Orígenes misioneros
La presencia católica en el territorio de Indiana hunde sus raíces en las misiones francesas de la región de los Grandes Lagos y del valle del Misisipi. Vincennes, uno de los primeros centros católicos del territorio, nació alrededor de un fuerte establecido por comerciantes franceses hacia 1702. Los jesuitas y los recoletos atendieron pequeñas comunidades dispersas, muchas de ellas reunidas en capillas rurales y con una asistencia sacerdotal irregular.2
En 1764, el jesuita Sebastián Meurin se estableció en Vincennes para atender las capillas y comunidades que carecían de una organización estable. Cinco años después, el sacerdote Pedro Gibault visitó la zona y reanimó la vida religiosa de los católicos, cuya población rondaba entonces las setecientas personas. Durante aquella etapa, el territorio dependía eclesiásticamente del obispado de Quebec.2
Creación de la diócesis de Vincennes
El papa Gregorio XVI erigió en 1834 la diócesis de Vincennes, inicialmente con una extensión muy amplia que comprendía Indiana y parte del este de Illinois. La nueva diócesis quedó separada del antiguo obispado de Bardstown.2
Su primer obispo fue Simón Guillermo Gabriel Bruté de Rémur, consagrado el 28 de octubre de 1834. Al comenzar su ministerio encontró una población católica pobre, dispersa y con una presencia sacerdotal muy reducida. En 1835 viajó a Europa para solicitar ayuda y regresó al año siguiente con sacerdotes y seminaristas, además de recursos destinados a fundar un seminario, un orfanato y una escuela. También impulsó la construcción de iglesias y la terminación de la catedral de Vincennes.2
El esfuerzo de Bruté contribuyó a consolidar la vida católica en un territorio de frontera, aunque las duras condiciones pastorales debilitaron su salud. Murió el 26 de junio de 1839.2
Consolidación de la Iglesia en Indiana
Celestino Renato Laurent Guynemer de la Hailandière sucedió a Bruté. Durante su episcopado favoreció la llegada de diversas comunidades religiosas y promovió la formación sacerdotal. Los eudistas establecieron un seminario en Vincennes; los padres de la Santa Cruz iniciaron su obra en Notre Dame, y las Hermanas de la Providencia desarrollaron su apostolado en Terre Haute.3
Hailandière renunció en 1847. Le sucedió Juan Esteban Bazin, cuyo episcopado duró apenas seis meses. Después gobernó la diócesis Mauricio de San Palais, misionero de larga experiencia en la frontera. Durante su administración surgieron el primer orfanato del estado y nuevas instituciones religiosas, entre ellas la comunidad benedictina de San Meinrado.3
La expansión demográfica de Indiana hizo necesaria una reorganización territorial. En 1857 nació la diócesis de Fort Wayne para atender la mitad septentrional del estado, mientras la jurisdicción de Vincennes quedó vinculada principalmente a la zona meridional.3




