La tradición apostólica de santo Tomás
La identidad de Meliapor está ligada a la antigua tradición cristiana que sitúa allí el martirio y la sepultura del apóstol santo Tomás. La memoria del sepulcro convirtió Meliapor en un lugar de peregrinación para cristianos de la India y para visitantes procedentes de otras regiones.
La tradición local atribuye al apóstol la evangelización de varias comunidades del subcontinente indio. Aunque las investigaciones históricas distinguen entre la tradición apostólica, la documentación medieval y la posterior expansión portuguesa, la veneración de la tumba de santo Tomás constituye el fundamento espiritual de la diócesis de Meliapor.
La basílica actual conserva esta memoria apostólica. La documentación pontificia de 1956 describe la iglesia como un santuario construido sobre el sepulcro tradicional del apóstol y recuerda la afluencia anual de fieles y peregrinos.
La llegada portuguesa
La expansión marítima portuguesa en el océano Índico, iniciada a finales del siglo XV, introdujo nuevas estructuras misioneras latinas en la costa india. Franciscanos, dominicos, jesuitas y otras órdenes religiosas participaron en la evangelización de las comunidades costeras y de algunos territorios del interior.
En este contexto, Meliapor quedó vinculada al sistema portugués del Padroado. Este término designaba el conjunto de derechos de patronato concedidos por la Santa Sede a la Corona portuguesa para favorecer la evangelización: entre ellos figuraban la presentación de candidatos al episcopado y determinadas competencias en la organización de diócesis y misiones.
Conviene distinguir el Padroado de la jurisdicción ordinaria ejercida directamente por la Santa Sede. El Padroado era una prerrogativa de patronato vinculada a la Corona; la jurisdicción de la Congregación de Propaganda Fide procedía, en cambio, de la autoridad pontificia ejercida sobre territorios de misión.
Fundación de la diócesis de Santo Tomás de Meliapor
En 1606, el papa Paulo V elevó Meliapor a diócesis, dedicada a santo Tomás. La nueva sede quedó integrada en la estructura eclesiástica portuguesa de la India. La documentación pontificia posterior recuerda que aquel año marcó la constitución de la diócesis y que, en 1886, León XIII concedió a su obispo el título y los derechos de arzobispo metropolitano.
Durante los siglos XVII y XVIII, la diócesis atendió comunidades de origen portugués, grupos de población local convertidos al catolicismo y parroquias situadas en distintos puntos de la costa de Coromandel. La dispersión geográfica de estas comunidades dificultó una administración uniforme y favoreció la aparición de jurisdicciones superpuestas.
La misión de Madrás
La ciudad de Madrás recibió una misión capuchina en 1642. Propaganda Fide la erigió como prefectura apostólica, diferenciada de la jurisdicción del Padroado de Meliapor. Los capuchinos atendieron a las comunidades católicas de la ciudad hasta la transformación de la prefectura en vicariato apostólico durante el siglo XIX.
La misión desarrolló su actividad en un ambiente lingüístico y cultural diverso. Los misioneros emplearon el portugués y el tamil, mientras que la población de origen indo-europeo utilizaba cada vez más el inglés. Las dificultades de adaptación pastoral y lingüística provocaron el alejamiento de algunas familias católicas.
En 1832, la Santa Sede sustituyó la prefectura apostólica por un vicariato apostólico. En 1834 comenzaron a llegar sacerdotes irlandeses vinculados a la nueva organización misionera, y Daniel O’Connell, de la Orden de San Agustín, asumió posteriormente el gobierno del vicariato.,