Antecedentes territoriales
La historia de la Archidiócesis de Ottawa está vinculada al desarrollo de la región del río Ottawa y a la expansión de las estructuras católicas en el este de Ontario y el oeste de Quebec. Durante las primeras décadas del siglo XIX, el territorio dependía de circunscripciones eclesiásticas más extensas, especialmente de la diócesis de Kingston, que había sido erigida para atender gran parte de la población católica de Ontario.2,3
La ciudad de Ottawa nació como Bytown alrededor de las obras del canal Rideau, iniciadas en 1827. Su posición junto a los ríos Ottawa y Rideau, además de su actividad industrial y comercial, favoreció un rápido crecimiento demográfico. En 1854 la ciudad recibió oficialmente el nombre de Ottawa y, tras la Confederación canadiense de 1867, se convirtió en la capital del país y en sede del gobernador general y de las instituciones federales.4
El crecimiento de la población católica, tanto francófona como anglófona, impulsó la creación de una diócesis propia. La circunscripción de Ottawa fue erigida el 25 de junio de 1847, con el título latino de Ottaviensis. La tradición histórica de la Iglesia local sitúa la organización efectiva de la nueva diócesis en torno a la ciudad entonces conocida como Bytown. Algunas fuentes históricas del siglo XIX identifican el establecimiento episcopal con el año 1848, debido a la toma de posesión y al comienzo efectivo del ministerio del primer obispo.4,2
Joseph-Eugène-Bruno Guigues
El primer obispo fue Joseph-Eugène-Bruno Guigues, miembro de los Oblatos de María Inmaculada, que gobernó la diócesis entre 1848 y 1874. Su tarea consistió en dotar de una estructura estable a una Iglesia local extendida por un territorio amplio, con comunidades dispersas y recursos todavía limitados.
Durante su episcopado crecieron el número de parroquias, iglesias, escuelas y obras asistenciales. También surgieron instituciones de enseñanza superior, seminarios y centros hospitalarios vinculados a congregaciones religiosas. Al terminar su gobierno, la población católica había aumentado aproximadamente de 32 000 a 93 000 personas, mientras que el número de sacerdotes pasó de 15 a 80.4
La acción de Guigues tuvo una dimensión particularmente relevante en el ámbito educativo. Los Oblatos participaron en la fundación del Colegio de Bytown, creado en 1848 e incorporado civilmente en 1849. La institución adoptó posteriormente el nombre de Colegio de Ottawa y recibió facultad civil para conferir títulos en 1866.5
Expansión y división territorial
El crecimiento de la población católica hizo necesaria la reorganización del territorio original. La zona septentrional fue separada en 1882 para formar el vicariato apostólico de Pontiac. Esta circunscripción se convirtió más tarde en la diócesis de Pembroke. En 1908, una nueva división territorial dio origen al vicariato apostólico de Temiskaming, posteriormente relacionado con la organización diocesana del norte de Ontario.4,6
Estas modificaciones reflejaron un proceso habitual en la expansión de la Iglesia canadiense: las diócesis iniciales abarcaban espacios muy extensos y, conforme aumentaba la población y se consolidaban las comunidades, la Santa Sede creaba nuevas diócesis o vicariatos apostólicos para facilitar la atención pastoral. Ottawa desempeñó un papel central en esta progresiva estructuración eclesiástica del valle del Ottawa y de las regiones limítrofes de Ontario y Quebec.4,6
Elevación a archidiócesis
Ottawa fue elevada a sede metropolitana el 8 de junio de 1886. Con esta elevación, el obispo de Ottawa pasó a recibir el título de arzobispo y la diócesis adquirió responsabilidad metropolitana sobre varias circunscripciones sufragáneas. La creación de la provincia eclesiástica respondió a la importancia religiosa, demográfica y política de Ottawa dentro de Canadá.6
El segundo obispo, Joseph-Thomas Duhamel, gobernó la diócesis durante treinta y cuatro años y fue el primer arzobispo de Ottawa. Su episcopado estuvo marcado por la expansión parroquial, la consolidación de las instituciones educativas y el desarrollo de las obras de caridad. Realizó numerosas visitas pastorales y murió el 5 de junio de 1908 durante una de esas visitas.4
La diócesis de Alejandría-Cornwall
La actual configuración de la archidiócesis también tiene su origen en la historia de la diócesis de Alejandría. La región de Glengarry, Stormont y Cornwall formó parte durante un tiempo de la diócesis de Kingston. Posteriormente, aquel territorio fue separado y organizado como diócesis propia, con Alejandría como sede episcopal.
La diócesis de Alejandría-Cornwall permaneció como sufragánea de la archidiócesis de Kingston hasta la reorganización del siglo XXI. Su identidad pastoral estuvo vinculada a la tradición francocanadiense de la región, a las comunidades católicas de Stormont y Glengarry y a la ciudad de Cornwall, situada junto al río San Lorenzo.2
Unión de Ottawa y Alejandría-Cornwall
En 2020 la Santa Sede unió la archidiócesis metropolitana de Ottawa y la diócesis de Alejandría-Cornwall para formar una nueva circunscripción: la Archidiócesis metropolitana de Ottawa-Cornwall. El decreto conservó íntegramente los territorios que pertenecían a ambas circunscripciones y mantuvo en Ottawa la sede episcopal y la iglesia catedral.1
La unión se realizó conforme al canon 121 del Código de Derecho Canónico, relativo a la unión de personas jurídicas eclesiásticas. El decreto dispuso la existencia de una única curia episcopal, un único tribunal eclesiástico, un colegio de consultores, un consejo presbiteral y un consejo pastoral. Los sacerdotes y diáconos incardinados en las dos circunscripciones anteriores pasaron a quedar adscritos a la nueva archidiócesis.1
La unión no suprimió la memoria histórica de Alejandría-Cornwall ni la identidad propia de sus comunidades. La nueva organización pretende favorecer una administración común y una acción pastoral coordinada, manteniendo la atención a las particularidades lingüísticas, culturales y geográficas de cada zona.


