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Archidiócesis de México

La Archidiócesis de México, cuyo nombre latino es Archidioecesis Mexicana, es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica de rito latino y sede metropolitana de la provincia eclesiástica de México. Fue erigida como diócesis en 1530 y elevada a archidiócesis en 1546; en la actualidad comprende diversos territorios de la Ciudad de México y cuenta con diócesis sufragáneas propias.1

Catedral of Seville5
Ver información de la imagenCatedral de Sevilla, c. 2013. Original, La Rosa, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArchidiócesis de México
CategoríaOrganización religiosa
Nombre CompletoArchidioecesis Mexicana
DescripciónCircunscripción eclesiástica de rito latino que cubre varias delegaciones de la Ciudad de México y tiene diócesis sufragáneas
Cargo EclesiásticoArzobispo de México
NacionalidadMexicana
SexoMasculino
Fecha de Fundación1530-09-02
Lugar de FundaciónCiudad de México
Autoridad EclesiásticaArzobispo de México
FundadorJuan de Zumárraga
Inicio del Cargo Eclesiástico2016
Personas RelacionadasCarlos Aguiar Retes
TipoDiócesis

Tabla de contenido

Historia

Primeros años de la evangelización

La evangelización de la Nueva España comenzó en un contexto anterior a la configuración administrativa actual de la archidiócesis. Durante las primeras décadas del siglo XVI, diversas órdenes religiosas desarrollaron misiones, fundaron conventos y organizaron comunidades cristianas entre la población indígena y los colonos españoles.

La diócesis de México fue erigida el 2 de septiembre de 1530, cuando todavía dependía de la archidiócesis de Sevilla. En los primeros años, la organización eclesiástica de Nueva España incluía también las diócesis de Puebla, Guatemala, Oaxaca, Michoacán y Chiapas.1

El primer obispo fue fray Juan de Zumárraga, franciscano. Su ministerio estuvo vinculado a la organización inicial de la Iglesia local, la defensa de los indígenas y la creación de instituciones educativas y asistenciales. Durante su episcopado surgieron, entre otras obras, escuelas, hospitales y el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco. Zumárraga también impulsó la llegada de la imprenta a México y la publicación de libros destinados a la evangelización.2

Elevación a sede metropolitana

El papa Paulo III separó la Iglesia de México de la jurisdicción metropolitana de Sevilla y la elevó a archidiócesis el 12 de febrero de 1546. La nueva provincia eclesiástica tuvo inicialmente como sufragáneas las diócesis de Oaxaca, Michoacán, Tlaxcala, Guatemala y Ciudad Real de Chiapas.2

La bula de nombramiento llegó después de la muerte de Zumárraga, fallecido en 1548. Por ello, aunque fue designado primer arzobispo, no llegó a ejercer plenamente las funciones propias de la sede metropolitana.2

La elevación de México a archidiócesis respondió al crecimiento de la Iglesia novohispana y a la necesidad de establecer una estructura eclesiástica autónoma respecto de Sevilla. Durante los siglos siguientes, la provincia metropolitana llegó a abarcar territorios muy extensos de México, Centroamérica e incluso Filipinas, antes de que nuevas diócesis y provincias redujeran progresivamente su ámbito.1,3

La Iglesia en la época virreinal

Arzobispos y virreyes

Durante el periodo virreinal, algunos arzobispos de México ocuparon también cargos civiles, como el de virrey y capitán general de Nueva España. Entre ellos figuraron Pedro Moya de Contreras, García Guerra, Juan Pérez de la Serna y otros prelados. Esta acumulación de funciones pertenecía al sistema político y religioso propio de la monarquía hispánica y no corresponde a la organización eclesiástica contemporánea.4

El virrey ejercía autoridad civil en nombre de la Corona. El arzobispo, en cambio, ejercía la autoridad pastoral y jurisdiccional propia de la Iglesia. El régimen del Patronato regio produjo frecuentes tensiones entre ambas jurisdicciones. En ciertos momentos, los virreyes y las autoridades reales intervinieron en asuntos que afectaban a parroquias, doctrinas, órdenes religiosas y beneficios eclesiásticos, aunque tales intervenciones no transformaban al virrey en autoridad sacramental ni en obispo.5,6

El último prelado de México que recibió una función política destacada fue el arzobispo Pelagio Antonio de Labastida durante el breve imperio de Maximiliano. Después de ese periodo, desapareció la participación formal de los arzobispos en el gobierno político de México.4

Concilios provinciales

La ciudad de México acogió cinco concilios provinciales. Los primeros fueron convocados bajo el arzobispo Alonso de Montúfar; el tercero estuvo presidido por Pedro Moya de Contreras; el cuarto fue convocado en 1770 por Francisco Antonio de Lorenzana, y el quinto tuvo lugar en 1896 bajo el arzobispo Próspero María Alarcón.4

El Tercer Concilio Provincial Mexicano, celebrado en 1585, tuvo una importancia especial. Sus decretos regularon numerosos aspectos de la vida eclesial, la formación del clero, la administración de los sacramentos y la catequesis. El concilio promovió también la elaboración de catecismos, un directorio para confesores y un ritual. Sus disposiciones ejercieron una influencia prolongada en la Iglesia mexicana y fueron confirmadas en Roma en 1589.3

Transformaciones territoriales

La provincia eclesiástica de México experimentó numerosos cambios desde el siglo XVI. Varias diócesis que inicialmente dependían de México adquirieron posteriormente autonomía metropolitana, mientras que otras fueron creadas mediante la división de territorios anteriormente pertenecientes a la archidiócesis.

Durante los siglos XIX y XX surgieron nuevas provincias eclesiásticas en distintas regiones del país. En 2007, la Santa Sede reorganizó varias provincias mexicanas y estableció, entre otras, las provincias de Baja California, El Bajío, Hidalgo y Chiapas. La provincia de Hidalgo, por ejemplo, dejó de depender de México al pasar a la nueva provincia metropolitana de Tulancingo.7

En 2019, el papa Francisco erigió la diócesis de Azcapotzalco mediante la desmembración de parte del territorio de la Archidiócesis de México. La nueva diócesis recibió el territorio del municipio de Azcapotzalco y una parte del municipio de Gustavo A. Madero.8

Estos cambios muestran que los límites de una archidiócesis metropolitana no son inmutables. La delimitación territorial vigente debe consultarse siempre en el Anuario Pontificio correspondiente al año en curso y en los actos oficiales de la Santa Sede.

Organización actual

Territorio

La Archidiócesis de México pertenece a la región eclesiástica Metropolitana y tiene una superficie aproximada de 7.998 km2. Su territorio incluye las demarcaciones de Álvaro Obregón, Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa de Morelos, Cuauhtémoc, Iztacalco, Magdalena Contreras, Miguel Hidalgo, Tlalpan, Venustiano Carranza y parte de Gustavo A. Madero.

La división territorial actual no coincide con la extensión histórica de la archidiócesis. Numerosos territorios que dependieron antiguamente de México forman hoy diócesis autónomas o pertenecen a otras provincias eclesiásticas.

Provincia eclesiástica

La provincia eclesiástica de México está formada por la Archidiócesis metropolitana de México y las diócesis sufragáneas de:

  • Azcapotzalco.
  • Iztapalapa.
  • Xochimilco.

El arzobispo metropolitano mantiene con las diócesis sufragáneas una relación de comunión y coordinación conforme al derecho de la Iglesia. Cada diócesis posee, no obstante, su propio obispo y su gobierno particular.

Arzobispo

El arzobispo de México es el obispo propio de la archidiócesis y, al mismo tiempo, el metropolitano de la provincia eclesiástica. En el periodo reflejado por los datos más recientes, ocupa este cargo el cardenal Carlos Aguiar Retes, nombrado arzobispo de México por el papa Francisco y miembro del Colegio Cardenalicio desde 2016.9

Carlos Aguiar Retes nació en Tepic en 1950, fue ordenado sacerdote en 1973 y recibió la ordenación episcopal en 1997. Antes de llegar a México, fue obispo de Texcoco y arzobispo metropolitano de Tlalnepantla. También desempeñó responsabilidades en la Conferencia del Episcopado Mexicano y en el Consejo Episcopal Latinoamericano.9

Catedral Metropolitana de México

Sede de la cátedra del arzobispo

La Catedral Metropolitana de la Asunción de María Santísima es la iglesia principal de la archidiócesis. En ella se encuentra la cátedra del arzobispo, es decir, la sede desde la que el obispo enseña, preside la liturgia y ejerce su ministerio pastoral. La cátedra da nombre a la institución catedralicia y expresa la unidad de la Iglesia particular en torno a su obispo.

La catedral no constituye únicamente un monumento histórico o artístico. Es también un centro de oración, celebración sacramental y comunión eclesial. En ella tienen lugar celebraciones litúrgicas solemnes, ordenaciones, actos diocesanos y acontecimientos relevantes para la vida de la Iglesia local.

Centro de la vida diocesana

La Catedral Metropolitana ocupa un lugar singular dentro de la vida de la Archidiócesis de México porque manifiesta visiblemente la continuidad histórica de la sede episcopal. Su emplazamiento en el centro histórico de la capital mexicana vincula la presencia católica contemporánea con la trayectoria de la Iglesia desde la época novohispana.

La actividad pastoral de la archidiócesis no queda restringida a la catedral. Las parroquias, capellanías, comunidades religiosas, seminarios y organismos diocesanos desarrollan la mayor parte de la atención ordinaria a los fieles. La catedral actúa, sin embargo, como iglesia madre y como lugar de referencia para la comunión litúrgica y pastoral de toda la archidiócesis.

Vida pastoral y estructura

En 2024, la archidiócesis contaba con aproximadamente 4,498 millones de católicos sobre una población total estimada de 5,766 millones. La organización pastoral incluía 308 parroquias, 1.384 sacerdotes -599 diocesanos y 785 religiosos-, 133 diáconos permanentes y 3.677 religiosas.

La presencia de sacerdotes religiosos tiene un peso considerable en la atención pastoral. Las comunidades religiosas colaboran en parroquias, centros educativos, instituciones asistenciales, seminarios, universidades y obras de evangelización.

La archidiócesis desarrolla su misión mediante:

  • La celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos.
  • La catequesis de niños, jóvenes y adultos.
  • La formación permanente de sacerdotes, diáconos y agentes de pastoral.
  • La atención a enfermos, pobres, migrantes y personas en situación de vulnerabilidad.
  • La pastoral familiar y juvenil.
  • La educación católica y la acción cultural.
  • La colaboración con comunidades religiosas y movimientos eclesiales.

Evangelización y cultura mexicana

La historia de la Archidiócesis de México está estrechamente relacionada con la evangelización de los pueblos originarios y con la formación de una cultura cristiana mestiza. La primera evangelización transformó profundamente la vida social, cultural y religiosa de Nueva España, aunque también estuvo condicionada por las estructuras políticas y económicas de la conquista y del régimen virreinal.10

La devoción a Nuestra Señora de Guadalupe ocupa un lugar central en la identidad religiosa mexicana. Esta devoción ha influido en la piedad popular, en la vida litúrgica y en la conciencia histórica de la Iglesia en México.10

La archidiócesis participa así en una tradición que combina la herencia de las antiguas comunidades indígenas, la evangelización llevada a cabo por misioneros, la vida sacramental de las parroquias y las expresiones contemporáneas de la fe católica en una de las mayores áreas urbanas del mundo.

Importancia histórica

La Archidiócesis de México ha desempeñado un papel fundamental en la historia de la Iglesia católica en América. Desde su creación, actuó como uno de los principales centros de organización eclesiástica, formación clerical, evangelización, educación y producción cultural de Nueva España.

Su historia comprende varias etapas diferenciadas:

  1. La evangelización inicial del siglo XVI.
  2. La consolidación de la sede episcopal y de las instituciones eclesiásticas.
  3. El desarrollo de la provincia metropolitana durante la época virreinal.
  4. La reorganización territorial posterior a la independencia de México.
  5. La adaptación pastoral a la expansión urbana y a la creación de nuevas diócesis.

La autoridad de los antiguos virreyes y la participación ocasional de algunos arzobispos en el gobierno civil pertenecen al marco histórico del Patronato y de la monarquía hispánica. La archidiócesis actual, en cambio, es una circunscripción eclesiástica regida por el arzobispo, por el derecho universal de la Iglesia y por las normas particulares aplicables a la Iglesia católica en México.

Citas y referencias

  1. México. Catholic Encyclopedia, México (1913). 2 3
  2. Juan de Zumárraga. Catholic Encyclopedia, Juan de Zumárraga (1913). 2 3
  3. J.I. Saranyana, E. Luque-Alcaide. Los instrumentos pastorales del III Concilio Mexicano (1585), 2 (1991). 2
  4. Arquidiócesis de México. Catholic Encyclopedia, Arquidiócesis de México (1913). 2 3
  5. III. La declaración real sobre el patronato, Juan de Porras. El Regio Patronato indiano y la evangelización, 10 (1987).
  6. Juan de Porras. El Regio Patronato indiano y la evangelización, 4 (1987).
  7. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: N.o 2, febrero de 2007, 4 (2007).
  8. III, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: N.o 10, octubre de 2019, 17 (2019).
  9. Oficina de Prensa de la Santa Sede. Cardenal Carlos Aguiar Retes: Biografía, 1 (2025). 2
  10. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: N.o 12, noviembre de 1990, 77 (1990). 2
Modificado el 6 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.05Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/f0g937bt4

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