La función de la catedral y la «cátedra»
La catedral no es solo un monumento: es el centro dinámico de la Iglesia particular, y en ella se manifiesta de modo particular el ministerio del obispo con la cátedra. Juan Pablo II, al dirigirse a la comunidad diocesana en el contexto de un aniversario ligado a la catedral, subrayó que la historia del duomo no concierne únicamente al arte, sino —y sobre todo— a la vida espiritual de un pueblo, que halla en esas paredes su punto de convergencia y de irradiación.
Evolución arquitectónica
El edificio catedralicio de Siena se inició en la primera mitad del siglo XIII; la cúpula fue completada en 1464. En 1339 se decidió ampliar el templo, de modo que el espacio correspondiente a la nave existente pasara a configurarse como transeptos del nuevo conjunto. A partir de allí, la construcción de la nave longitudinal —en parte incorporada después a la Opera del Duomo— se desarrolló conforme al plan de ampliación.
En el conjunto del interior, el pavimento se presenta como una realización de mosaicos de mármol, obra de maestros de los siglos XV (y en parte renovada). También se destacan elementos artísticos de gran relevancia litúrgica y devocional: el pulpito, el altar mayor y el tabernáculo, así como obras escultóricas presentes en capillas y recorridos interiores.
Elementos góticos: la «roseta» y el simbolismo visible
Entre las particularidades del gótico toscano se encuentra el uso de la ventana circular o rosetón, que en Italia tuvo especial presencia en iglesias góticas de la región. En el caso de Siena, esta tipología contribuye a la belleza del interior catedralicio, al quedar las rosetas rellenadas con vidrieras de gran calidad estética.,