La enciclopedia católica en español

Archidiócesis de La Plata

La Archidiócesis de La Plata es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en Argentina, perteneciente al rito latino. Tiene su sede en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, y ejerce actualmente su jurisdicción sobre los partidos de Berisso, Ensenada, La Plata, Magdalena y Punta Indio. Es la sede metropolitana de la provincia eclesiástica de La Plata, cuya jurisdicción comprende también las diócesis sufragáneas de Azul, Chascomús y Mar del Plata.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArchidiócesis de La Plata
CategoríaOrganización religiosa
Nombre CompletoArchidioecesis Platensis
Fecha de Fundación1897-02-15
Lugar de FundaciónLa Plata, Argentina
Autoridad EclesiásticaGustavo Oscar Carrara
CatedralCatedral de la Inmaculada Concepción de La Plata
Diócesis SufragáneasAzul; Chascomús; Mar del Plata
Fecha de Elevación20 de abril de 1934
Fecha de Erecta30 de mayo de 1897
FundadorLeón XIII
PaísArgentina
TipoDiócesis, Arquidiócesis, Sede metropolitana, Buenos Aires

Tabla de contenido

Territorio y organización eclesiástica

La archidiócesis ocupa una superficie aproximada de 4.652 kilómetros cuadrados y atiende pastoralmente a una población cercana al millón de habitantes. La sede episcopal radica en la ciudad de La Plata, centro administrativo, universitario y cultural de la provincia de Buenos Aires.1

Su territorio incluye:

  • Berisso.
  • Ensenada.
  • La Plata.
  • Magdalena.
  • Punta Indio.

La jurisdicción actual resulta de sucesivas reorganizaciones territoriales que redujeron la extensión original de la diócesis, inicialmente vinculada a amplias zonas de la provincia de Buenos Aires y al territorio de La Pampa.1,2,3

Sede metropolitana y diócesis sufragáneas

La Archidiócesis de La Plata no constituye una diócesis sufragánea de Buenos Aires, sino una sede metropolitana. El arzobispo metropolitano preside la provincia eclesiástica de La Plata y mantiene una relación de coordinación y comunión con las diócesis sufragáneas, aunque cada obispo diocesano conserva la responsabilidad pastoral y jurídica de su propia diócesis.

La provincia eclesiástica platense comprende:

  • Archidiócesis de La Plata, sede metropolitana.
  • Diócesis de Azul, sufragánea.
  • Diócesis de Chascomús, sufragánea.
  • Diócesis de Mar del Plata, sufragánea.

La configuración actual difiere de etapas anteriores. En 1962, la Santa Sede estableció una provincia eclesiástica de La Plata con un conjunto más amplio de diócesis sufragáneas, entre ellas Azul y Mar del Plata.4 En 1980, la creación de la diócesis de Chascomús supuso la separación de varios partidos que hasta entonces pertenecían a las jurisdicciones de La Plata y Mar del Plata.2

En 2007, la Santa Sede trasladó la diócesis de Quilmes desde la provincia eclesiástica de La Plata a la provincia eclesiástica de Buenos Aires. El cambio respondió a criterios de organización pastoral y modificó los límites de ambas provincias eclesiásticas.5

Denominación y distinción de otras sedes

El nombre La Plata identifica en este caso a la sede argentina cuyo centro se encuentra en la capital de la provincia de Buenos Aires. No debe confundirse con otras circunscripciones católicas que llevan nombres semejantes o que están vinculadas a ciudades llamadas La Plata en otros países.

La denominación latina de la sede es Archidioecesis Platensis. La expresión platense alude a La Plata y al ámbito del Río de la Plata, pero no designa la archidiócesis de Buenos Aires ni ninguna diócesis de Uruguay o Bolivia.

Historia

Fundación de la diócesis

La ciudad de La Plata nació como capital de la provincia de Buenos Aires después de que la ciudad de Buenos Aires pasara a desempeñar la función de capital federal de la República Argentina. La primera piedra de la nueva capital provincial fue colocada el 19 de noviembre de 1882. La ciudad creció con rapidez y pronto adquirió importancia administrativa, educativa y cultural.6

La Santa Sede creó la diócesis de La Plata mediante la bula In Petri Cathedra, promulgada por el papa León XIII el 15 de febrero de 1897. La nueva diócesis nació junto con las diócesis de Santa Fe y Tucumán, a petición del Gobierno argentino y mediante la reorganización de territorios que anteriormente dependían de la Archidiócesis de Buenos Aires.6

La erección canónica tuvo lugar el 30 de mayo de 1897, mediante un acto del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Uladislao Castellano. Durante el período inicial, el arzobispo porteño administró la nueva diócesis hasta el nombramiento de su primer obispo.6

Primeros obispos

El primer obispo de La Plata fue Mariano Antonio Espinosa, que gobernó la diócesis entre 1898 y 1900. En aquella etapa, la jurisdicción platense poseía una extensión mucho mayor que la actual y abarcaba territorios de la provincia de Buenos Aires y de La Pampa.1

Le sucedió Juan Nepomuceno Terrero, segundo obispo platense, cuyo episcopado se desarrolló entre 1901 y 1921. Durante esos años, la diócesis consolidó sus estructuras parroquiales y su presencia institucional en una región que experimentaba un notable crecimiento demográfico.1

Elevación a archidiócesis

El tercer obispo de La Plata fue Francisco Alberti, nombrado en 1921. La Santa Sede elevó la diócesis a archidiócesis el 20 de abril de 1934, durante el pontificado de Pío XI. Alberti pasó entonces a ser el primer arzobispo de La Plata.1

La elevación expresó la importancia alcanzada por La Plata dentro de la organización eclesiástica argentina. La nueva sede metropolitana asumió la responsabilidad de articular la vida eclesial de varias diócesis de la provincia de Buenos Aires, sin absorber las competencias propias de cada obispo sufragáneo.

Formación de nuevas diócesis

La considerable extensión territorial de la antigua archidiócesis favoreció la creación de nuevas diócesis. En 1947, Pío XII erigió la diócesis de San Nicolás de los Arroyos con territorios separados de la Archidiócesis de La Plata y de la diócesis de Mercedes. La nueva diócesis quedó como sufragánea de Buenos Aires.3

En 1980, Juan Pablo II creó la diócesis de Chascomús con territorios anteriormente pertenecientes a La Plata y Mar del Plata. La constitución de esta nueva sede permitió una atención pastoral más próxima a los fieles de los partidos del centro y del este de la provincia de Buenos Aires.2

Estas modificaciones transformaron progresivamente la configuración de la archidiócesis. El territorio actual conserva principalmente el espacio de La Plata y su entorno inmediato, junto con Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio.1

Catedral y patrimonio religioso

Catedral de la Inmaculada Concepción

La iglesia principal de la archidiócesis es la Catedral de la Inmaculada Concepción de La Plata, también conocida como Catedral de La Plata. El templo está dedicado a la Inmaculada Concepción, patrona de la diócesis y de la catedral.6

Antes de la construcción de la catedral, la iglesia de San Ponciano, levantada en 1883, desempeñó la función de pro-catedral. En 1901, el nuevo templo catedralicio sustituyó a San Ponciano como iglesia principal de la sede.6

La catedral presenta un marcado carácter neogótico y constituye uno de los edificios religiosos más representativos de la ciudad. Su arquitectura, sus torres y sus vidrieras forman parte del patrimonio urbano de La Plata y expresan la voluntad de dotar a la capital provincial de un templo acorde con su importancia institucional.

San Ponciano

La iglesia de San Ponciano conserva un lugar destacado en la historia de la diócesis. Como primer templo de referencia de la ciudad, acogió la vida litúrgica de la comunidad católica platense durante los primeros años de la nueva capital provincial. Su función como pro-catedral terminó con la apertura de la catedral en 1901.6

Patronazgo

La Inmaculada Concepción es la patrona de la diócesis y de la catedral. Este patronazgo vincula la identidad espiritual de la Iglesia platense con uno de los principales misterios marianos de la fe católica.

La provincia civil de Buenos Aires posee, por su parte, el patronazgo de san Martín de Tours, cuya memoria forma parte de la tradición religiosa bonaerense. La diferencia entre ambos patronazgos permite distinguir la titularidad propia de la archidiócesis de la protección patronal atribuida al territorio provincial.6

Arzobispos de La Plata

La cronología de los titulares de la sede distingue entre quienes gobernaron la diócesis antes de 1934 y quienes recibieron el título de arzobispo después de su elevación a sede metropolitana.

Obispos de La Plata

  • Mariano Antonio Espinosa: 1898-1900.
  • Juan Nepomuceno Terrero: 1901-1921.
  • Francisco Alberti: 1921-1934.

Alberti fue obispo durante la etapa final de la diócesis y se convirtió en el primer arzobispo cuando Pío XI elevó la sede al rango metropolitano.1

Arzobispos de La Plata

  • Francisco Alberti: 1934-1938; primer arzobispo de La Plata.
  • Juan Pascual Chimento: 1938-1946.
  • Tomás Juan Carlos Solari: 1948-1954.
  • Antonio José Plaza: 1955-1985.
  • Antonio Quarracino: 1985-1990.
  • Carlos Galán: 1991-2000.
  • Héctor Rubén Aguer: 2000-2018.
  • Víctor Manuel Fernández: arzobispo posterior a Héctor Aguer.
  • Gabriel Antonio Mestre: arzobispo posterior a Víctor Manuel Fernández.
  • Gustavo Oscar Carrara: arzobispo de La Plata.

La relación histórica distingue los períodos de sede vacante y evita contar a los obispos auxiliares o titulares como titulares de la sede platense. La documentación eclesiástica recuerda expresamente que Francisco Alberti fue el tercer obispo y, al mismo tiempo, el primer arzobispo de La Plata.1,7

Obispos auxiliares y titulares

La existencia de un obispo auxiliar no altera la titularidad de la archidiócesis. En los primeros años del siglo XX, Francisco Alberti ejerció como obispo auxiliar de La Plata y ostentó además el título de obispo titular de Siunia antes de asumir posteriormente el gobierno de la sede platense.6

La distinción entre un obispo diocesano, un obispo auxiliar y un obispo titular resulta fundamental:

  • El obispo diocesano gobierna una diócesis o archidiócesis determinada.
  • El obispo auxiliar ayuda al obispo diocesano, pero no ocupa la titularidad de la sede.
  • El obispo titular recibe el título de una antigua sede episcopal sin gobernar actualmente ese territorio.

Vida pastoral

La misión de la archidiócesis comprende la celebración de los sacramentos, la predicación del Evangelio, la formación cristiana, el acompañamiento de las familias y la coordinación de la actividad parroquial. Las parroquias constituyen el ámbito ordinario de la vida eclesial y articulan la participación de sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos.

La ubicación de La Plata como capital provincial favorece una intensa relación con instituciones educativas, culturales y sociales. La ciudad reúne universidades, centros de investigación, hospitales y organismos públicos, de modo que la presencia católica abarca tanto la atención pastoral ordinaria como la reflexión sobre cuestiones educativas, culturales y sociales.

La archidiócesis también mantiene la comunión con la Conferencia Episcopal Argentina y con la Santa Sede. El arzobispo metropolitano participa en la vida de la Iglesia argentina y ejerce la responsabilidad de promover la cooperación entre las diócesis de la provincia eclesiástica.

Labor social y caritativa

La acción social forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia. La atención a las personas pobres, desempleadas, ancianas, enfermas o afectadas por crisis familiares y económicas constituye una expresión concreta de la caridad cristiana. Juan Pablo II presentó la acción de Cáritas, de las parroquias y de los institutos religiosos como una responsabilidad propia de la misión de la Iglesia en Argentina.8

En el ámbito platense, la labor social se articula habitualmente mediante:

  • Cáritas y las parroquias.
  • Asistencia alimentaria y acompañamiento familiar.
  • Apoyo a personas sin empleo o con ingresos insuficientes.
  • Atención a enfermos, ancianos y personas en situación de vulnerabilidad.
  • Colaboración con comunidades religiosas y organismos civiles.
  • Promoción de la solidaridad y de la responsabilidad social.

La doctrina social de la Iglesia no reduce la caridad a la ayuda inmediata. También invita a estudiar las causas de la pobreza, denunciar las formas de explotación y promover estructuras económicas y sociales más justas. Ecclesia in America presenta la atención a los pobres como un servicio que debe aliviar las necesidades urgentes y, al mismo tiempo, contribuir a superar las raíces de la injusticia.9

La acción caritativa exige respetar la dignidad de cada persona y evitar cualquier forma de paternalismo. La Iglesia procura que la ayuda material vaya acompañada de escucha, orientación, integración comunitaria y promoción humana. Juan Pablo II vinculó esta tarea con la cultura de la solidaridad y con la opción preferencial por los pobres.10

Labor educativa y cultural

La educación ocupa un lugar central en la misión de la Iglesia. Las instituciones católicas de enseñanza transmiten conocimientos y procuran formar integralmente a la persona mediante la unión de la enseñanza académica, la educación moral y la apertura a la trascendencia. La Santa Sede ha reconocido históricamente la contribución de los institutos católicos argentinos a la formación de la juventud y a la vida pública del país.11

La Archidiócesis de La Plata desarrolla su presencia educativa mediante:

  • Colegios y centros de enseñanza de inspiración católica.
  • Formación religiosa en parroquias y comunidades.
  • Catequesis sacramental.
  • Preparación de agentes pastorales.
  • Acompañamiento de niños, adolescentes y jóvenes.
  • Colaboración con familias y educadores.
  • Iniciativas culturales vinculadas a la fe cristiana.

La educación católica no consiste únicamente en la transmisión de contenidos religiosos. Su finalidad incluye la formación de la conciencia, el desarrollo de la responsabilidad personal, el servicio al bien común y la capacidad de participar en la sociedad con criterios de justicia y solidaridad. Juan Pablo II relacionó la presencia educativa de la Iglesia con la evangelización, tanto en la enseñanza primaria y secundaria como en el ámbito universitario.9

La capital bonaerense ofrece un contexto especialmente relevante para esta misión por su tradición universitaria y científica. La ciudad albergó desde sus primeros años instituciones de enseñanza superior, bibliotecas, museos y observatorios, elementos que contribuyeron a su configuración como centro cultural de la provincia.6

Comunidades religiosas

Desde los primeros años de la diócesis, diversas órdenes y congregaciones religiosas colaboraron en la evangelización, la educación, la atención sanitaria y la asistencia a los pobres. La presencia de franciscanos, dominicos, salesianos, pasionistas, palotinos, miembros de la Sociedad del Verbo Divino y otras comunidades enriqueció la vida eclesial de la región.6

Las congregaciones femeninas desempeñaron asimismo una función relevante en colegios, hospitales, hogares, obras de caridad y comunidades parroquiales. Entre las comunidades históricamente vinculadas al territorio platense figuraron institutos dedicados a la enseñanza, al cuidado de enfermos, a la asistencia de ancianos y a la atención de personas pobres.6

La vida religiosa complementa, sin sustituir, la responsabilidad del clero diocesano. Cada instituto conserva su carisma propio, mientras colabora con el arzobispo y con las parroquias conforme a las necesidades pastorales de la archidiócesis.

La archidiócesis en la Iglesia argentina

La Archidiócesis de La Plata forma parte de la estructura territorial de la Iglesia católica en Argentina y ocupa una posición significativa dentro de la provincia de Buenos Aires. Su historia refleja el crecimiento de las ciudades argentinas, la creación de nuevas diócesis y la adaptación de la organización eclesiástica a los cambios demográficos y sociales.

La evolución territorial de la sede manifiesta un principio pastoral constante: dividir las jurisdicciones demasiado extensas para acercar la atención episcopal y parroquial a los fieles. Las erecciones de San Nicolás de los Arroyos y Chascomús, junto con la modificación de la provincia eclesiástica en 2007, forman parte de este proceso de reorganización.2,3,5

Significado eclesial

La Archidiócesis de La Plata combina varias dimensiones de la misión católica:

  • Dimensión litúrgica, mediante la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos.
  • Dimensión evangelizadora, mediante la predicación y la catequesis.
  • Dimensión comunitaria, mediante la vida parroquial y la participación de los laicos.
  • Dimensión educativa, mediante colegios, centros de formación y acompañamiento juvenil.
  • Dimensión caritativa, mediante Cáritas, las parroquias y las comunidades religiosas.
  • Dimensión cultural y social, mediante el diálogo con la universidad, la ciencia, la cultura y las instituciones civiles.

La sede platense representa así una Iglesia local arraigada en la historia de la provincia de Buenos Aires y abierta a los desafíos contemporáneos. Su identidad nace de la comunión con la Iglesia universal, de la tradición mariana de la Inmaculada Concepción y del servicio pastoral a las comunidades de La Plata y de los partidos que integran su territorio.

Citas y referencias

  1. Revista eclesiástica platense - Diciembre 2024 - Junio 2025, La Plata. Revista Eclesiástica Platense - Diciembre 2024 - Junio 2025, p. 12. 2 3 4 5 6 7 8 9
  2. Acta Apostolicae Sedis, Civitas Vaticana. Acta Apostolicae Sedis: N.o 6, junio, 1980, 1 (1980). 2 3 4
  3. Constitutiones apostolicae, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: N.o 11, septiembre, 1947, 7 (1947). 2 3
  4. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: N.o 1-3, 1962, 80 (1962).
  5. Congregatio pro episcopis, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: N.o 10, octubre, 2007, 84 (2007). 2
  6. La Plata. Enciclopedia Católica, La Plata (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  7. Revista eclesiástica platense - Diciembre 2024 - Junio 2025, La Plata. Revista Eclesiástica Platense - Diciembre 2024 - Junio 2025, p. 13.
  8. Papa Juan Pablo II. A los obispos de Argentina en su visita ad limina (12 de febrero de 2002) - Discurso, 5 (2002).
  9. Capítulo II - La Iglesia en el campo de la educación y la acción social, Papa Juan Pablo II. Ecclesia in America, 18 (1999). 2
  10. Papa Juan Pablo II. A los obispos de Uruguay en su visita ad limina (6 de septiembre de 2001) - Discurso, 9 (2001).
  11. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: N.os 12-13, diciembre, 1945, 14 (1945).
Modificado el 18 de agosto de 2026 • FideScore™ 8.10Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/hkn95mrx7

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →