Primeras misiones y predicación en Trinidad
La implantación del cristianismo en las islas de la región se vinculó a las misiones establecidas por los exploradores españoles allí donde se formaron asentamientos permanentes. En el caso de Trinidad, el testimonio histórico recoge nombres concretos: Francisco de Córdoba y Juan Garcés, ambos dominicos, que murieron en 1513 a manos de los indígenas.
Llegada de los franciscanos y martirios de 1699
Más adelante, los franciscanos llegaron en 1596 y mantuvieron su relación misionera con Trinidad hasta los inicios del dominio británico en el siglo XIX.
La tradición histórica también conserva el recuerdo de un episodio martirial particularmente significativo en 1699: Esteban de San Félix, Marco de Vique y el hermano lego Ramón de Figuerola, franciscanos, fueron asesinados por los nativos. Sus cuerpos fueron sepultados en la iglesia parroquial de San José de Oruña, que entonces era la localidad principal de la colonia, y fueron venerados como mártires de la fe.
En ese mismo marco, se menciona la muerte del gobernador Don José de León y de un dominico, el padre Juan de Mosin Sotomayor, quienes perdieron la vida defendiéndolos.
Dominio británico y continuidad jurídica de la fe católica
Con el paso de varias colonias a manos británicas, se produjo un cambio en el modo de presencia eclesial: el trabajo de religiosos (como los dominicos y otros) fue sustituido progresivamente por el clero secular.
Cuando en 1797 Trinidad fue entregada a Gran Bretaña, el estado jurídico de la religión católica no cambió según los términos de la capitulación concedida por Sir Ralph Abercrombie, incluyendo el compromiso de las autoridades para contribuir al mantenimiento del clero.
Creación de la estructura episcopal (siglo XIX)
En 1820, por iniciativa del gobernador Sir Ralph Woodford, los católicos de Trinidad fueron retirados de la jurisdicción del obispo de Guayana (Venezuela). En esa misma etapa, fue nombrado monseñor James Buckley como el primer obispo.
Durante su administración se construyó la catedral de Puerto España, señalada como una obra clave en la consolidación del centro diocesano.
De obispos a arzobispos: una sucesión de pastores
La historia posterior menciona continuidades y relevos:
Tras Buckley, se menciona la sucesión por McDonnell.
Luego aparece Richard Smith, señalado como el primer arzobispo.
Le siguió Vincent Spaccapietra, honrado por su dedicación heroica durante una epidemia de cólera.
Después, en su traslado a la sede de Smyrna, se nombró Ferdinand English para Puerto España.
Más tarde, se cita a J. L. Gonin, O.P., que pidió a los dominicos retomar en Trinidad el trabajo iniciado en los primeros tiempos españoles.
El relato añade que llegaron algunos dominicos en 1864 y que aumentaron su número bajo Patrick Vincent Flood, O.P., extendiendo su labor también a Granada.
Sobre el periodo posterior a la muerte de Flood (en 1907), durante una vacancia prolongada, se señala un episodio descrito como «inexplicable»: el nombre de un dominico canadiense, padre Albert Knapp, apareció en periódicos y un anuario como si fuese arzobispo.
El arzobispo citado en la fuente histórica
En el mismo registro histórico se indica que la Santa Sede nombró arzobispo a monseñor Dowling, nacido en el condado de Kilkenny (Irlanda) en 1886, y que fue consagrado en 1909. Antes de la elevación al episcopado, el texto menciona cargos importantes dentro de su orden: fue profesor, maestro de novicios y, antes de su llegada a Trinidad como vicario general, rector del conocido Colegio de San Clemente en Roma.