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Archidiócesis de Oviedo (España)

La archidiócesis de Oviedo es una sede eclesiástica de la Iglesia católica en el territorio histórico de Asturias, con capital en la ciudad de Oviedo y un patrimonio espiritual y artístico estrechamente ligado a la Catedral de San Salvador, a la devoción mariana de Covadonga y a una larga tradición de vida diocesana. Su historia, marcada por la reorganización de las sedes en distintas épocas y por el auge de instituciones eclesiales, culmina en su elevación al rango de archidiócesis metropolitana en el siglo XX, con una provincia eclesiástica propia.1,2,3

Tabla de contenido

Territorio y naturaleza de la sede

La jurisdicción eclesiástica de Oviedo se vincula al marco civil del territorio asturiano: en la descripción clásica de la sede ovetense, el obispado abarcaba la provincia civil del mismo nombre —asociada al antiguo Reino de Asturias—, además de determinados arciprestazgos rurales en provincias vecinas como Lugo, León, Zamora y Santander. La capital, Oviedo, contaba con una población de 42.716 habitantes en la cifra recogida por la fuente histórica consultada.1

En la disciplina eclesiástica, la archidiócesis de Oviedo forma parte de una provincia eclesiástica: tras su elevación, se estableció una estructura en la que la sede metropolitana de Oviedo queda como referencia para las diócesis sufragáneas designadas en el documento apostólico.3

Elevación a archidiócesis metropolitana

La elevación de la Iglesia ovetense al rango de archidiócesis se expresa en un decreto de la Santa Sede publicado en Acta Apostolicae Sedis. Allí se indica que la Diócesis Ovetense se elevaba «al grado de archidiócesis» y que, con ciertas diócesis adscritas, se constituía una nueva provincia eclesiástica en la región.2

El mismo documento explica que se retiraba la sede ovetense del derecho propio de la archidiócesis de Compostela, y se la elevaba a dignidad archiepiscopal metropolitana, confiriéndole los derechos, honores y potestades que corresponden a iglesias de igual rango según el derecho común.2

Provincia eclesiástica y diócesis sufragáneas

En el texto se establece de modo explícito la configuración de la provincia eclesiástica: a la archidiócesis de Oviedo se agregan como sufragáneas las diócesis de Astorga, León y Santander, quedando sus sedes y obispos sujetos a la Sede metropolitana de Oviedo y a su archiepisopo.3

El primer metropolita en la forma nueva

El decreto asigna el gobierno y administración de la nueva provincia a un metropolita concreto: se nombra al venerable hermano Francisco Javier Lauzurica y Torralba, entonces obispo de Oviedo, a quien se eleva a la dignidad archiepiscopal y metropolitana.3

Además, se enumeran algunos privilegios vinculados al nuevo rango. Entre ellos se señala el derecho a llevar la cruz delante y el uso del palio en el territorio de su diócesis, una vez cumplidos los requisitos previstos en el documento (presentación pública y obtención).3

Orígenes históricos de la sede ovetense

La historia de Oviedo como ciudad eclesial aparece ligada al movimiento político y religioso de los primeros siglos medievales en Asturias.

Según la síntesis histórica recogida en la Catholic Encyclopedia (edición de 1913), el origen de Oviedo como centro de vida religiosa se vincula con el rey Fruela I (756-768). Se afirma que en 760 el abad Fromistanus y su sobrino Maximus construyeron un monasterio y dedicaron una iglesia al mártir san Vicente; el mismo rey mandó edificar casas y promover la basílica de San Salvador.1

El papel de la sede se consolida con su hijo, el rey Alfonso II el Casto: se indica que hizo de Oviedo su capital y restauró la Iglesia de San Salvador, y que el mismo monarca fundó la sede de Oviedo en 805, uniendo a ella la antigua sede de Britonia.1

Consejos y aspiraciones metropolitanas

La tradición histórica también subraya el papel de Oviedo como refugio y punto de reunión de obispos. La fuente señala que, expulsados de sus sedes por los sarracenos, varios obispos fueron reunidos en Oviedo y allí celebraron dos concilios.1

En esa misma línea se menciona que llegó a proponerse a Oviedo como sede metropolitana, y que de hecho lo fue desde 869 hasta que fueron restauradas las antiguas archidiócesis de la península. Finalmente, el papa declaró a Oviedo como exenta en 1105.1

Más tarde, se indica que el Concordato de 1851 situó a Oviedo como sufragánea de Santiago.1

La Catedral de San Salvador: corazón litúrgico y artístico

El relato histórico presenta la Catedral de San Salvador como centro de continuidad y restauración constante a lo largo de los siglos. Se afirma que fue restaurada en el siglo XII por el arzobispo Pelayo, entendido como cronista; más adelante, el obispo Fernando Alfonso (1296-1301) emprendió otra restauración en la casa capitular, y su sucesor Fernando Álvarez (1302-1321) inició el claustro.1

La construcción gótica se describe de modo progresivo: a finales del siglo XIII, Gutierre de Toledo comenzó la nueva basílica gótica, señalando la fuente que la capilla principal llevaba sus armas, aunque el conjunto habría sido completado por su sucesor Guillén.1

La Cámara Santa y las reliquias

Entre los elementos más destacados de la catedral, la fuente identifica la «Cámara Santa» como rasgo principal, por la veneración que allí suscitan sus reliquias. Según el relato atribuido al obispo Pelayo, un cofre elaborado por los discípulos de los Apóstoles, que contenía las reliquias más preciadas de la Ciudad Santa, habría sido trasladado desde Jerusalén a África y, tras varias traslaciones, finalmente depositado en Oviedo por Alfonso II.1

Se añade un episodio relativo al siglo XVI: se narra que el obispo Cristóbal de Sandoval y Rojas intentó abrirla, pero no pudo, vencido por un temor religioso.1

Covadonga: santuario, memoria y fe

Si la catedral expresa el centro urbano del culto, Covadonga resume el vínculo entre historia cristiana, identidad espiritual y devoción mariana.

La fuente histórica identifica Covadonga (Cova longa) como el santuario más famoso de la diócesis, dedicado a la Santísima Virgen. Se transmite la tradición según la cual, en 718, con la ayuda de la Virgen, los españoles habrían superado a los árabes mandados por Alkaman.1

El santuario ha conocido vicisitudes materiales: se señala que el edificio antiguo fue consumido por un incendio el 17 de octubre de 1777.1

En cuanto al servicio eclesial en Covadonga, la fuente indica que los canónigos regulares de san Agustín, encargados del santuario, se habrían visto dispersos por falta de ingresos; posteriormente, el rey Felipe IV habría impulsado su retorno a la vida comunitaria, incrementando el sostenimiento y construyendo casas junto al monasterio.1

El documento también atribuye órdenes y proyectos a pontífices y monarcas: Urbano VII estableció que el abad fuese dignatario de la catedral de Oviedo; se menciona que Carlos III deseó reconstruir con mayor esplendor la capilla, aunque no habría pasado de iniciar la obra. Finalmente, se afirma que en tiempos recientes el conjunto fue restaurado completamente por el obispo Sanz y Fores.1

Monte Naranco y el patrimonio de los siglos

La diócesis presenta además enclaves de gran valor artístico vinculados a la temprana Edad Media. La fuente señala que, en las cercanías de Oviedo y en la ladera del Monte Naranco, se encuentran las iglesias de Santa María y San Miguel, descritas como auténticos tesoros artísticos del siglo IX y dignos de un estudio constante.1

Monasterios y conventos: vida consagrada y continuidad de culto

La identidad eclesial de Oviedo se expresa también en la presencia de monasterios y conventos. Se mencionan, por ejemplo, los monasterios de San Vicente y San Pelayo en la ciudad, y una serie de casas religiosas de diferentes épocas y estilos.1

En la descripción se citan, además, el convento gótico de San Francisco, que en un momento posterior habría pasado a uso hospitalario; la iglesia del convento de Santo Domingo, descrita con un tipo de «gótico moderno»; la de Santa Clara, con su torre elevada; y la iglesia de San Isidro, antes de los jesuitas, destacando por su fachada en sillería.1

Vida eclesial y misión: la Iglesia ovetense «en salida»

En una homilía pronunciada durante su visita a Asturias, san Juan Pablo II presenta a la Iglesia de Oviedo como «Iglesia viva» y santuario de Dios.4

En el mismo contexto, el Papa expresa su deseo de confirmar a los hermanos en la fe confiada por Cristo y alienta la labor evangelizadora. Destaca, además, la fecunda actividad misionera que ha impulsado a muchos fieles de Oviedo a anunciar la buena nueva de la salvación en otros continentes, «en particular en África y en América».4

Asimismo, se subraya la colaboración generosa con otras Iglesias necesitadas, citando países como Burundi, Guatemala y recientemente Benín, interpretándolo como testimonio de la catolicidad de la Iglesia que está en Oviedo.4

Pastores y figuras históricas

La tradición diocesana conserva memoria de obispos y personajes vinculados al gobierno pastoral y a instituciones culturales y benéficas.

La fuente del siglo XX temprano enumera, entre otros, a un obispo venerado como santo (Bishop Serrano), así como figuras como Rodrigo, consejero de Fernando II de León; Fredolo, enviado del papa a Alfonso el Sabio; y Rodrigo Sánchez, que habría realizado comisiones importantes para papas y reyes.1

También se mencionan a Fernando de Valdés, descrito como fundador de la Universidad de Oviedo y posteriormente arzobispo de Sevilla e inquisidor general; Jerónimo de Velasco, presentado como padre del Concilio de Trento y fundador del Hospital de Santiago en Oviedo; y otros nombres vinculados a la historia política y eclesial del entorno.1

Formación sacerdotal: seminario y educación

La archidiócesis, como heredera de la vida diocesana, mantiene instituciones de formación. La fuente indica que el seminario conciliar de Oviedo fue fundado en 1851 por el obispo Ignacio Díaz Caneja.1

Se señala que el seminario incluía un centro principal en Oviedo y un seminario menor en Valdediós de Villaviciosa, en un antiguo monasterio cisterciense.1

Junto a esto, se mencionan instituciones educativas, como el Instituto Provincial de Enseñanza Secundaria de Oviedo y otro centro fundado por Jovellanos en Gijón.1

Universidad de Oviedo y ambiente intelectual

La Universidad de Oviedo aparece vinculada a la historia educativa regional en la misma fuente. Se afirma que celebró su tercentenario en septiembre de 1908 y que el edificio se describía como severo y sencillo, con orden dórico del siglo XVII.1

También se recoge que la biblioteca era muy extensa y existía un museo de historia natural y un observatorio meteorológico.1

La fuente agrega una valoración sobre su situación académica en ese tiempo y menciona la influencia de los krausistas españoles, describiendo su origen e incluso su propósito de extender actividades mediante conferencias y cursos fuera del ámbito universitario.1

Devoción mariana en el imaginario católico asturiano

La piedad popular de Asturias, especialmente en torno a Covadonga y otros santuarios, se muestra como parte del mapa devocional del catolicismo en España.

En un mensaje radial, el papa Pío XII alude a advocaciones marianas que, en su formulación, serían como «piedras preciosas» del territorio español. En esa evocación aparecen explícitamente Covadonga y Begoña, junto con otras dedicaciones de la geografía peninsular.5

Esta perspectiva ayuda a comprender por qué la archidiócesis de Oviedo conserva un lazo profundo con la tradición mariana: no como un elemento aislado, sino como expresión concreta de la vida cristiana que se transmite, se celebra y configura la cultura religiosa local.5

Recepción, peregrinación y comunión eclesial

La archidiócesis no vive solo en su territorio: mantiene una comunión visible con la Iglesia universal mediante encuentros de fieles y peregrinaciones.

En la audiencia general del 3 de abril de 1985, san Juan Pablo II saluda grupos de peregrinos procedentes de lugares entre los que aparece Oviedo.6

Aunque este testimonio no describe estructuras internas, sí documenta un aspecto importante de la vida católica: la participación en actos eclesiales que refuerzan el sentido de pertenencia a la Iglesia universal.6

Conclusión

La archidiócesis de Oviedo (España) se entiende mejor como una realidad viva en continuidad: nace de decisiones históricas sobre sedes y centros de culto; se expresa en el esplendor de su Catedral de San Salvador, en la memoria de la Cámara Santa y en la fuerza espiritual de Covadonga; y se organiza, en el plano eclesiástico contemporáneo, como archidiócesis metropolitana con una provincia eclesiástica propia.1,3

Cuadro resumen

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArchidiócesis de Oviedo
CategoríaDiócesis
TipoArchidiócesis metropolitana
LugarOviedo
RegiónAsturias
PaísEspaña
Fecha de Fundación805
Descripción BreveSede eclesiástica de la Iglesia católica en el territorio histórico de Asturias, con capital en Oviedo y patrimonio ligado a la Catedral de San Salvador y a la devoción mariana de Covadonga.
HistoriaSu origen se remonta a la fundación de la sede en 805 por el rey Alfonso II, consolidándose como centro religioso durante la Edad Media. Fue elevada al rango de archidiócesis metropolitana en el siglo XX mediante un decreto publicado en Acta Apostolicae Sedis, creando una provincia eclesiástica con diócesis sufragáneas de Astorga, León y Santander.

Citas y referencias

  1. Diócesis de Oviedo. Enciclopedia Católica, §Diócesis de Oviedo (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27
  2. II, Sagrada Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 3, marzo de 1955, § 21 (1955). 2 3
  3. Sagrada Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 3, marzo de 1955, § 22 (1955). 2 3 4 5 6
  4. Papa Juan Pablo II. 20 de agosto de 1989: Visita al Principado de Asturias – Homilía, § 1 (1989). 2 3
  5. Papa Pío XII. Mensaje de radio a los participantes del Congreso Mariano Nacional de España (12 de octubre de 1954) – Discurso (1954). 2
  6. Papa Juan Pablo II. Audiencia General del 3 de abril de 1985 (1985). 2



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