comunicaban el Mediterráneo con Mesopotamia y Babilonia. Bajo los seléucidas y los romanos actuó como centro comercial, punto de tránsito y plaza fortificada.1

Época romana y bizantina

La ciudad adquirió relevancia estratégica dentro de la provincia romana del Éufrates, también relacionada con la antigua Comagene. Las tropas romanas y bizantinas utilizaban Hierápolis como bastión fronterizo frente a las incursiones persas. El emperador Juliano el Apóstata permaneció allí antes de iniciar su campaña contra el rey sasánida Sapor.1

En el año 540, el ejército de Cosroes I evitó saquear la ciudad después de que sus habitantes pagaran una elevada suma. Más tarde, Justiniano reforzó las defensas y redujo la extensión del recinto amurallado. Las murallas bizantinas, acompañadas de numerosas torres, todavía constituían un elemento visible del yacimiento descrito por los historiadores de comienzos del siglo XX.1

En 1068, el emperador Romano IV Diógenes conquistó la ciudad y detuvo temporalmente el avance turco hacia el territorio bizantino. La evolución posterior de la región provocó el declive de la antigua urbe y la desaparición de su organización eclesiástica residencial.1

Fundación y rango eclesiástico

Una sede metropolitana antioquena

La diócesis cristiana de Hierápolis perteneció al ámbito del patriarcado de Antioquía y ejerció como metrópoli de la provincia eclesiástica del Éufrates. El rango metropolitano refleja la importancia política, militar y económica que la ciudad alcanzó durante la Antigüedad tardía.1

Durante el siglo VI, la sede metropolitana de Mabbug llegó a contar con nueve diócesis sufragáneas. Esta estructura muestra que Hierápolis no fue una simple comunidad local, sino un centro de gobierno eclesiástico para otras Iglesias de la región.1

La documentación antigua conserva los nombres de varios obispos, aunque la sucesión completa presenta lagunas. Las listas transmitidas por los historiadores eclesiásticos medievales registran diez obispos para la etapa antigua, y otras tradiciones documentan posteriormente jerarquías sirias no católicas.1

Tradición cristiana y controversias doctrinales

La historia de Hierápolis transcurrió dentro de las grandes controversias cristológicas que dividieron a las Iglesias de Oriente durante los siglos V y VI. La posición católica, formulada de modo clásico en la tradición conciliar, confiesa una sola persona o hipóstasis, Jesucristo, en dos naturalezas, divina y humana. En las controversias antiguas, las expresiones «nestorianismo» y «monofisismo» designaron posiciones distintas respecto a la relación entre la divinidad y la humanidad de Cristo.3

La terminología histórica exige cautela. Muchas Iglesias orientales que los autores latinos antiguos llamaron «monofisitas» prefieren hoy la denominación ortodoxas orientales y rechazan la interpretación de que profesen una humanidad incompleta de Cristo. La terminología antigua resulta útil para describir las divisiones históricas, pero no siempre expresa con exactitud la autocomprensión teológica de esas Iglesias.

Comunión con Roma y recepción de Calcedonia

Durante los periodos en que la sede permaneció vinculada a la jerarquía imperial y aceptó la doctrina de los concilios reconocidos por Roma, Hierápolis formó parte de la estructura eclesial en comunión con la Iglesia católica. Las disputas relacionadas con el concilio de Calcedonia y con la política religiosa de los emperadores Zenón y Anastasio alteraron gravemente esa comunión en Siria.4

La reconciliación promovida bajo el emperador Justino comenzó en 518 y culminó al año siguiente con la restauración de la comunión entre numerosos obispos orientales y Roma. Los obispos tuvieron que aceptar la fe conservada por la Iglesia romana y condenar a los principales dirigentes de la corriente eutiquiana.4

A pesar de aquella restauración, las controversias no desaparecieron. La política religiosa de Justiniano, el papel de la emperatriz Teodora y el renacimiento de la organización siria no calcedoniana bajo Jacobo Baradeo consolidaron una jerarquía paralela en amplias zonas de Siria y Mesopotamia.4

Influencia monofisita y nestoriana

La posición geográfica de Hierápolis, próxima a las rutas que comunicaban Siria, Mesopotamia y el mundo persa, la situó en una zona de contacto entre distintas tradiciones cristianas. La Siria occidental experimentó una fuerte expansión de la corriente monofisita o miafisita, mientras que la Persia sasánida acogió progresivamente la tradición asociada al nestorianismo.5

Las invasiones árabes del siglo VII debilitaron la estructura bizantina, pero no eliminaron inmediatamente la vida cristiana. Durante los siglos posteriores convivieron o compitieron en la región jerarquías calcedonianas, jacobitas, nestorianas y otras comunidades cristianas vinculadas a las distintas sedes patriarcales de Oriente. La historia eclesiástica de Siria medieval presenta, por ello, una pluralidad de sucesiones episcopales que no deben reunirse en una única línea católica.6

Cronología de los obispos

La sucesión episcopal de Hierápolis en Siria aparece de forma fragmentaria en la documentación histórica. Conviene distinguir entre los obispos vinculados a la comunión calcedoniana y, por tanto, a la tradición que Roma reconoce como propia, y los prelados pertenecientes a las jerarquías sirias separadas después de las controversias cristológicas.

Obispos de la tradición calcedoniana y comunión con Roma

Alejandro

Alejandro aparece como uno de los obispos antiguos de Hierápolis. La tradición histórica lo presenta como defensor de la posición nestoriana y afirma que murió exiliado en Egipto. Por este motivo, no forma parte de una sucesión católica en comunión con Roma, aunque su actividad pertenece a la historia episcopal de la ciudad.1

Su caso ilustra la complejidad de la sucesión episcopal de Hierápolis: la existencia de un obispo documentado no implica automáticamente su pertenencia a la comunión católica, especialmente después de las fracturas doctrinales del siglo V.

Esteban

Esteban, situado aproximadamente hacia el año 600, pertenece a la etapa posterior a la restauración de la comunión calcedoniana en buena parte del Oriente romano. La tradición lo recuerda como autor de una vida de santa Golinduc, mártir cristiana de origen persa.1

Su presencia en la cronología corresponde a una época en la que la sede de Hierápolis todavía conservaba rango metropolitano dentro del orden eclesiástico bizantino y mantenía vínculos con la organización antioquena.

Franco

Franco es el obispo latino conocido de Hierápolis en Siria. La documentación lo sitúa en 1136, durante el periodo de presencia latina en los territorios sometidos a los cruzados. Su episcopado representa una fase diferente de la historia de la sede: ya no corresponde a la continuidad ordinaria de la antigua metrópoli bizantina, sino a la implantación de una jerarquía latina en Oriente.1

La existencia de Franco no significa que la antigua comunidad cristiana de Hierápolis se transformara íntegramente en una diócesis latina estable. La presencia latina tuvo un carácter limitado y dependió de las cambiantes condiciones políticas y militares de la Siria medieval.

Obispos de tradición siria no calcedoniana

Filoxeno de Mabbug

Filoxeno, también llamado Jenaia o Xenaia, fue uno de los personajes más célebres vinculados a la sede de Mabbug. Murió aproximadamente en 523 y destacó como escritor y teólogo de la corriente monofisita siria.1

Su actividad tuvo lugar durante el periodo de conflicto entre los partidarios de Calcedonia y los defensores de la fórmula miafisita. La presencia de Filoxeno en la sucesión histórica de Hierápolis no representa una etapa de comunión con Roma, sino la consolidación de una jerarquía siria separada de la estructura calcedoniana.

La sucesión jacobita

Entre los siglos IX y XII, la tradición siria jacobita conservó una sucesión de trece arzobispos vinculados a Hierápolis o Mabbug. Estos prelados pertenecieron a la Iglesia siria no calcedoniana organizada bajo el patriarcado jacobita de Antioquía.1

La palabra «jacobita» procede de Jacobo Baradeo, obispo de Edesa durante el siglo VI, cuya actividad misionera permitió reorganizar la jerarquía monofisita en Siria, Mesopotamia, Asia Menor y otras regiones. La Iglesia siria jacobita llegó a constituir una estructura eclesial extensa, con patriarca, metropolitanos y obispos propios.4,7

Los nombres individuales de todos esos arzobispos no aparecen conservados de forma uniforme en las listas históricas. La serie permite, sin embargo, afirmar la continuidad de una presencia episcopal siria no calcedoniana durante parte de la Edad Media, distinta de la línea católica latina.

La tradición nestoriana

La documentación histórica también relaciona el entorno sirio y mesopotámico con comunidades de tradición nestoriana. Sin embargo, la sede de Hierápolis Bambice no debe confundirse con las diócesis dependientes del catolicado de Seleucia-Ctesifonte, cuya organización se desarrolló principalmente en territorio persa. La Iglesia persa alcanzó autonomía respecto de Antioquía en el siglo V y extendió su jurisdicción por amplias regiones de Asia.5,8

Por tanto, la posible influencia nestoriana en el ámbito regional no permite atribuir automáticamente a la archidiócesis de Hierápolis una sucesión nestoriana estable. La cronología conocida identifica con claridad a Alejandro como obispo asociado a esa corriente, pero no ofrece una lista completa de titulares nestorianos de la sede.1

Organización eclesiástica

Durante su periodo de mayor importancia, Hierápolis funcionó como sede metropolitana. El metropolitano presidía una provincia eclesiástica compuesta por varias diócesis sufragáneas y participaba en la vida sinodal del patriarcado de Antioquía.

La condición metropolitana obedecía a varios factores:

  • La posición de la ciudad en las rutas comerciales.
  • Su función de fortaleza fronteriza.
  • La concentración de población y recursos.
  • La presencia de un antiguo santuario de gran prestigio.
  • La necesidad de coordinar las comunidades cristianas del valle del Éufrates.

La pérdida de importancia política de la ciudad, las guerras entre Bizancio, Persia y los poderes islámicos, y la fragmentación de las jerarquías cristianas redujeron gradualmente su papel. La desaparición de la diócesis residencial no eliminó su memoria canónica, que pasó a conservarse mediante el título episcopal.

La sede titular católica

Naturaleza de una sede titular

En la Iglesia católica, una sede titular recuerda una antigua diócesis que ya no posee una comunidad católica organizada con obispo residencial. El papa puede conferir ese título a un obispo que ejerce otra función eclesiástica, como la de auxiliar, nuncio apostólico, delegado pontificio o responsable de una circunscripción que no constituye una diócesis ordinaria.

La sede titular conserva el nombre histórico y la dignidad episcopal de la antigua Iglesia, pero no representa la existencia actual de una archidiócesis católica territorial en Manbiy. La Archidiócesis titular de Hierápolis en Siria pertenece al rito latino.

Diferencia entre sede histórica y sede titular

La distinción puede resumirse así:

  • Sede histórica: comunidad cristiana antigua de Hierápolis Bambice, con obispo y organización metropolitana en la provincia del Éufrates.
  • Sucesiones medievales separadas: jerarquías calcedonianas, jacobitas y vinculadas a otras tradiciones orientales, cuya continuidad no forma una única línea institucional.
  • Sede titular actual: título canónico latino que conserva el recuerdo de la antigua metrópoli sin administrar actualmente un territorio diocesano en Siria.

El título no convierte al arzobispo titular en pastor de los habitantes de Manbiy ni le otorga jurisdicción ordinaria sobre las comunidades cristianas de la región.

Patrimonio arqueológico

Las ruinas de Hierápolis Bambice conservan restos de su pasado romano y bizantino. Entre los elementos descritos por la tradición arqueológica figuran:

  • Tramos de las murallas levantadas o reformadas bajo Justiniano.
  • Torres defensivas.
  • Restos de acueductos.
  • Vestigios relacionados con la antigua configuración urbana.

El recinto fortificado podía recorrerse en aproximadamente una hora, según las descripciones antiguas del yacimiento. Estos restos testimonian la transformación de la ciudad desde un centro religioso pagano hasta una plaza militar y metropolitana cristiana.1

Importancia histórica y eclesial

La antigua Archidiócesis de Hierápolis en Siria ocupa un lugar significativo en la historia del cristianismo oriental por varias razones:

  1. Representa la expansión del cristianismo antioqueno hacia el alto Éufrates.
  2. Muestra la relación entre geografía política y organización eclesiástica, pues su rango metropolitano dependió en parte de su función fronteriza.
  3. Refleja las divisiones cristológicas que afectaron a Siria desde el siglo V.
  4. Conserva una memoria episcopal plural, con obispos calcedonianos, monofisitas y vinculados al nestorianismo.
  5. Manifiesta la continuidad de la tradición católica mediante una sede titular, aunque la diócesis residencial antigua haya desaparecido.

La historia de Hierápolis no puede reducirse a una sucesión lineal de obispos católicos. La ciudad albergó distintas comunidades y obediencias en periodos sucesivos, mientras que la Iglesia católica conserva actualmente el nombre de la sede dentro de su sistema de títulos episcopales.

Conclusión

La Archidiócesis de Hierápolis en Siria fue la antigua metrópoli de Hierápolis Bambice, Mabbug o Manbiy, en el norte de Siria, y desempeñó funciones religiosas, comerciales y militares de primer orden. Su historia episcopal quedó marcada por las controversias entre las tradiciones calcedoniana, monofisita y nestoriana, con figuras como Filoxeno de Mabbug y obispos documentados como Alejandro, Esteban y Franco. Tras la desaparición de la diócesis residencial, la Iglesia católica conservó su memoria como sede titular arzobispal latina, distinta tanto de la antigua comunidad cristiana como de las demás ciudades llamadas Hierápolis.

Citas y referencias

  1. Hierápolis. Enciclopedia Católica, Hierápolis (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19
  2. Castabala. Enciclopedia Católica, Castabala (1913).
  3. Monofisitas y monofisismo. Enciclopedia Católica, Monofisitas y monofisismo (1913).
  4. Eutiquismo. Enciclopedia Católica, Eutiquismo (1913). 2 3 4
  5. Nestorio y nestorianismo. Enciclopedia Católica, Nestorio y nestorianismo (1913). 2
  6. Siria. Enciclopedia Católica, Siria (1913).
  7. Iglesias orientales. Enciclopedia Católica, Iglesias orientales (1913).
  8. Asia. Enciclopedia Católica, Asia (1913).
Modificado el 24 de agosto de 2026 • FideScore™ 8.90Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/crdv3p88c

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