Fundación como diócesis (1511)
La erección canónica de la diócesis de Santo Domingo se sitúa el 8 de agosto de 1511, realizada por el papa Juliо II, mediante la bula «Pontifex Romanus». En esa misma fecha se establecieron también otras sedes: Concepción de la Vega y San Juan de Puerto Rico.
El mismo relato histórico indica que, en el proceso de organización de las jurisdicciones, hubo una petición conjunta de prelados para que la Santa Sede ajustara la configuración de las diócesis y las vinculase como sufragáneas de la sede de Sevilla.
La figura del primer obispo aparece vinculada a la designación contenida en la bula de erección. Se menciona a Francisco García de Padilla, franciscano, que fue elegido como primer obispo de Santo Domingo, pero falleció antes de su consagración; se autoriza entonces a un vicario general para tomar posesión en su nombre, dado que el obispo no llegó a América.
Asimismo, se registra que el primer obispo en ocupar efectivamente la sede fue Alessandro Geraldini, nombrado en 1516, fallecido en 1524; se subraya su presencia como representante en el Quinto Concilio de Letrán.
Elevación a archidiócesis (1545)
El texto histórico destaca que el papa Pablo III, el 12 de febrero de 1545, elevó Santo Domingo al rango de archidiócesis. En ese momento, el obispo entonces vigente pasó a ser el primer arzobispo.
La misma fuente afirma que Santo Domingo fue la primera sede metropolitana de América según la bula de erección «Super Universas Orbis Ecclesias», indicando que contó con cinco sedes sufragáneas: San Juan en Puerto Rico, Santiago en Cuba, Coro en Venezuela, Santa Marta de Cartagena y Trujillo en Honduras.
Santo Domingo como centro misionero
La archidiócesis se presenta, además, como un foco de misión y evangelización. Se menciona, por ejemplo, que la bula de Alejandro VI (24 de junio de 1493) designó al franciscano Padre Buil (Boil) para acompañar a Colón en su segundo viaje, como delegado o vicario apostólico, con facultades para llevar misioneros. El texto relaciona la pérdida de ese servicio con un retraso que pudo afectar el crecimiento inicial de la Iglesia.
Después se señala la llegada, el 30 de agosto de 1495, de un grupo de franciscanos y otros misioneros a La Española, con el objetivo de sustituir elementos descontentos y fundar sólidamente la fe entre los indígenas.