Antecedentes misionales
La evangelización del norte de Chile comenzó durante el periodo colonial, vinculada a la expansión de la Iglesia en los territorios dependientes de la monarquía hispánica. La atención pastoral de las poblaciones del área de Coquimbo y de los territorios septentrionales dependió durante largo tiempo de estructuras eclesiásticas anteriores a la creación de la diócesis de La Serena.
Las comunidades cristianas se organizaron progresivamente en torno a parroquias, templos, capillas y misiones. La ciudad de La Serena adquirió una importancia particular como centro urbano, religioso y administrativo de la región. En el siglo XIX, el crecimiento de la población y la consolidación de la República de Chile favorecieron la creación de una diócesis propia para atender pastoralmente el extenso territorio septentrional.
Creación de la diócesis
La Santa Sede erigió la Diócesis de La Serena el 1 de julio de 1840. La nueva diócesis comprendía inicialmente las provincias civiles de Atacama y Coquimbo y quedó como sufragánea de la Archidiócesis de Santiago de Chile.
La creación de la diócesis respondió a la necesidad de dotar al norte chileno de una estructura episcopal estable. Hasta entonces, la amplitud del territorio dificultaba la atención ordinaria de las comunidades católicas, la formación del clero y la coordinación de las parroquias y de las instituciones religiosas.
La Santa Sede fijó definitivamente los límites diocesanos el 26 de marzo de 1844. Poco después, el 5 de junio de 1844, tomó posesión el primer obispo, José Agustín de la Sierra. Estos acontecimientos marcaron el comienzo efectivo del gobierno episcopal ordinario en La Serena.
Primer desarrollo institucional
Durante las primeras décadas, la diócesis organizó su vida pastoral en torno a la ciudad episcopal, las parroquias rurales y una extensa red de iglesias y capillas. La Catedral de Nuestra Señora de la Merced, construida entre 1844 y 1860, se convirtió en el principal signo visible de la nueva sede episcopal.
La diócesis promovió también la formación sacerdotal y la educación católica. A comienzos del siglo XX contaba con un seminario y con diversas instituciones dedicadas a la enseñanza y a la asistencia social. Congregaciones femeninas, entre ellas las Hermanas de la Misericordia y las Hermanas del Buen Pastor, desarrollaron actividades educativas, caritativas y asistenciales.
La acción pastoral incluía parroquias urbanas y rurales, capillas, misiones populares, asociaciones piadosas y cofradías. La vida de las comunidades giraba en torno a la celebración de los sacramentos, la catequesis, la predicación y las obras de misericordia. La documentación de comienzos del siglo XX registra también la celebración de ejercicios espirituales y reuniones periódicas del clero para tratar cuestiones morales y pastorales.
Transformaciones territoriales
El territorio original de La Serena experimentó varias transformaciones durante el proceso de reorganización de la Iglesia chilena. La creación de nuevas circunscripciones en el norte redujo progresivamente la extensión de la diócesis y permitió una atención pastoral más próxima a las comunidades.
Un ejemplo relevante fue la evolución de la jurisdicción eclesiástica de Antofagasta. El antiguo vicariato apostólico de Antofagasta, creado en 1912, fue suprimido y transformado en diócesis por Pío XI en 1928; la nueva diócesis quedó entonces como sufragánea de Santiago.
Estos cambios prepararon una reorganización general de las provincias eclesiásticas chilenas. La Santa Sede consideró que la provincia de Santiago abarcaba un territorio y una población demasiado amplios para una administración pastoral adecuada. Por ello, decidió dividirla y constituir nuevas provincias metropolitanas.
Elevación a archidiócesis
El 20 de mayo de 1939, Pío XII reorganizó la estructura metropolitana de la Iglesia católica en Chile. La antigua diócesis de La Serena fue elevada al rango de archidiócesis metropolitana, y con ella quedó constituida la provincia eclesiástica de La Serena.
La nueva provincia comprendía inicialmente:
- La Archidiócesis de La Serena, como sede metropolitana.
- La Diócesis de Iquique, como diócesis sufragánea.
- La Diócesis de Antofagasta, como diócesis sufragánea.
La Santa Sede concedió al arzobispo de La Serena los derechos, honores, privilegios y obligaciones propios de los arzobispos metropolitanos. También reconoció al titular de la sede el derecho a utilizar los signos litúrgicos correspondientes al oficio metropolitano, conforme a las normas de la Iglesia.
El primer arzobispo metropolitano fue José María Caro Rodríguez, que ocupaba entonces la sede de La Serena. La elevación de la diócesis no constituyó una nueva Iglesia particular distinta de la anterior, sino un cambio de rango dentro de la organización jerárquica de la Iglesia en Chile. La diócesis de La Serena pasó a ser la sede metropolitana de una provincia eclesiástica propia.
Evolución posterior de la provincia eclesiástica
La configuración de la provincia eclesiástica ha experimentado cambios posteriores. La creación y reorganización de diócesis en el norte chileno modificó la relación entre las sedes sufragáneas y las archidiócesis metropolitanas.
En la actualidad, la provincia eclesiástica de La Serena incluye la Diócesis de Copiapó y la Prelatura Territorial de Illapel como circunscripciones sufragáneas. La prelatura territorial posee una naturaleza jurídica distinta de la diócesis, aunque participa en la organización de la provincia eclesiástica bajo la autoridad metropolitana correspondiente.
La inclusión de una prelatura territorial no convierte a Illapel en diócesis ni al prelado en obispo diocesano en sentido estricto. La prelatura constituye una circunscripción eclesiástica confiada a un prelado, con un territorio y una comunidad determinados, mientras que la archidiócesis mantiene su condición de sede metropolitana.