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Archidiócesis de Quito

La archidiócesis de Quito es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en Ecuador, con sede en la histórica ciudad de Quito, conocida en la tradición local como San Francisco de Quito y también vinculada a la memoria cultural y religiosa de la evangelización en el territorio ecuatoriano. Históricamente, su desarrollo recoge el paso de la erección de la antigua diócesis en el siglo XVI, la posterior elevación a sede metropolitana, y la consolidación de una vida eclesial marcada por la formación del clero, la acción pastoral y la devoción—especialmente la dimensión eucarística y la veneración de figuras santas asociadas a la ciudad, como Santa Mariana de Jesús de Paredes y Flores, llamada «Azucena de Quito».1

Archidiócesis de Quito
Catedral metropolitana de Quito. https://www.flickr.com/photos/putneymark/1347441813, putneymark, CC BY-SA 2.0 📄

Tabla de contenido

Territorio, sede y carácter de la Iglesia local

La sede de la archidiócesis se encuentra en Quito, capital del Ecuador, situada «aproximadamente a 9300 pies» de altitud y a unos 114 millas hacia el interior desde el océano Pacífico. La ciudad, descrita en fuentes históricas eclesiásticas, se presenta como un centro situado «14’ al sur del Ecuador», con una población de tradición mayoritariamente mestiza.1

En el plano eclesial, la archidiócesis de Quito incluye, según la descripción histórica de la Catholic Encyclopedia, las provincias civiles de Pichincha, León y Tungurahua, y se organiza en parroquias bajo la atención pastoral del clero diocesano, con un volumen de vida católica reflejado en el número de sacerdotes y fieles consignados en aquella referencia.1

Además, la tradición señala a Quito como un lugar de fuerte impronta religiosa en la vida social: el mismo relato histórico subraya la riqueza de iglesias y edificios de culto y la presencia de instituciones educativas vinculadas a la historia de la evangelización.1

Jerarquía eclesiástica y dependencia metropolitana

Elevación a sede metropolitana

La evolución jurídica y canónica de la Iglesia en Quito se refleja en la elevación de su sede a condición metropolitana. En concreto, la tradición histórica eclesiástica indica que por la bula de Pío IX, con el título «Nos semper Romanis Pontificibus» (13 de enero de 1848), Quito fue constituida como sede metropolitana.1

En esa misma disposición se señalan como sufragáneas las diócesis de Cuenca y Guayaquil; posteriormente, se añadieron otras sedes sufragáneas: Ibarra, Riobamba, Loja y Portoviejo.1

Arzobispos y memoria del gobierno eclesiástico

En relación con el gobierno arzobispal, la fuente histórica consultada menciona al primer arzobispo: mons. Francisco Xavier de Garaycos, nombrado el 5 de septiembre de 1851 (antes obispo de Guayaquil).1

Asimismo, se consignan datos biográficos de arzobispos del periodo inmediatamente anterior y posterior a la consolidación de la sede metropolitana, incluyendo el paso de ciertos prelados por otras sedes episcopales antes de asumir el gobierno de Quito.1

Historia eclesiástica

Orígenes: erección de la diócesis (siglo XVI)

La historia de la Iglesia particular en Quito se remonta a la erección de la diócesis, que—según el relato histórico—fue realizada por Pablo III el 8 de enero de 1545, a petición de Carlos V, y quedó como sufragánea de Lima.1

En el relato se recuerda, además, que el primer obispo fue mons. Garcidia, fallecido en 1563.1

Consolidación posterior y desarrollo pastoral

Con el paso de los siglos, la ciudad y su entorno eclesiástico se describen como un espacio donde la evangelización no solo se expresa en el culto, sino también en la promoción cultural y educativa. La visita pontificia de San Juan Pablo II alude a que la acción evangelizadora en el país supuso promoción humana y civilización cristiana, visible en instituciones educativas y monumentos religiosos, y conecta la presencia eclesial de Quito con el aniversario de «cuatro siglos y medio» desde la fundación de la ciudad y el inicio de la obra evangelizadora en el territorio.2

En esa misma línea, durante la audiencia general de 13 de febrero de 1985, se recuerda que en Quito se celebró solemnemente el 450.º aniversario del inicio de la evangelización. Se indica que el carácter de la ciudad expresa el aporte a la historia del anuncio del Evangelio y también a la historia de la cultura nacional.3

Evangelización, misión y vida eclesial

450 años de evangelización y encuentro con la sociedad

La celebración del 450.º aniversario de la evangelización, en Quito, aparece vinculada a un conjunto de encuentros eclesiales amplios: con el episcopado, con el clero en la catedral, con los jóvenes, y con el mundo de los medios de comunicación, expresado específicamente en la referencia a la Radio nacional católica.3

El mismo testimonio menciona también encuentros con el mundo religioso (por ejemplo, con las religiosas), con representantes de la cultura y la ciencia, con el mundo del trabajo y con el Cuerpo diplomático, invitado a la nunciatura apostólica.3

Congresos misioneros y renovación del ardor evangelizador

La dimensión misionera y evangelizadora de la archidiócesis se aprecia también en su relación con eventos eclesiales de ámbito continental. En una carta de Benedicto XVI (2 de junio de 2008), dirigida al cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, se menciona un acontecimiento que tendría lugar en Quito a mediados de agosto: el Tercer Congreso Misionero Americano y el Octavo Congreso Misionero Latinoamericano.4

En esa carta se indica que la finalidad del congreso era promover la tarea misionera de la Iglesia en América, reafirmando que, al ser enviada por Cristo para revelar y comunicar el amor de Dios, la Iglesia reconoce que «permanece aún un trabajo misionero inmenso».4

Además, se encomienda un impulso renovado para conocer más profundamente la doctrina cristiana y comunicarla a quienes no han recibido la esperanza de la salvación o la han perdido por diversas circunstancias.4

Devociones y santos vinculados a Quito

Santa Mariana de Jesús de Paredes y Flores, «Azucena de Quito»

Entre las figuras más asociadas a la espiritualidad de la región destaca Mariana de Jesús de Paredes y Flores, llamada «Azucena de Quito». En la tradición histórica eclesiástica se consigna que el Santo Padre autorizó en 1853 la beatificación de Maria Ana de Jesús de Paredes y Flores.1

Posteriormente, en 1950, en el marco de una intervención pontificia sobre la canonización, se vuelve a presentar a la santa como una gran heroína de la América hispánica y «azucena de Quito». Se describe su historia como breve, subrayando su origen en Quito y el ambiente espiritual de su infancia, así como su madurez temprana.5

En esa misma exposición se afirma que, alrededor de los diez años, se vinculó por votos de pobreza, castidad y obediencia.5

Dimensión eucarística y consagraciones históricas

La archidiócesis aparece también vinculada a acontecimientos eucarísticos de alcance nacional. En un mensaje radiotelefónico atribuido a Pío XII con motivo del Segundo Congreso Eucarístico Nacional del Ecuador (19 de junio de 1949), se habla de una «doble deuda sagrada»: conmemorar el primer centenario de la archidiócesis de Quito y recordar setenta y cinco años de una fecha que hizo famosa a la nación.6

Se recuerda expresamente el 25 de marzo de 1874, cuando—por la voz de uno de sus hijos más ilustres—quedó consagrada «la primera en el Continente Nuevo y una de las primeras en todo el universo» al Corazón adorable de nuestro Redentor.6

En el mismo texto se presenta a Quito como una «ciudad eucarística», escenario de la consagración inolvidable, con una imagen simbólica de una «Hostia blanca» que evoca el Corazón de Cristo y el fervor orante del pueblo.6

Educación, cultura y formación eclesiástica

La historia eclesiástica de Quito se relaciona estrechamente con instituciones de estudio y con la presencia de órdenes religiosas dedicadas a la formación intelectual. En el relato histórico eclesiástico se menciona que, en la ciudad, un seminario bajo el cuidado de los jesuitas habría sido centro de estudios eclesiásticos para «toda la América del Sur media y septentrional».1

También se citan centros formativos y educativas impulsadas por otros grupos religiosos, como dominicos y agustinos, que habrían tenido colegios en Quito.1

En cuanto a la organización eclesiástica señalada para la archidiócesis, la fuente histórica consultada indica que el seminario se encontraba «bajo el cuidado de los lazaristas».1

Patrimonio religioso y arquitectura de culto

Quito se describe como una ciudad con gran presencia de iglesias notables. En el registro histórico se subraya que es «remarcable por sus numerosas hermosas iglesias», citando especialmente iglesias antiguas del siglo XVII como la iglesia jesuita de Santa Ana, así como San Francisco, La Merced y El Sagrario.1

Este patrimonio no se presenta únicamente como elemento artístico: en el marco de la enseñanza del Papa en visita, se sugiere que tales monumentos religiosos integran la memoria de la evangelización y son parte del reconocimiento del papel de la ciudad en la historia cultural.2

Elementos de identidad diocesana: fe, justicia y coherencia de vida

En los discursos pontificios se alude a desafíos pastorales y a la necesidad de una respuesta coherente. En un mensaje a obispos ecuatorianos pronunciado en la catedral de Quito (29 de enero de 1985), se pide una atención grande a la enseñanza social de la Iglesia, como respuesta a la sed de justicia y como base para una mayor igualdad fraterna y para eliminar el «dualismo» entre religión y vida, entre fe y sentido de lo moral y lo que es justo.7

Ese mismo contexto se conecta con una exhortación a continuar la labor pastoral con un entusiasmo renovado, recordando que el mensaje de Cristo tiene una capacidad transformadora para el hombre de hoy, y se invita a no desfallecer ante incertidumbres sociales y espirituales.8

Además, se invoca la intercesión de la Virgen y se menciona el deseo de llevar a los fieles un saludo del Papa y un agradecimiento por el trabajo de sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos con el Evangelio.8

Conclusión

La archidiócesis de Quito constituye una realidad eclesial con raíces profundas en el siglo XVI, cuyo desarrollo fue decisivamente marcado por la erección de la diócesis en 1545 y por la posterior elevación a sede metropolitana en 1848. Su identidad se expresa en la evangelización que la ciudad conmemora en aniversarios de gran alcance, en la dimensión eucarística celebrada por la Iglesia en Ecuador, en la veneración de santos como Santa Mariana de Jesús de Paredes y Flores y en el cultivo de una cultura cristiana que abarca educación, monumentos religiosos y un horizonte pastoral que busca integrar fe y vida.1,3,6,5

Cuadro resumen

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArchidiócesis de Quito
CategoríaDiócesis
TipoArquidiócesis
Fecha de Fundación8 de enero de 1545
FundadorPablo III
Lugar de FundaciónQuito, Ecuador
Fecha de Reconocimiento13 de enero de 1848
Santo AsociadoMariana de Jesús de Paredes y Flores
Fecha de Beatificación1853
Fecha de Canonización1950

Citas y referencias

  1. Arquidiócesis de Quito. Enciclopedia Católica, §Arquidiócesis de Quito (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
  2. Papa Juan Pablo II. Encuentro con obispos ecuatorianos en la Catedral de Quito (29 de enero de 1985) – discurso (1985). 2
  3. Papa Juan Pablo II. Audiencia General del 13 de febrero de 1985 (1985). 2 3 4
  4. Papa Benedicto XVI. Carta al Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo, Enviado Especial en las celebraciones del Tercer Congreso Misionero Americano (CAM3) y del Octavo Congreso Misionero Latinoamericano (COMLA8) [Quito, Ecuador, del 12 al 17 de agosto de 2008] (2 de junio de 2008) (2008). 2 3
  5. Papa Pío XII. A los peregrinos reunidos en Roma con motivo de la canonización de la beata Mariana de Jesús Paredes (10 de julio de 1950) (1950). 2 3
  6. Papa Pío XII. Mensaje radial a los participantes del Segundo Congreso Nacional Eucarístico de Ecuador (19 de junio de 1949) (1949). 2 3 4
  7. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 12, diciembre de 2002, § 16 (2002).
  8. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 12, diciembre de 2002, § 20 (2002). 2



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