La sede de la archidiócesis se encuentra en Quito, capital del Ecuador, situada «aproximadamente a 9300 pies» de altitud y a unos 114 millas hacia el interior desde el océano Pacífico. La ciudad, descrita en fuentes históricas eclesiásticas, se presenta como un centro situado «14’ al sur del Ecuador», con una población de tradición mayoritariamente mestiza.1
En el plano eclesial, la archidiócesis de Quito incluye, según la descripción histórica de la Catholic Encyclopedia, las provincias civiles de Pichincha, León y Tungurahua, y se organiza en parroquias bajo la atención pastoral del clero diocesano, con un volumen de vida católica reflejado en el número de sacerdotes y fieles consignados en aquella referencia.1
Además, la tradición señala a Quito como un lugar de fuerte impronta religiosa en la vida social: el mismo relato histórico subraya la riqueza de iglesias y edificios de culto y la presencia de instituciones educativas vinculadas a la historia de la evangelización.1

