De la jurisdicción colonial a la consolidación en el siglo XIX
Las fuentes históricas atribuyen a la Iglesia de Montevideo una trayectoria que refleja los cambios políticos y eclesiales del área rioplatense. El territorio estuvo bajo jurisdicción de la Iglesia paraguaya hasta 1620, y luego pasó a depender de Buenos Aires.
El punto de inflexión para la estructura eclesiástica moderna se marca en 1828, cuando la Santa Sede erige el territorio como vicariato apostólico. Más tarde, el 15 de julio de 1878 recibe elevación a rango episcopal, y el 19 de abril de 1897 se establece como archidiócesis.
Dificultades para la libertad eclesial en el siglo XIX
La historia de la archidiócesis incluye también episodios de persecución o restricción. En la descripción histórica se menciona que, tras la terminación del período colonial, la Iglesia fue perseguida en determinados momentos, con particular intensidad entre 1880 y 1890 bajo una figura política denominada Santos, quien, según la fuente, habría prohibido que religiosos menores de cuarenta hicieran votos, habría instituido el matrimonio civil y habría hecho delito bautizar un niño antes de su registro civil.
En el mismo relato se contrapone esta etapa con el testimonio de que, posteriormente, la Iglesia «florece» y se percibe un crecimiento institucional con presencia de congregaciones, parroquias, capillas y obras educativas y de asistencia.
Erección de sedes sufragáneas: visión y realidades políticas
La erección de la archidiócesis en 1897 incluía la intención de crear sedes sufragáneas. Sin embargo, la fuente histórica ofrece una lectura realista: no se nombraron inmediatamente esas sedes por dificultades políticas.,
Así, durante un tiempo, la archidiócesis mantuvo un papel preponderante en la organización eclesial del país. Esta continuidad se refleja en la afirmación de que toda Uruguay constituye una sola unidad eclesiástica vinculada a la Archidiócesis de Montevideo.