La archidiócesis de Madrid ejerce el papel propio de una sede metropolitana, es decir, un centro de unidad y coordinación pastoral en el territorio que integra su provincia eclesiástica. En este marco, la vida de la Iglesia en Madrid se entiende no solo como acción diocesana «en la ciudad», sino como acompañamiento y misión evangelizadora en un ámbito más amplio, en el que la comunión eclesial se expresa también mediante la relación con las circunscripciones sufragáneas de la provincia.
En el contexto de la reordenación pastoral contemporánea, el papa Juan Pablo II señaló que, para una atención mejor a los fieles, en julio fue erigida la Provincia eclesiástica de Madrid, y se crearon las nuevas diócesis de Alcalá de Henares y Getafe.1
Provincia eclesiástica y circunscripciones relacionadas
La erección de la Provincia eclesiástica de Madrid y la creación de Alcalá de Henares y Getafe forman parte de un proceso de adaptación orgánica de la atención pastoral. Juan Pablo II describió este momento como un modo en que «Historia, presente y futuro se abbracciano» y como signo de la voluntad del Señor que pide renovar la fidelidad a la herencia de la fe apostólica con «nuevo ardor» y «nuevos métodos».1

